sábado, 2 de abril de 2016

Emily Ratajkowski al desnudo, para vender joyas


La modelo inglesa protagoniza la campaña de primavera de la firma Jacquie Aiche. Los anillos y los collares son casi los únicos elementos de su vestuario.
Emily Ratajkowski se ha vuelto a desnudar. En esta ocasión para anunciar la nueva colección de joyas de la firma Jacquie Aiche. La modelo protagoniza la nueva campaña de esta joyería de alta gama que mezcla el espíritu estadounidense con influencias orientales.

Hace unos días, Emily Ratajkowski revolucionó la red con unas fotos de ella semidesnuda cubriéndose el pecho con las manos plagadas de anillos y con varios colgantes dorados de varios tamaños. Las fotos tienen una doble intención: la primera, llamar la atención contratando a una de las modelos más 'sexys', cuyo desnudo es más que rentable para las firmas, y la segunda, demostrar que se puede 'vestir' a una mujer solo con joyas.
Piedras turquesas o aguamarinas son los colores elegidos para esta primavera por la casa de joyas. En esta ocasión, se apuesta por el oro como material principal y por cadenas finas. Los grandes aros también regresan acompañados de discretas piedras.

jueves, 31 de marzo de 2016

La casa de cristal en un árbol a la que querrás mudarte ya

Puede que llegue un día en el que quieras dejarlo todo e irte a vivir a un árbol. Y éste, con una casa acristalada de cuatro pisos que rodea el tronco, es al que querrás mudarte. Su arquitecto, Aibek Almassov, aseguró a la edición estadounidense del HuffPost que es un lugar para que los humanos "vivan en armonía con la naturaleza".
Cuando finalice su construcción, la casa mantendrá un bello intercambio con el corazón del árbol: paneles solares transparentes recubrirán las paredes de cristal y el agua de lluvia se purificará para el uso humano. El oxígeno del árbol fluirá dentro de la vivienda, mientras reflectores solares brillarán en las ramas.
Almassov tiene previsto comenzar a construirla en 2017 y ha consultado con las autoridades locales en Kazajistán la posibilidad de convertir esta estructura en un espacio público que se pueda visitar, en lugar de ser una casa unifamiliar. En realidad no parece que haya espacio para un dormitorio sin luz, por lo que su función como espacio público quizá sea la mejor.
Eso no quiere decir que las casas en los árboles no puedan convertirse en una opción para vivir en un futuro cercano, a medida que los humanos vayan resolviendo los problemas de consumo de energía.
Dedicado  a mi amiga Sonia Montero, arquitecta de (C.R.), que siempre me prometió una casa en un árbol y nunca lo cumplió
En recuerdo de la arquitecta Zaha Hadid , ganadora del premio Pritzker, muerta ayer en Miami.

