viernes, 22 de abril de 2016

Proponen sacrificar a un diputado cada hora para calmar al Volcán Popocatépetl

México.- Un grupo de ciudadanos honestos y preocupados por su país propuso realizar un sacrificio humano de miembros del poder legislativo para calmar las recientes humaredas del Popo y de esa forma resolver dos problemas con una sola medida.
“Como los aztecas hace varios siglos atrás, debemos dar al volcán lo que pide,” comentó un miembro del grupo que realizó la propuesta. “El universo es sabio y si lo hacemos evitaremos un posible desastre natural y a la vez resolveremos el complicado problema conocido como los diputados.”
Las humaredas del volcán se han ido incrementando y se asegura que empeorarán de no probar la sangre de los políticos.

La CUP se convierte en tendencia porque quiere sustituir tampones y compresas por esponjas marinas

La última propuesta que ha lanzado la CUP ha hecho que el partido se convierta en tendencia en las redes sociales este miércoles. En concreto, la formación quiere sustituir los tampones y las compresas por otros métodos de recogida de sangrado, como por ejemplo las esponjas marinas.

© Proporcionado por Bolsamanía
 En concreto, ha sido el grupo municipal de la CUP en Manresa (Barcelona) el que ha lanzado la propuesta. Según ha anunciado, este jueves presentará una moción en el pleno municipal para defender alternativas al tampón y las compresas, recoge ABC.
Su idea mejorar el apoyo que reciben las adolescentes durante el inicio de su ciclo menstrual y que se promuevan "métodos alternativos de recogida de sangrado: copas menstruales, compresas de ropa y esponjas marinas".
La copa menstrual es un recipiente que se inserta en la vagina durante la menstruación para depositar el flujo menstrual. A diferencia de los tampones, la copa menstrual no absorbe la sangre, sino que queda en el interior de la copa hasta que se extrae de la vagina y se desecha el líquido.
Por su parte, las esponjas marinas, que son reutilizables, se obtienen en cultivos de mar. Muchos las consideran como una alternativa renovable y ecológica a los tampones y compresas convencionales.
ALTERNATIVAS MÁS 'ASEQUIBLES'
La idea de la CUP es que el Servicio de Información y Atención a la Mujer (con las siglas SIAD por su nombre en catalán) de Manresa impulse talleres informativos sobre menstruación para exponer estas alternativas, que el grupo defiende como "más saludables, más sostenibles y más asequibles económicamente".
Pretende que el SIAD entregue un ejemplar de un libro a cada joven del municipio que hable sobre estos métodos alternativos, concretamente a adolescentes de entre 2º y 4º de ESO. ¿Qué te parece esta propuesta?

jueves, 21 de abril de 2016

Descubren por qué a los «abuelos» les cuesta aprender a manejar la tecnología

Un estudio hecho en ratones sugiere que el deterioro de ciertas células del cuerpo estriado dificultan la posibilidad de aprender una segunda forma de hacer una misma acción, como puede ocurrir al usar un ordenador o un móvil
Sostienen que la motivación y la estimulación son recursos que podrían ayudan al cerebro a frenar, en parte, ese deterioro 
Mayores durante un curso de informática
Imaginen a un anciano que quiere saber el pronóstico del tiempo para toda la semana (es su objetivo) y para ello cada domingo compra el periódico y consulta el parte. Con el tiempo descubre que es más cómodo verlo por televisión. El anciano se adapta: compra un televisor, aprende a encenderlo y a buscar el canal del tiempo, su objetivo no cambia. Pero todavía hay una manera más avanzada y rápida de conocer el pronóstico: la aplicación de un teléfono móvil; el objetivo se mantiene pero el camino es mucho más exigente, hay que descargar la aplicación, explorarla y averiguar cómo funciona. Demasiado difícil, pero ¿por qué es tan complicado continuar aprendiendo en la vejez?
Ahora, un estudio realizado con ratones y publicado en la revista científica «Neuron», ha demostrado que este declive mental asociado a la edad es resultado del deterioro de las interneuronas colinérgicas gigantes del estriado, unas células nerviosas que están directamente implicadas en la renovación del aprendizaje, y cuyo deterioro reduce la capacidad de adaptación.
Y es que «aunque las personas con más estimulación y una elevada actividad cerebral (viajar, leer, hacer crucigramas...) lo tienen más fácil, por lo general, la capacidad de adaptación se deteriora con la edad», explica a Efe el coordinador del estudio, Jesús Bertrán-González, investigador en la Universidad de Queensland.
Durante el estudio, los investigadores se plantearon de qué forma la motivación (que es un aspecto cognitivo más del cerebro) afecta a este órgano durante el envejecimiento y para ello recurrieron a un ejercicio motivacional básico con ratones de edad avanzada.

