martes, 14 de enero de 2020

La Corte Suprema no considerará prohibicion el topless

Un grupo con el lema "Free The Nipple" argumentó que la ley viola la Constitución al tratar a hombres y mujeres de manera diferente.
Kia Sinclair se encuentra en topless en Hampton Beach en New Hampshire
WASHINGTON - La Corte Suprema dijo el lunes que no asumirá una impugnación a una ordenanza de la ciudad de New Hampshire que prohíba a las mujeres de aparecer en topless en público.
Un grupo con el lema "Free The Nipple" argumentó que la ley viola la Constitución al tratar a hombres y mujeres de manera diferente.
La disputa legal comenzó en 2016 cuando Ginger Pierro hizo sus ejercicios de yoga en topless en una playa junto al lago en Laconia, New Hampshire, y fue arrestada por violar la ordenanza de la ciudad que prohibía la desnudez pública. Prohibió, entre otras cosas, "la exhibición del pecho femenino con menos de un totalmente opaco cubriendo cualquier parte del pezón."
Tres días más tarde, otras dos mujeres, Heidi Lilley y Kia Sinclair, fueron a la misma playa, apareciendo en topless para protestar por el arresto. También fueron acusadas de violar la ley
de desnudez.
 Heidi Lilley y Kia Sinclair
Los tres impugnaron sus convicciones, argumentando que las prohibiciones en topless son discriminatorias porque los hombres pueden aparecer en público sin sus camisas. Las prohibiciones también además de la "objetificación sexualizada de las mujeres", según su informe legal.
Por Williams