Adictos al sexo: la angustia de quien no puede quitárselo de la cabeza

La sexualidad como obsesión es un trastorno nada mediático. Algo que a los propios adictos les cuesta admitir por el estigma social que conlleva, en un mundo, paradójicamente, hipersexualizado.
Fotograma de 'Shame', donde Michael Fassbender interpreta a un adicto al sexo.  Foto: Cordon Press
Una de las cosas que más le sorprendió descubrir a Lars von Trier cuando rodaba su peculiar visión de la dependencia de los placeres carnales, Nymphomaniac (2013), fue el enorme sufrimiento que conlleva este tipo de adicción a los que la padecen. Steve McQueen, director de Shame (2011), esa triste cinta que narra el viacrucis de un adicto al sexo en la ciudad que nunca duerme, declaraba a la revista Salon en una entrevista, “Brando –el protagonista- vive en Manhattan, en esa metrópolis de excesos y libertad. Tiene un buen trabajo, es atractivo, tiene dinero, pero con todas esas posibilidades crea una prisión a través de sus actividades entorno al sexo (…). La película no está exenta de una cierta denuncia porque es urgente, hay que hablar sobre la pornografía en Internet y cómo nos afecta, cómo navegamos en esa masa de contenido sexual”.
La historia del cine ha demostrado un tímido interés en esta tipología humana, personajes que ven como sus existencias se derrumban por lo que otros pagarían por tener en pequeñas dosis: deseo. Y eso que el argumento da para mucho, pero la lista de películas es escasa: Belle de Jour (1967), Entre las piernas (1999), Diario de una ninfómana (2008) o Filth (2013), son algunos de los intentos, por parte de la gran pantalla, de describir la poco mediatizada obsesión por el sexo. Adictos a las sombras es otra aproximación al problema, solo que esta vez es en forma de libro, firmado por José Manuel de la Torre y editado por Laertes (2015). Como se explica en la solapa de la obra, “cuando los expertos quieren conocer las cifras referentes a la adicción al sexo se encuentran con un problema. O no existen o son vagamente estimativas. Esta no es una adicción cualquiera, su incidencia no puede medirse en miligramos en sangre. Además, el número de individuos que reconocen su problema es mucho más reducido que en otras adicciones, y los que buscan ayuda para poder salir de él es un grupo todavía más pequeño”.
Entrevistar a siete adictos al sexo, todos hombres, y a la ex mujer de otro, no fue tarea fácil para José Manuel, en parte por el argumento, tan contundente, que uno de ellos da en el libro, “vivimos en una sociedad hipócrita. Me indigna que la enfermedad mental sea menos respetada y asumida que la física. Se tiene compasión por algunas enfermedades físicas, pero a un adicto al sexo se le considera un vicioso. Es un mundo hipócrita, que condena y potencia la adicción al mismo tiempo”.
Fotograma de ‘Nymphomaniac’.Foto: Cordon Press
De la Torre, además de dar voz a los que padecen este trastorno, pretende también, según sus propias palabras, “hacer un análisis sociológico del por qué sucede esto”. Una adicción alimentada por la sociedad y el capitalismo sexual, que nos presenta la sexo como un bien que hay que consumir, cuanto más mejor; e Internet, la alcahueta virtual, que proporciona contactos y vídeos para todos los gustos, sin importarle los límites morales o legales. De hecho, uno de los entrevistados que más conmovió al autor de este libro fue un adicto a la pornografía infantil. “Era un chaval muy joven, de 27 años, que no podía parar de descargarse vídeos, lo que le producía un gran sufrimiento y culpa. No era pederasta sino pedófilo, como la gran mayoría”, comenta de la Torre.
“La adicción al sexo es una de las más invasivas, más que las drogas o el alcohol, porque el que la padece está 24 horas pensando en ello”, apunta este autor, que decidió escribir su primer libro, tras ver la película Shame y porque un amigo suyo, guitarrista, padecía esta obsesión. “El drogadicto experimenta un alivio o momento de calma cuando se toma la dosis, pero el adicto al sexo no, su cabeza no puede parar de dar vueltas a lo mismo”.
Xavier Pujols es codirector del Institut de Sexología de Barcelona, además de psicólogo clínico y sexólogo con una gran experiencia a la hora de tratar pacientes con esta dependencia. Según él, la línea que separa a un entusiasta del sexo de otro que padece adicción es gruesa, visible y fácilmente identificable. “La gran diferencia está en que el adicto no llega a disfrutar del sexo, pierde ya la parte lúdica y hedonista. La sexualidad se ha convertido ya en un impulso que no pueden frenar y tras el sexo no se sienten reconfortados, sino que experimentan culpa y arrepentimiento. Generalmente, las consecuencias de esta obsesión llegan a afectar a la vida laboral y familiar de los que la padecen”.
Una adicción difícil de justificar
El hecho de exista una sustancia u objeto externo, como pueden ser las drogas, el alcohol o, incluso el juego, que atrape y propicie la adicción, es siempre un elemento redentor que, aunque incorrectamente, asume parte de la culpa en la bajada a los infiernos. Algo con lo que los adictos al sexo no cuentan, en su intento de buscar una cierta amnistía social, en un mundo hipócrita que guarda divertidos y elogiosos adjetivos para los seductores, pichas bravas, mujeriegos, galanes, conquistadores o castigadores, pero que trata de pervertidos a los que se pasan de la raya. Las mujeres no gozan, siquiera, de ese estado intermedio, ya que el calificativo de ninfómana se aplica con menos rigor y más alegría.
La ninfomanía era prima hermana de la enfermedad mental hasta no hace mucho en la historia de la humanidad, de ahí que sea tan difícil encontrar a una mujer que acepte su obsesión por el sexo. La no inclusión del testimonio de una adicta, en el libro de José Manuel de la Torre, no es casual y Pujols reconoce que nunca ha tratado a una mujer con este tipo de patología. “Hay dos factores que explican la poca presencia femenina en este grupo de pacientes”, explica este sexólogo y psicólogo, “primero, que la penalización social es más fuerte para la mujer, ya que todavía se sigue aceptando más la promiscuidad masculina, puesto que aún se cree que es el hombre el que debe conquistar y tomar un papel más activo en el sexo. La segunda razón es meramente química y biológica, el varón tiene más testosterona que la mujer, y esta hormona juega un importante papel y facilita, en parte, la adicción al sexo”.
La imagen de un adicto al sexo dista mucho de la que cualquiera ajeno a esta problemática pueda imaginarse. Personas con apretadas agendas, en las que hacer coincidir varios encuentros sexuales al día con diferentes personas. “Hacer esto posible es muy complicado”, reconoce Pujols. “Si tus relaciones sexuales implican a otra persona, no siempre es fácil tener muchas al día. Se puede recurrir a la prostitución, pero a la larga es muy costoso. Lo más común es que el individuo derive su adicción a la masturbación y a la pornografía. No se trata de cuántas veces al día puede llegar a hacerlo un adicto al sexo, sino de que su mente no puede pensar en otra cosa. La diferencia con otras adicciones es que ésta afecta a un área de la persona que es un derecho y que, además, es deseable, saludable y hace crecer al individuo, como es la sexualidad. Algo que la relaciona un poco con los trastornos alimentarios, anorexia y bulimia. Pero, de nuevo, ahí existe una sustancia exterior, la comida, que además no siempre es buena, ni sana, y que nos tienta constantemente”.
Fotograma de ‘Diario de una ninfómana’.Foto: Cordon Press
Pero si se rebusca y profundiza, en el fondo de toda adicción hay otros factores como una familia tóxica o ausente, como cuenta en el libro Santi, de 51 años. Su historia nace en un hogar sin afecto, brota con una homosexualidad rechazada por sus padres, crece con una adicción al amor y se hace fuerte con otra al sexo. A veces hay un pasado de malos tratos o acoso escolar, como le ocurre a Dani, 27 años, adicto a la pornografía infantil. Para un estudiante con una autoestima hecha pedazos es difícil acercarse a las chicas de su edad, pero ligar en Internet es mucho más fácil. “Mi sexualidad era cada vez mayor y los chats me daban una salida. Además, empecé a notar que para mí era más sencillo hablar con chicas más jóvenes. (…). Aunque en persona era muy vergonzoso, en el plano virtual era mucho más lanzado”, apunta Dani en Adictos a las sombras. Otras veces, el sexo compulsivo es la única forma que uno encuentra para eliminar el estrés y lo único que le hace poder soportar las reuniones y la presión del trabajo. Es el caso de otro de los testimonios del libro, Carlos, 38 años, ex político, cuya madre mantenía una relación de dependencia con el sexo y la comida, al mismo tiempo que acumulaba amantes con el beneplácito de su marido.
Según Xavier Pujols, “esta adicción es muy democrática y no hace distinciones de edad o clase social. Quizás lo único que se podría apuntar es que hay ciertas profesiones que tienen más riesgo, como comerciales, gente del mundo de la restauración, dueños de bares o transportistas, por el simple hecho de la disponibilidad horaria y porque su trabajo los lleva a relacionarse y conocer a muchas personas”.
El tratamiento de esta adicción, en palabras de Pujols, “es, básicamente, una terapia psicológica, aunque a veces pueden recetarse ansiolíticos, si se cree necesario. El método más conocido es el de los 12 pasos que imita al que se utiliza en alcohólicos anónimos: reconocer la adicción, buscar ayuda, intentar reparar el daño causado, apoyar a otros en la misma situación…”. Las asociaciones de adictos al sexo son muy numerosas en EEUU. “Allí exigen la abstinencia sexual durante el tratamiento, que puede durar alrededor de dos años. Yo permito el sexo a mis pacientes con la pareja o en solitario, si la masturbación no es parte de la patología”, matiza Pujols.
En España la SLAA, las siglas en inglés para Adictos al Sexo y al Amor Anónimos, ofrece la terapia de los doce pasos. La inclusión del término amor en su nombre no es banal. Muchos de los que caen en la obsesión carnal, sufren primero la necesidad urgente de ser queridos y, si el sexo es la moneda de cambio, hay que disponer de liquidez. Pero también existen clínicas para los casos en los que la dependencia sea tan grande que se necesite de la supervisión constante, es decir del internamiento. La clínica Capistrano, en Mallorca, solo apta para economías saneadas, es especialista en adicciones, también sexuales.
RITA ABUNDANCIA