Foto archivo
Aprendizaje en ratones
En una primera fase, los animales fueron entrenados para activar una palanca y obtener una recompensa (comida), es decir, «aprendieron a generar una acción para lograr un premio», puntualiza el científico.
Pero, una vez adquirido este aprendizaje, ¿hasta qué punto eran capaces de modificar su comportamiento ante un cambio de condiciones?. Para responder a esta pregunta, los animales fueron entrenados para ejecutar dos acciones y lograr dos recompensas.
«Los ratones jóvenes entendieron que la acción 1 daba un premio 1 y la acción 2, un premio 2. Los animales mayores no tuvieron ningún problema en aprender esto tampoco» pero después «invertimos la prueba. La acción 1 daba el premio 2 y la acción 2, el premio 1», explica el investigador.
Tras unos días de entrenamiento de los animales con esta regla invertida, se puso a prueba a los ratones: «vimos que los animales eran incapaces de otorgar el nuevo valor y saber qué recompensa daba cada acción. Estaban completamente confundidos».
El estudio probaba así que los ratones viejos no tienen problemas de aprendizaje para un primer objetivo, «el problema llega cuando tienen que adaptase a información nueva, a las nuevas formas de alcanzar ese objetivo».
El cuerpo estriado: el origen del problema
El origen del problema está en una región del cerebro llamada cuerpo estriado -asociada a la planificación y la toma de decisiones-, y cuyo deterioro causa los problemas de aprendizaje.
 «Lo sabemos porque en ratones transgénicos manipulamos esta parte del cerebro y vimos que tenían exactamente el mismo fenotipo que los ratones viejos: eran capaces de aprender un comportamiento inicial pero, después, al modificarlo fracasaban», precisa Bertrán-González.
El estudio determina así que en las personas mayores, además de aumentar la calidad de vida, la motivación y la estimulación son recursos que podrían ayudan al cerebro a frenar, en parte, el deterioro congnitivo asociado a la edad y a ralentizar complicaciones mayores como la demencia.
«Creemos que es de vital importancia que el declive motivacional en los mayores se considere como un trastorno clínico en sí mismo, solo así podremos diseñar intervenciones que ataquen el problema de raíz y mejorar la calidad de vida de nuestros ancianos», finaliza el investigador.
Belén DíazEFEMadrid -

miércoles, 20 de abril de 2016

¿Daña más la infidelidad física o la emocional?

Ochocientos mil españoles usuarios de Ashley Madison, la Web de citas para casados, demuestran que nuestras relaciones se asientan sobre normas de convivencia frágiles ante el instinto, la rutina o el desamor. Probablemente esa cifra sea solo un esbozo de lo que las encuestas elevan a rango de normalidad. Sin embargo, solo describen la infidelidad como una transgresión sexual, sin considerar que las emociones puedan convertirse en otra forma de traición aunque no lleguen al dormitorio. 