lunes, 13 de enero de 2020

Querer devolver unas tortugas a su hábitat y acabar sancionado por contrabando

Amenazan con multar al ecologista Juan Clavero con 20.700 euros al intentar repatriar 23 reptiles, pese a contar con permisos de la Junta de Andalucía y Marruecos
El ecologista Juan Clavero con dos de las tortugas moras pendientes del traslado a Marruecos. Juan Carlos Toro
“¡Para ser ilegales mira que tienen papeles estas tortugas!”. El ecologista gaditano Juan Clavero tira de ironía para explicar cómo ha acabado acusado de contrabando al intentar devolver 23 tortugas moras a su hábitat original en Marruecos. Con el visto bueno de este país y de la Junta de Andalucía para su proyecto, al activista de Ecologistas en Acción solo le faltaba lograr un último permiso para repatriarlas, pero se ha topado con una posible multa de 20.700 euros de la Agencia Tributaria por una supuesta infracción administrativa grave que “aún está en trámite de alegaciones”, según excusa la Subdelegación del Gobierno en Cádiz. 
Al sol de una tarde fría de enero, Clavero sostiene en sus manos una de los reptiles que hiberna relajada en el jardín de su casa de El Puerto de Santa María, ajena a su protagonismo en un embrollo administrativo que el ecologista sigue sin comprender y en el que le acusan de no tener documentación que acredite su procedencia. “Lo teníamos todo organizado para devolverlas, ha sido mucho trabajo para que nos digan ahora que somos traficantes de tortugas”, se queja Clavero, entre la incredulidad y la resignación. Él ha sido el único expedientado; a Antonio Acosta, otro de los miembros de la entidad, le reclaman otros 1.600 euros por participar en el mismo proyecto y tener custodiados dos especímenes más en El Bosque. 
Pese a haber acabado acusados de contrabando y estar amenazados por una cuantiosa multa, los activistas pretendían ahora “hacer bien” con lo que hace años se consumó como una ilegalidad, como rememora Clavero.
Las tortugas moras o Testudo graeca son una especie norteafricana que, décadas atrás, los españoles introducían desde Marruecos para mantenerlas como mascotas, habitualmente sin permisos ni controles. Con el endurecimiento de las leyes por la introducción de animales no autóctonos —castigada por el Código Penal con hasta cuatro años de prisión— Ecologistas en Acción detectó el incremento de abandonos de estos reptiles en el medio natural de la provincia de Cádiz. 
Aunque la tortuga mora fue introducida en el sudeste de la península ibérica ya desde el Paleolítico, la política de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía es confinar o devolver a su hábitat a aquellos reptiles que proceden del norte de África por sus diferencias genéticas con la misma especie naturalizada hoy —y declarada en peligro de extinción— en Almería, Murcia y Doñana (Huelva). De ahí que a Clavero y los suyos se les ocurriese hace 20 años recoger a dos especímenes, macho y hembra, para tenerlos en cautividad y devolverlos en un futuro. La hembra, originaria de Alhucemas, procedía de un pescador que la entregó y el macho de Ceuta, les llegó tras el fallecimiento de un profesor de El Bosque. Ambos engendraron a los más de dos decenas de descendientes que ahora esperan destino en la casa de Clavero. 
Fue hace dos años cuando Ecologistas en Acción comenzó a tramitar los diferentes permisos para repatriar a las 25 tortugas moras —las 23 que ahora custodia Clavero y las dos de Acosta—. “Lo planteamos con la idea de que, por fin, volvían a casa”, rememora el primero de los ecologistas. El pasado febrero, el Alto Comisariado de Aguas, Bosques y Lucha contra la Desertificación del Reino de Marruecos le informó de que no tenía “objeciones a la repatriación” y añadió que las sometería a un periodo de cuarentena legal “antes de soltarlas en la naturaleza”. En mayo, la consejería andaluza también valoró “positivamente” la devolución, según una carta a la que ha tenido acceso EL PAÍS. Solo restaba conseguir el certificado CITES, que autoriza a trasladar especies protegidas de un país a otro, y que lo expide el Servicio Oficial de Inspección, Vigilancia y Regulación del Comercio Exterior (SOIVRE), dependiente del anterior Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. 
La Dirección Provincial de Comercio de Cádiz pidió a Clavero la localización de las tortugas y unos agentes del Seprona de la Guardia Civil acudieron en julio a su casa para realizar un acta de manifestación voluntaria y hacer fotos de los ejemplares. En el documento, al que ha tenido acceso este diario, queda constancia de cómo el ecologista explicó la procedencia por donación de los reptiles y la carencia “de documento alguno” que la demuestre. La sorpresa del activista llegó cuando, a finales de diciembre, recibió una notificación de la Agencia Tributaria en el que se le daba traslado del inicio de un expediente de infracción administrativa de contrabando, con multa de 20.700 euros. La penalización emanaba de un supuesto expediente de aprehensión del Seprona en el que se refiere la ausencia de justificantes de su origen. 
“Creo que el error viene porque se ha tomado como un expediente de aprehensión y no como un acta voluntaria. Además, tampoco se refiere la documentación que demuestra que contábamos con el visto bueno de la consejería y del SOIVRE”, relata Clavero. Pese a la petición de EL PAÍS, la Guardia Civil de Cádiz ha rechazado pronunciarse. Por su parte, la Agencia Tributaria ha explicado que no pueden hacer referencias a casos concretos. Solo la Subdelegación del Gobierno en Cádiz ha matizado que el expediente de infracción tiene un plazo de 15 días “para que aporte más información o alegaciones, lo que no significa que ya se le haya sancionado”. 
Acosta ya ha presentado sus alegaciones y el ecologista de El Puerto está a punto de hacerlo, con la justificación de todos los vistos buenos con los que contaba para su proyecto. Mientras, a las 23 tortugas que hibernan ocultas en la hojarasca del jardín de su chalé les tocará esperar un poco más para volver a su casa en Marruecos. Eso sí, lo seguirán haciendo bajo la custodia del ecologista por mandato de la Agencia Tributaria que, aunque le ha abierto expediente, paradójicamente le nombra depositario de los reptiles. “Lo único que queremos es que esto se archive y, sobre todo, que por fin nos den permiso para poderlas devolver a su lugar”, remacha resignado Clavero.

domingo, 12 de enero de 2020

Defensa Animal denuncia al Ayuntamiento por la rifa de cerdos por San Antonio Abad