¿Daña más la infidelidad física o la emocional?
La escritora y periodista Rosa Montero aseguraba en sus artículos “Adúlteros pero leales”. No encuentro mucha diferencia entre que tu pareja tenga un amante casual y que no lo tenga pero haga el amor contigo soñando con otra persona. [...] A mí, en fin, me importa mucho más la lealtad que la fidelidad sexual. ¿Emoción o físico? ¿Qué infidelidad causa más dolor y cuál resulta más difícil de perdonar? Son las preguntas que hemos planteado a la periodista Rebeca Haro y a Helena López-Casares, coach especialista en parejas.
HUGO DE LUCAS

martes, 19 de abril de 2016

Yo pesco cadáveres en el río

La lucrativa profesión del barquero Chen es uno de los hábitos más polémicos de Chongquin, ChIna
Él lleva 20 años y antes lo hacía su padre, con semanas en las que pescaba hasta 70 cuerpos
Tang Jia Tuo es una de las muchas aldeas aisladas a las afueras de Chongqing que fueron devoradas por la expansión imparable de la enorme metrópoli. Ahora no es sino un pequeño arrabal ubicado como antaño en lo alto del cauce del río Yangtze.
Chen Song solía bajar la empinada cuesta para asistir a su padre, como este debía haber hecho con su abuelo. Su profesión se heredó de generación en generación.
Chen Song en el río Yangtze. Heredó la 'profesión' de su padre. JAVIER ESPINOSA
El pescador de 42 años se acerca a la orilla en un pequeño bote de madera impulsado por un motor fuera borda. Era la antigua embarcación que usaba para su trabajo, pero los beneficios del negocio le han permitido adquirir recientemente una lancha rápida. Esta barca era muy lenta e inestable, asevera.
Enganchando los cigarrillos, que consume uno tras otro -casi sin respiro-, Chen recibe a los visitantes en su residencia. Él no habita en la aldea sino en una barcaza amarrada a un costado del cauce fluvial. El río es un continuo trasiego de gabarras y lanchones.
A menos de un kilómetro se divisa el nuevo y espectacular puente que están construyendo las autoridades de Chongqing. Las enormes grúas y plataformas colgantes constituyen un despliegue abrumador de tecnología y progreso que contrasta tanto con la simplicidad en la que vive el pescador como con su truculenta profesión. Porque Chen admite que su especialidad nunca fueron los peces, sino los cadáveres.
Esta solía ser una buena ubicación porque los cadáveres se quedaban atascados en este recodo (el río hace un giro frente a Tang Jia Tuo). Pero ahora el nivel del agua ha bajado mucho. No es una buena época para este negocio, aduce.
El habitáculo de Chen está repleto de botellas y jarras con un líquido que se antoja aceite pero que no lo es. Es licor; el alcohol me sirve para combatir la humedad y la dureza de este trabajo, admite.
Chen aspira una amplia bocanada de humo cuando se refiere a su desempeño. Lleva 20 años enfrascado en una rutina que en Occidente podría parecer propicia para cualquier desequilibrio mental. Cada día se levanta a las seis de la mañana y comienza a avistar las aguas del entorno. Después patrulla con su lancha y la caña -en realidad es una palo equipado con un garfio- a la búsqueda de despojos humanos. Es un trabajo muy sucio. El olor es terrible. Exige mucho coraje y ser audaz, añade.
El rescate de cuerpos, transformado en lucrativa profesión, es uno de los hábitos más polémicos de China. Antaño no lo era. Como explicó el director Zhou Yu, autor del filme La Otra Orilla -dedicado a estos singulares marinos de río-, en la época imperial los propietarios de las pequeñas barcas que surcaban cauces como el Yangtze o el Río Amarillo, recogían los cuerpos como un simple acto de solidaridad social que les reportaba el respeto de los aldeanos. Pero eso ya se acabó y los jóvenes ahora lo han convertido en un negocio, puntualizó.