El alcalde invita a la Abogacía Andaluza a que compruebe que los animales no sufren maltrato
El tamborilero acompaña a los cerdos con música en el recorrido por las calles de la localidad para la rifa. / J. Monterroso (Trigueros)
La Abogacía Andaluza por la Defensa Animal (AADA) ha denunciado al Ayuntamiento de Trigueros y a la cooperativa olivarera del municipio Oleo Campiña por la rifa de cerdos durante sus fiestas patronales en honor a San Antonio Abad, una acción que según esta organización sin ánimo de lucro está prohibida por ley desde el año 2003.
Aunque la querella aún no ha sido notificada al Consistorio, el colectivo animalista lo hizo público en la tarde del martes en su página oficial de Facebook en la que consta que “ante la falta de respuesta del Ayuntamiento de Trigueros a nuestro requerimiento para la suspensión de la rifa de cuatro cerdos, AADA ha presentado denuncia contra el Ayuntamiento y Oleo Campiña solicitando la suspensión inmediata”.
La denuncia ha cogido por sorpresa a los vecinos, que han demostrado su descontento en las redes sociales. Y es que la rifa de los cochinos del Santo es una tradición de un siglo de vida y se realiza para recabar fondos con la venta de papeletas y sufragar así los gastos de la festividad.
El alcalde de Trigueros, Cristóbal Romero, ha manifestado que esta acusación es un “sinsentido”. “Estos cerdos gozan de un cuidado que otros animales ya quisieran, no sufren estrés, están muy bien alimentados y no existe el más mínimo maltrato”, argumenta.
Romero destaca el respeto que los triguereños profesan hacia estos cochinos. “Salen a la calle, los vecinos le hacen fotos, tienen un trato exquisito y, además, le tocamos el tamboril y la flauta antes de pasear por el municipio para que se acostumbren a los sonidos”, asegura. “Nadie quiere a estos cerdos como nosotros, forman parte de nuestra vida”, añade.
El regidor invita a la Abogacía Andaluza por la Defensa Animal a visitar el municipio “para que vean que no existe maltrato ninguno”. “Entiendo la postura de este tipo de asociaciones cuando haya castigo, pero en Trigueros esto no sucede”, indica Romero, quien asegura que no existe diferencia entre “rifarlos, venderlos o regalarlos”.

sábado, 11 de enero de 2020

La pérdida de bosques tropicales sextuplica las emisiones de carbono en 13 años

Según algunos cálculos, quedan unos 549 millones de hectáreas de bosques tropicales intactos 
La pérdida de bosques tropicales sextuplica las emisiones de carbono en 13 años - ABC
La deforestación de bosques tropicales originales sextuplicó las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera entre 2000 y 2013, lo que supone una «bomba de relojería» porque conlleva un impacto climático mayor de lo que se pensaba para el planeta.
Es la conclusión de un estudio elaborado por investigadores de la Sociedad de Conservación de la Vida Silvestre ( WCS, por sus siglas en inglés), la Universidad de Queensland (Australia), la Universidad de Oxford y la Sociedad Zoológica de Londres (Reino Unido), la Universidad de Maryland (Estados Unidos), la Universidad de Columbia Británica (Canadá) y el Instituto de Recursos Mundiales.
El trabajo, publicado en la revista Science Advances, indica que los impactos de carbono por la pérdida de bosques tropicales vírgenes han sido infravalorados, puesto que entre 2000 y 2013 aumentó un 626% los efectos netos de carbono a largo plazo en esos ecosistemas hasta 2050. Ello equivale a dos años de todas las emisiones de cambio de uso del suelo en el planeta.
Los autores encontraron que la tala directa de bosques tropicales primarios desencadenó un 3,2% de las emisiones brutas de carbono de toda la deforestación en las zonas situadas entre los trópicos.
Sin embargo, descubrieron que esa cifra se disparó más de seis veces si se tiene en cuenta la contabilidad completa del carbono, que considera la eliminación de carbono no recuperado (el secuestro de carbono que ocurriría finalmente en el futuro si el bosque despejado o degradado hubiera seguido impoluto a partir de 2000), la tala selectiva y la disminución de especies de árbol densos por la caza excesiva de animales que dispersan semillas.
«Nos sorprendió ver que, al considerar todos los factores disponibles, el impacto neto de carbono fue más de seis veces peor para el clima», apunta Sean Maxwell, de WECS y la Universidad de Queensland, quien añade: «Nuestros resultados revelan que la destrucción continua de los bosques tropicales intactos es una bomba de relojería para las emisiones de carbono. Hay una necesidad urgente de proteger estos paisajes porque juegan un papel indispensable en estabilizar el clima».
Los investigadores analizaron mapas de tala de bosques tropicales primarios entre los trópicos entre 2000 y 2013. Luego calcularon las «emisiones de pulso» (esto es, emitidas en el instante en que se destruye el bosque) y simularon el impacto de factores previamente no registrados con «emisiones comprometidas» con las que esas zonas podrían haber evitado a la atmósfera si hubieran seguido intactos hasta 2050.
«Pudimos ver dónde estaba ocurriendo la tala selectiva en función de dónde se habían construido nuevos caminos, la extensión de los nuevos bordes del bosque en función de dónde se había producido recientemente la deforestación y la pérdida de grandes animales dispersores de semillas debido a que se volvieron más susceptibles a la caza», detalla Maxwell.
Servicio de limpieza global
Según algunos cálculos, quedan unos 549 millones de hectáreas de bosques tropicales intactos. Sólo un 20% de los bosques tropicales puede considerarse así, pero esas áreas almacenan alrededor de un 40% del carbono sobre el suelo que se encuentra en todos esos ecosistemas situados entre los trópicos.
Tom Evans, de WCS y coautor del estudio, explica que «el valor relativo de retener áreas de bosque tropical intacto aumenta si uno toma una visión a más largo plazo y considera el estado probable de los bosques del mundo para mediados de siglo».
Evans recalcó que la expansión agrícola, la tala, la infraestructura y los incendios redujeron la extensión global de los bosques intactos en un 7,2% entre 2000 y 2013, pero las posibles emisiones de carbono bloqueadas por estas pérdidas no se habían calculado hasta ahora «de manera exhaustiva».
Los autores destacan que es necesario un análisis comparable para los bosques vírgenes ubicados fuera de los trópicos, como los bosques boreales de Canadá y Rusia, dado que cerca de la mitad o dos tercios de las extracciones de carbono en los ecosistemas intactos de la tierra no son tropicales. Sin este «servicio de limpieza global», el CO2 procedente de actividades humanas se acumularía más rápido en la atmósfera.
Al menos un 35% de los bosques primarios estudiados son el hogar de pueblos indígenas y están protegidos por estos. Estos ecosistemas proporcionan niveles excepcionales de servicios ambientales porque protegen las cuencas mejor que los que están degradados, devuelven al aire la humedad que cae en regiones distantes en forma de lluvia y ayudan a mantener un gran número de especies a salvo de la extinción.
A diferencia de los bosques degradados por actividades humanas a gran escala, los bosques intactos son más resistentes a los incendios y la sequía y, en general, resultan menos accesibles para la tala y el aprovechamiento agrícola.