La práctica se ha visto alentada por los repetidos accidentes que se producen en estos ríos -la natación no es un deporte excesivamente popular en la regiones chinas del interior-; los incontables suicidios que genera una sociedad que ha pasado del marxismo más estricto al capitalismo más desbocado y competitivo; y el hecho de que las autoridades se inhiben en la mayoría de estos casos.
Durante la década de los 90 y el primer decenio del presente siglo, China figuraba entre los países con mayores índices de suicidios. En 2011, el Diario Juvenil de Pekín citaba estadísticas oficiales que apuntaban que un chino intentaba quitarse la vida cada dos minutos y que 287.000 lo conseguían cada año.
Sin embargo, un estudio del Centro de Investigación y Prevención del Suicidio de Hong Kong registró una espectacular reducción de estos guarismos en 2014, cuando su investigación arrojó una disminución del 58% de dichos sucesos.
Chen rebusca entre los cajones de su barcaza y encuentra el manojo de pasquines que le suelen traer los familiares que buscan a sus allegados. Mire este, es el último que me han traído. Desde finales de febrero han desaparecido cuatro, dice mostrando el folleto que inquiere por la suerte de Hu Shilin. Su rastro se perdió el 21 de noviembre de 2014 tras lanzarse al agua en el barrio de Chaotianmen, en la urbe de Chongqing. Llevaba una camisa azul y tenía barba. Si alguien tiene información sobre su paradero, por favor, contactar con nosotros, se lee en el papel.
Aunque el rescate de cadáveres debería ser una labor asumida por las autoridades, estas parecen haber externalizado esta macabra tarea a personajes como Chen, que en teoría desempeña su tarea bajo la tutela de la Policía local, que le paga entre 200 y 500 yuanes (de 30 a 70 euros) por hallazgo.
Otro pescador junto a un cuerpo en el Río Amarillo JAVIER ESPINOSA
Sin embargo, Chen reconoce que en la mayoría de las ocasiones él negocia directamente con los familiares de los deudos. El pescador asevera que su precio depende mucho de la capacidad adquisitiva de los allegados y que puede oscilar entre los 600 yuanes (cerca de 90 euros) y un máximo de 2.000 o 3.000 (entre 275 y 420 euros).
No se trata sólo de recuperar el cuerpo. También me encargo de lavarlo y enterrarlo. A veces solemos incinerarlos, menciona.
El estremecedor cometido de Chen y sus compañeros de labores se ha visto rodeado por la polémica en muchas ocasiones y se convirtió en un asunto viral en 2009, tras la muerte de tres estudiantes en la ciudad de Jingzhou, en la provincia de Hubei, cuando intentaban rescatar a dos pequeños. Sus compañeros y decenas de testigos aseguraron que los pescadores ubicados en los alrededores se negaron a ayudar a los chavales al aducir que sólo pescaban cadáveres.
Nos dijeron que eran 12.000 yuanes (1.651 euros) si era durante el día y 18.000 (casi 2.500 euros) por la noche. "Primero me dais el dinero y después recuperamos los cadáveres", nos indicó el jefe del barco, declaró uno de los estudiantes, Jiang Menglin, en aquel entonces.
Las instantáneas del reportero Zhang Yi en las que este mostraba a uno de los pescadores negándose a devolver los despojos de uno de los chicos que había perecido hasta no recibir la cantidad convenida, ganaron el premio más importante de fotografía del país al año siguiente, lo que reactivó la controversia.