viernes, 10 de enero de 2020

Las impresionantes imágenes de la brutal «danza de la guerra» de los suricatas

Los clanes muestran una cola erecta y un pelaje hinchado, posiblemente para aparentar que el grupo es más grande de lo que realmente es
Un nuevo estudio revela que los clanes de suricatas realizan una suerte de «danza de la guerra» para aparentar la fortaleza del grupo, asustar a sus oponentes y proteger su territorio, tal y como se publica este martes en la revista « Proceedings of the Royal Society B». La investigación, llevada a cabo por el University College London (UCL) y la Universidad de Cambridge, tuvo en cuenta cientos de enfrentamientos entre grupos rivales, poniendo de manifiesto que estos encuentros se vuelven muy violentos e incluso acaban con muertes. 
El estudio revela que en más de la mitad de las interacciones (concretamente en el 64,7% de los casos) los clanes de suricatas hacen este «baile de la guerra» en el que los animales muestran su cola erecta además de hinchar su pelaje, posiblemente buscando el objetivo de que el grupo parezca más grande de lo que realmente es.
«Las interacciones entre grupos nunca son tolerantes, y la mayoría involucra alguna forma de agresión», afirma Mark Dyble, autor principal y antropólogo evolutivo primero en el UCL y anteriormente de la Universidad de Cambridge. «Incluso cuando no se produce violencia física, los encuentros pueden tener consecuencias territoriales, con clanes perdedores trasladados a madrigueras más cercanas del centro de su territorio -con lo cual se reduce su radio de acción- y grupos ganadores que se mueven a hogares más alejados del epicentro de su superficie -aumentado su dominio-».
El «modus operandi» suricata
Los suricatas viven en grupos estables y altamente sociales, habiendo altos niveles de cooperación. Cada clan está compuesto por unos 20 miembros y hay un macho y hembra dominantes. Esta pareja será la que monopolice la reproducción, siendo progenitores de más del 80% de los descendientes del grupo.
Al igual que muchos carnívoros, los suricatas utilizan sus heces para marcar sus territorios y otras ubicaciones importantes en los límites de sus dominios. Los grupos trabajan para defender su espacio y a menudo esto provoca «guerras» con sus vecinos. Según han podido comprobar los investigadores, a partir de este momento se dan seis comportamientos diferentes: primero se da la observación; después se persigue al grupo rival; a continuación llegaría la danza ritual; para retirarse acto seguido; se continúa excavando en las madrigueras de los grupos rivales; y, finalmente, se acaba en la pelea o el contacto físico agresivo. Toda esta situación transcurre e unos 20 minutos.
En la gran mayoría de los casos las agresiones terminaron con la retirada de uno de los dos grupos antes del contacto físico directo (86%). Sin embargo, en algunos encuentros esas interacciones resultaron en peleas con al menos un suricato asesinado (9%).
Pelea de suricatas - Mark Dyble, Proyecto Kalahari Meerkat.
Encuentros iniciados por el macho
En general, los investigadores encontraron que casi la mitad de todas las agresiones entre grupos fueron iniciadas por el macho dominante (48%), seguida por la hembra dominante (15%), el suricata subordinado (14,5%) y, finalmente, por la hembra subordinada (12%). Además, los clanes de suricatas con más miembros y cachorros tenían más probabilidades de ganar.
Para el estudio, se recopilaron datos entre enero de 2008 y febrero de 2019 como parte de un estudio de comportamiento a largo plazo de suricatas salvajes en el Proyecto Kalahari Meerkat (Sudáfrica). El desierto de Kalahari es un ambiente semiárido donde la lluvia y la temperatura varían dramáticamente. La población de estudio normalmente era de 10 grupos de un tamaño promedio de aproximadamente 20 individuos y el conjunto de datos final comprendió 422 interacciones que involucran 78 combinaciones de 36 grupos diferentes de suricatas.
Además de observar el propio comportamiento de los suricatas, el estudio pretende establecer paralelismos con la violencia humana. «Si queremos comprender completamente la violencia en las sociedades humanas, debemos comprender sus raíces evolutivas. Esto requiere que comprendamos por qué otros grupos de animales luchan, y qué ganan o pierden al hacerlo.
Demostramos que aunque la agresión entre grupos de suricatas solo ocasionalmente resulta en la muerte de un individuo, ganar peleas con grupos vecinos es fundamental para mantener un territorio. En el duro semidesierto del Kalahari, un territorio de buena calidad es fundamental para la supervivencia de un grupo y el éxito a largo plazo», sentencia Dyble.

jueves, 9 de enero de 2020

No hay héroe sin autocastigo: los ejercicios inhumanos de los actores de acción

Si pronunciamos nombres como Thor, Iron Man, Lobezno, Capitán América, Hércules, Fast Five, Batman o Superman... más allá de capas, una buena dosis de testosterona y algún que otro superpoder, lo primero que nos viene a la cabeza son los músculos. Muchos músculos. Ya se sabe: hay que estar en forma para salvar el planeta. Mientras eso queda limitado a los cómics, todo bien. El problema está cuando el cine y su nueva compañera la industria del fitness se empeñan en hacer pasar por realidad lo que es sobrenatural.
En los últimos años, las películas y los héroes de acción han invadido los cines y con ello toda una 'troupe' de actores que rivalizan en bíceps, abdominales y pectorales, y que celebran una masculinidad hermanada con el culturismo. Si bien antes parecía que tan solo las actrices estaban sujetas al 'diktat' del peso y las curvas perfectas, ahora les toca también a ellos someterse a estrictas dietas y ejercicios que parecen más bien sacados de un manual de tortura que de sabios y sanos consejos deportivos. No hay papel sin autocastigo: el mes pasado, Henry Cavill ('Superman') reveló que lo habían rechazado en la prueba de James Bond por "demasiado gordito".  
Es lógico que, con un cuerpo como el de Dwyane Johnson (1,96 metros y 118 kilos), se le conozca como ‘La Roca’. Su rutina es tan bestia como él, tal como muestra en su perfil de Instagram. Cada día, dos horas de ejercicios y cinco comidas, empezando con avena y ternera. Ni las lesiones han hecho menguar sus ansias de musculatura.
Así, al tiempo que Dwayne Johnson revalida cada día su apodo –'La Roca'– a base de entrenamiento de élite y una dieta que traspasa el sentido común, Chris Hemsworth, marido de Elsa Pataky, ha admitido que acabó agotado de los entrenamientos y del ritmo de vida que tuvo que seguir el año previo a dar vida al impresionante Thor en la saga de 'Los Vengadores'. Según el actor, tuvo que ingerir un exceso diario de proteínas y a practicar horas y horas de gimnasio. Cuando dejó de hacerlo, ha admitido, fue recuperando sus dimensiones habituales: "La razón –dijo– es que ese volumen de músculos no es natural para un organismo como el mío".
Chris Hemsworth tardó medio año en acondicionar su cuerpo y convertirse en el dios nórdico Thor. Para aumentar 10 kilos de músculo se sometió a una estricta rutina de ejercicios (realizaba series de 'martillazos') y a una dieta hiperproteínica. Siempre ha admitido que los entrenamientos eran agotadores.
Aún más tremenda, sin embargo, es la confesión de Hugh Jackman, que dijo tener que someterse a jornadas de deshidratación para lucir como Lobezno ('X-men'). Esta técnica que emplean los 'bodybuilders' permite dar un efecto de cuerpo seco y definir aún más las líneas de los músculos. También extrema –12 horas de entrenamiento diario– es la preparación que ha debido seguir Daniel Craig para interpretar a ese espía alcoholizado que es James Bond.
Hugh Jackman, para aumentar fuerza y volumen y convertirse en el busto de Lobezno, se sometió a seismeses de un entrenamiento de alto rendimiento durante el cual debía alimentarse como un recién nacido: comía cada dos horas y media, incluso denoche, y en cada toma ingería mil calorías más de las que le correspondían.
‘Test fitness’ 
Sobra decir que el llamado 'test fitness' de los actores de acción es la cara más visible del 'branding' de esa alianza que están exprimiendo el cine y la industria del ejercicio. Al tiempo, por ejemplo, que actores como Johnson y Mark Wahlberg –cuyos ejercicios empiezan a las dos de la mañana e incluyen dos horas y media de entrenamiento y una hora de cámara de recuperación criogenética– trufan sus redes sociales con imágenes de sus 'trainings' de alto rendimiento, revistas como 'Men’s health' y 'Men’s fitness' han pasado a formar parte de las campañas de promoción y se graban especiales como 'Jumanji workout', en el que Johnson y el gigante del fitness Under Amour detallan cómo alguien puede lucir tan pétreo como él.
Daniel Craig ostenta el título de James Bond más musculoso de la historia. A cada nueva entrega, debe repetir preparación física para enfundarse en el traje del espía de Su Majestad. Recién llegado a la cincuentena, Craig hace 'fitness' cada día y elimina de sus comidas los carbohidratos, las grasas y el azúcar. 
El nicho de negocio está ahí, y la prueba es que, a cada nuevo éxito de taquilla, aparecen miles de tutoriales que, como la web Jacked Gorilla, detallan las rutinas de entrenamiento (a menudo inventadas) de torsos habituales como los de Chris Evans, Christian Bale, Robert Downey Junior, Jason Momoa o Henry Cavill.
Nefasto ideal de belleza
Al tiempo, médicos y expertos en salud alertan de las consecuencias que puede tener el hecho de que esta estética se convierta en modelo aspiracional. Igual que desde hace años se vienen denunciando los estragos que ha causado el culto a la extrema delgadez (muchas actrices y modelos denuncian ahora haber sido obligadas por productores y estilistas a seguir dietas inhumanas), los especialistas recuerdan que un entrenamiento físico (sin supervisión) para llegar a estas condiciones puede causar serias lesiones musculares. Las dietas extremas, añaden,  también pueden provocar desequilibrios alimenticios, por lo que siempre deben realizarse bajo el control profesional.
Ben Affleck lo dio todo para el papel de Batman, quizá para acallar a la crítica, que no veía con buenos ojos su participación en la saga. El actor aumentó 18 kilos de puro músculo. ¿Cómo? Horas de entrenamiento diario durante año y medio, a base de sentadillas, flexiones y artes marciales. ¿El resultado? Bíceps de 43 centímetros de diámetro.
Además, lo que no muestra el cine es todo ese andamiaje artificioso que realza la musculatura con trucos habituales en el género como el hiperbronceado, el aceite para brillar, los juegos de luces y sombras, y el work beauty (retoque digital en el momento de la producción que permite ampliar la musculatura). Unos métodos empleados en las competiciones de culturismo y que contribuyen a la espectacularidad del efecto, lejos de la realidad, siempre bastante más prosaica. 
Laia Zieger

martes, 7 de enero de 2020

«Soy un hombre maltratado, ¿dónde tengo que llamar?»