El escándalo se repitió el pasado mes de diciembre, cuando la prensa oficial se hizo eco del caso de los padres de un joven de 25 años que se lanzó al río Jinsha, en la provincia de Sichuan, a finales de noviembre. Su cadáver permaneció flotando en las aguas durante seis días, hasta que la pareja fue capaz de reunir los 5.400 yuanes (750 euros) que les exigían los pescadores para rescatar sus restos.
Al principio me pidieron 18.000 yuanes (2.500 euros). Eran seis pescadores. Se lo pedí por favor, lloré, les ofrecí 200 yuanes a cada uno, pero lo rechazaron, declaró el progenitor del chaval al matutino.
El sexteto se justificó diciendo que esa labor atraía la mala suerte y por tanto su precio estaba justificado. Eso es puro chantaje. He escuchado muchas de esas historias. Normalmente son pescadores de pescados (sic). Nosotros (los de cadáveres) tenemos una responsabilidad. Es normal que nos paguen por este trabajo, pero no se trata de conseguir una fortuna. Esa no es la moral de China, clama Chen con el rostro adusto.
El pescador recuerda que hace cinco o seis años escuchó un griterío por la noche y descubrió un barco repleto de obreros que se hundía no lejos de su barcaza. Conseguí salvar a 13 trabajando durante varias horas, relata.
Conversar con Chen requiere un ejercicio de abstracción que evite analizar el propio contenido del diálogo, cada vez más tétrico. Se habla de muertos como si fueran mercancía y de técnicas laborales tan sobrecogedoras como su propio desempeño. Porque él reconoce que los casi 20 años que lleva en el oficio le han enseñado mucho. Le han otorgado la posibilidad de adivinar el tiempo que tardará un cuerpo en subir a la superficie según sea el tipo de su muerte -los que se ahogan nadando lo hacen antes que los suicidas, que se hunden más en el fondo, algunos durante meses- o la estación del año: En invierno se entierran en la arena porque el agua se congela; en verano el agua circula más rápida y los cadáveres también. En 2005 encontré un cuerpo a trozos. Primero apareció el torso y después las piernas, pero nunca hallamos la cabeza. Tampoco tenía piel.
Cada vez que encuentra los restos de un ser humano, su primera acción es confirmar si le falta alguna parte o tiene signos de haber sido golpeado o heridas. Si es así tiene que llamar de inmediato a la Policía por si se tratase de un crimen. De lo contrario, los puede colocar en un terreno a la espera de que aparezcan los familiares. Los que encuentran a los suyos tienen suerte. De cada 10 personas desaparecidas no solemos hallar sino a tres o cuatro, sostiene el pescador.
Este comportamiento también ha degenerado en ocasiones en imágenes tan turbadoras como aquel vídeo que mostraba cerca de una docena de cadáveres flotando en el río, que habían sido arrimados a la orilla y permanecían allí para que los allegados de personas desaparecidas comprobaran si se trataba de sus familiares o no.
La única parte del diálogo que permite recuperar el ánimo estriba en lo que Chen tacha como declive de su profesión. Ahora hay menos gente que salta al agua (para suicidarse). En la época de mi padre era normal pescar 150 o 160 por mes, ahora la media es de 70 u 80. Recuerdo que en el año 2000 hubo un naufragio a 400 kilómetros de aquí. El Gobierno movilizó a mi padre y él solo pescó 70 cadáveres en una semana, refiere.
El equipo inicial que heredó Chen estaba integrado por otros dos lugareños que compartían con él esta ocupación. Tenían incluso que disputarse la zona con otra cuadrilla, que fue disuelta por las autoridades -apunta Chen- precisamente por cobrar precios disparatados a las familias.
No sé si este trabajo perdurará cuando yo lo deje, sentencia.