«En el 016 me cuelgan y no sé dónde acudir», lamenta Juan Carlos López. Su caso y el de Guillermo forman parte de las estadísticas de «violencia doméstica». Denuncian estar desamparados y con falta de recursos
Juan Carlos López interpuso denuncias cruzadas con su exnovia, pero solo prosperó la de ella. En la imagen, posa en el piso de una persona que se solidarizó con él y le dio techo, en la zona de Vistalegre de Madrid - GUILLERMO NAVARRO
María Ángeles Jaime de Pablo, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, dijo en una reciente entrevista radiofónica que hay nueve mujeres agredidas por cada hombre. Lo recogen varios informes institucionales. Para algunos, darles voz también a ellos significa infravalorar (o eclipsar) el problema que durante décadas han tenido las mujeres, sometidas en el círculo doméstico a un maltrato silente. Que no salía del muro del hogar. La violencia machista tardó en estallar, pero, con fortuna, la ley de 2004 acabó por dimensionarla y destaparla. Pese a la norma que las protege, 55 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas, en 2019, la cifra más alta del último lustro. No hay que olvidarlo. Mientras, la violencia ejercida de mujeres a hombres se cataloga como «violencia doméstica», aunque las estadísticas oficiales dicen que tiene porcentajes mínimos.
Según expertos como Miguel Lorente, el único hombre que ha sido delegado del Gobierno para la Violencia de Género, si un hombre es maltratado tiene medios donde acudir: «Se dice que no hay una ley específica que los proteja, pero tienen la ley de atención a víctimas de violencia. Si un hombre es agredido debe dirigirse a las oficinas de atención a víctimas que hay en los juzgados, así como en las comisarías de Policía». Sin embargo, parece que, en la práctica, no lo tienen tan fácil. 
«Es políticamente incorrecto y parece que das alas al negacionamismo de Vox cuando nos quejamos por que el hombre también quiere protección.
El hombre está más desprotegido», dice Guillermo, una de las víctimas que frisa la treintena y que interpuso una denuncia contra su ahora exnovia. Además, cuenta Carlos Herráiz, abogado de la Asociación de Padres Separados, se exigen pruebas al hombre (un parte de lesiones físicas) que ya no se piden a la mujer cuando interpone una denuncia. El hombre, cuando es denunciado como presunto agresor, pasa la noche en el calabozo si es arrestado tras la denuncia de su ex o su mujer.
Lorente, médico forense y director de la Unidad de Igualdad de la Universidad de Granada, estima que hay muy pocos hombres maltratados y resaltar ese ínfimo número supone ningunear la violencia machista que han denunciado un millón y medio de mujeres en los últimos 15 años, los que cumplió el pasado 28 de diciembre la Ley Orgánica de Protección Integral de la Mujer. «La machista es una violencia estructural, justificada por ciertos sectores de la población, es una construcción cultural que se llegó a normalizar. Estamos equiparando cosas que no son iguales. No digo que a un hombre no le pueda pegar su mujer, pero por estadística son muy pocos casos», afirma. Si es necesario que las autoridades profundicen en la materia y diseñen una nueva estrategia, se debe hacer, pero sin cuestionar, resalta Lorente, la violencia sexista, como trata de hacer en sus declaraciones algún dirigente de Vox, dice.
Juan Carlos López llama desesperado a ABC. Asegura que lo ha hecho antes varias veces al 016 y le cuelgan porque es un hombre. «Soy un hombre maltratado. ¿Dónde tengo que llamar? Pensaba que el teléfono de atención a las víctimas de violencia de género me ayudaría y me dicen que “no llame porque no soy una mujer”». Juan Carlos padece una esquizofrenia, como Nuria, su ex. La enfermedad puede ser un lastre para casos de maltrato o violencia mutua. 
Maltrato de los dos
En un vídeo que él aporta como prueba a la Policía cuando ella le denuncia, se escuchan insultos por parte de los dos. Nuria le golpea con el plástico de una carpeta, él devuelve «el carpetazo». Es desalojado de la casa por dos agentes. El domicilio es de ella, porque este hombre se mudó hace cinco meses para compartir techo, así que se queda en la calle. Sin sus pertenencias. «No tengo dinero, vivo con mi pensión de 670 euros, no llevo ni una cazadora. Y está lloviendo mucho», solloza al otro lado del teléfono. «Ayer fue el juici o y me han puesto una orden de alejamiento, así que no puedo acercarme y pedirle mis cosas». Un vecino le recoge en la calle, en la zona de Vistalegre de Madrid, donde Juan Carlos se estaba resguardando del frío.
Lamenta: «No se nos hace caso. Ella dijo que le habían golpeado con dureza, siendo mentira, y se le creyó. Los policías no me dejaron coger ni mi DNI. A mí nadie me ayuda, cómo se permite esto, no he matado a nadie. Las mujeres abusan y yo no sé a quién acudir».
Como él, Guillermo [nombre ficticio que exige ante el temor a ser reconocido en su empresa] se confiesa maltratado. Una noche quiso denunciarla, tras una monumental bronca, pero el agente de Policía comenzó a pedirle pruebas. «Si no tienes cardenales o un parte médico, no puedes hacer nada. Era vergonzoso. Te sientes humillado, pero el maltrato de la mujer es más inteligente, más machacón, continuo, hasta dejarte reducido a poca cosa. No tienes ganas de nada, te sientes menos que nada. Y el agente no se cree que lo seas, porque no te agrede físicamente». 
Guillermo personifica las palabras que el abogado Herráiz traslada a este periódico: «La mujer agresora no lo hace con los puños. Algunas también, pero son muy pocas y demostrarlo es muy complicado». Según el también forense y psicólogo doctor Carlos Cuadrado, se les pide un completo informe psicosocial al que se resisten algunos hombres por «vergüenza».
Herráiz se refiere al ámbito judicial en el que se desempeña cada día: «Hay una oposición total por parte de las fiscales a aceptar ese maltrato, porque dicen que es una contradenuncia, un arma que se saca el hombre para ocultar su propio maltrato. La violencia de género puede ser bidireccional, e igual que hay Juzgados especializados de Violencia de Género, debería saber cómo juzgarse “la agarrada” por parte de una mujer. Normalmente a las agresoras se les fijan penas mínimas, consideradas un delito leve, si se les juzga. Incluso he llevado a varones que han acreditado que les han pegado y también ha sido así».
«El maltrato mental provoca problemas de peso, trastornos adaptativos y depresión»
Herráiz añade otro reproche airado contra la Justicia. En su opinión, la doctrina del Tribunal Supremo solo contempla que se pueda infligir maltrato psicológico a una mujer, no al revés, «no lo define». En el caso del hombre, siempre es dentro del seno familiar y así se juzga. Cuando ellas denuncian, se activa el protocolo previsto en la ley y a ellos no les dan ni voz. Habría que examinar cada caso en profundidad.
«Se están merendando el derecho»
En el caso de los hombres se pide un índice probatorio mayor, a juicio de la Asociación de Padres Separados. «Lo de que el derecho penal en España es el más garantista se lo han merendado. Debe defender los derechos constitucionales de todas las víctimas. Pero el hombre maltratado no tiene teléfonos, ni pulseras, hay que cambiar el protocolo», señala el letrado.
Desde esta entidad, que cuenta con 200.000 socios, reprueban que no se manejan estadísticas rigurosas sobre este fenómeno. «Los partes médicos no llevan ni foto –apela el doctor Cuadrado–. El maltrato mental provoca obesidad o pérdida repentina de peso, trastornos adaptativos, se debe ver como un problema de salud». Comenta el caso de un varón de Móstoles que fue relegado en su empresa por la depresión que padecía fruto del maltrato. Aportó el diagnóstico de un psiquiatra y pudo demostrarlo. 
«Quizás porque se sienten poco amparados por el sistema, a los hombres les cuesta muchísimo denunciar. El prejuicio existe. Y temen por su situación privada, además del derroche económico. Hay hombres que se han gastado 50.000 euros en abogados. Están desgastados cuando empiezan el proceso y algunos no quieren complicaciones. “¿Cómo voy a hacerlo si me puedo quedar detenido?”, piensan. Se avergüenzan, lo tienen muy tapado». En la asociación, hay hombres muy reputados, como el dueño de una empresa que tiene 45 años, cuya proyección social se puede ver resentida, en su opinión, si lo manifiesta. Vive con agonía.
«Te vas a arrepentir de haber nacido» y otros mensajes del calvario masculino
En las últimas semanas, varios son los hombres presuntamente acosados o maltratados por sus ex que han saltado a la luz pública: en un municipio próximo a Madrid, un hombre lleva a su ex a juicio. Aporta pruebas por las que ella lo telefonea sucesivamente, de forma ininterrumpida, profiriendo insultos y amenazas. En un día 111 veces. Ella es absuelta.
En Málaga, una mujer fue detenida a comienzos de noviembre tras someter a su expareja a un calvario de llamadas ocultas y amenazas. «Te tengo un asco que te vas a arrepentir de haber nacido», escribió, y él lo aportó como prueba de su martirio. Fue ella, no obstante, quien denunció en septiembre a su ex, un malagueño de 44 años. De esa denuncia afloraron los 300 mensajes de ella: «Voy a contratar a alguien para que estrelle el coche contra el de tu exmujer cuando vayan tus dos hijas dentro». Fue acusada de un delito de acoso contra la libertad de las personas.