domingo, 17 de abril de 2016

Las enfermedades de transmisión sexual nos hicieron monógamos

Con la ampliación de las sociedades, las enfermedades sexuales se hicieron endémicas y perjudicaron a los que tenían muchas relaciones
La monogamia no siempre fue el modelo social preferido Greg Rakozy
El origen de la monogamia impuesta sigue siendo un misterio. En algún momento de la historia de la humanidad, cuando la aparición de la agricultura y la ganadería comenzaron a transformar las sociedades, empezó a cambiar la idea de lo que era aceptable en las relaciones entre hombres y mujeres. La mayor parte de las sociedades, a lo largo de la historia, han permitido la poliginia. El estudio de cazadores recolectores actuales sugiere que entre las sociedades humanas prehistóricas sería frecuente que un grupo relativamente reducido de hombres monopolizase a las mujeres de la tribu para incrementar su descendencia. Sin embargo, algo sucedió para que muchos de los grupos que a la postre fueron más exitosos adoptasen un sistema de organización del sexo tan alejado de las inclinaciones humanas como la monogamia. Como se puede leer en varios pasajes de la Biblia, la recomendación para gestionar las discrepancias solía consistir en la aniquilación a pedradas de los adúlteros.
La sífilis o la gonorrea perjudicaban la fertilidad en una sociedad sin antibióticos o condones
Un grupo de investigadores de la Universidad de Waterloo (Canadá) y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania), que hoy publican un artículo al respecto en Nature Communications, creen que las enfermedades de transmisión sexual desempeñaron un papel fundamental. En su hipótesis, que han puesto a prueba con modelos informáticos, plantean que cuando la agricultura permitió la aparición de poblaciones en las que vivían más de 300 personas juntas, nuestra relación con bacterias como la gonorrea o la sífilis cambió. En los pequeños grupos del Pleistoceno, los brotes causados por estos microbios se extinguirían pronto y tendrían un impacto reducido en la población. Sin embargo, cuando el número de individuos de la sociedad es mayor, los brotes se vuelven endémicos y el impacto sobre aquellos que practican la poliginia es mayor. En una sociedad sin condones de látex o antibióticos, las infecciones bacterianas tienen un gran impacto sobre la fertilidad.
Esta circunstancia biológica habría dado ventaja a las personas que se emparejaban de manera monógama y, además, habría hecho más aceptables castigos como los recogidos en la Biblia para los individuos que se saltasen la norma. A la larga, en las crecientes sociedades agrarias de los albores de la historia, la interacción entre la monogamia y la imposición de normas para apuntalarla acabarían dando una ventaja en forma de una mayor fertilidad a las sociedades que las practicasen.
Los autores del trabajo consideran que estos enfoques, que ponen a prueba hipótesis en las que se trata de entender la interacción entre las dinámicas sociales y las naturales, pueden ayudar a entender, no solo la aparición de la monogamia impuesta socialmente, sino también otras normas sociales relacionadas con el contacto físico entre humanos.
“Nuestras normas sociales no se desarrollaron aisladas de lo que estaba sucediendo en nuestro entorno natural”, explica en un comunicado de su institución Chris Bauch, profesor de matemática aplicada en la Universidad de Waterloo y uno de los autores del estudio. “Al contrario, no podemos comprender las normas sociales sin entender su origen en nuestro entorno natural”, añade. “Las normas fueron moldeadas por nuestro entorno natural y, a su vez, el entorno las moldeó”, concluye.

Por fin: ya puedes meter las cenizas de tu difunto esposo en un consolador

Mark Sturkenboom es un artista un tanto, en fin, artista. Ya sabéis: hay artistas que son demasiado artistas y no hay otra forma de definirlos. Su último proyecto se llama 21 gramos, que, como sabemos, es lo que parece que pesa el alma si le quitamos el beicon.

21 gramos es, para decirlo claro, un kit de animación para viudas. Se abre con una hermosa llave que la viuda puede colgarse en el pecho; en su interior podemos encontrar un vaporizador con, presumiblemente, el perfume del amado, unos altavoces para el iPhone (canciones favoritas, etc) y un consolador con un pequeño depósito con las cenizas del difunto. En ese depósito caben, exactamente, 21 gramos de cenizas.
 Seamos honestos: 21 gramos no es uno de esos productos por los que la gente hace cola. Para empezar, no lleva una manzana estampada (muy mal) y es demasiado morboso. Además, requiere que haya un muerto de por medio, lo cual siempre es un impedimento y requiere un montón de papeleo. Algo bastante más accesible sería rellenarlo con uñas de los pies o pelusas del ombligo del ser amado. Porque son únicas y, bueno, es bastante probable que 21 gramos de uñas contengan una porción de alma que cualquier otra parte del cuerpo. En realidad no somos tan profundos como pretendemos ser.
Si no tienes difunto, no te preocupes, tenemos muchas alternativas en nuestra tienda para adultos (+18).