miércoles, 30 de marzo de 2016

Obligaban a mujeres a dar masajes con «final feliz» en peluquerías y pisos

Una de sus víctimas, además de tener que ejercer la prostitución, era obligada a mantener relaciones sexuales con el hombre que había pagado su viaje a España y con otras personas de su entorno, en ocasiones de manera simultánea
La Policía Nacional ha detenido en Madrid a dos personas por obligar a mujeres, algunas captadas en Colombia, a ejercer la prostitución en pisos y peluquerías y a dar masajes eróticos con «final feliz», incluso con el hombre que había pagado su viaje a España y con otros, en ocasiones de forma simultánea. Según ha informado hoy la Dirección General de la Policía, una de las víctimas era una mujer colombiana que pudo escapar de esa situación gracias a la ayuda de una amiga que, además, denunció los hechos a las autoridades consulares de su país.
Fueron éstas quienes, a su vez, pusieron el asunto en conocimiento de agentes especializados de la Brigada Central contra la Trata de Seres Humanos de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía española.
Enseguida se puso en marcha una investigación que concluyó con la detención de dos personas, un hombre de nacionalidad española y una mujer colombiana, acusados de delitos de trata de seres humanos, relativos a la prostitución, favorecimiento de la inmigración ilegal y agresión sexual.
La denunciante había residido en España con anterioridad y regresado a Colombia hace unos meses tras quedarse sin trabajo. Como necesitaba volver a España para concluir los trámites de su nacionalización y, ante la falta de recursos económicos, decidió pedir ayuda a un conocido suyo, un español que le compró un billete de avión para que pudiera viajar
Al llegar a Madrid fue recogida en el aeropuerto por los detenidos, quienes nada más aterrizar la informaron de que para satisfacer la deuda que había adquirido con ellos por el viaje tendría que trabajar en una peluquería ejerciendo la prostitución y realizando masajes eróticos. Después, la llevaron a un piso para que se alojase y sumaron el alquiler a la deuda contraída del viaje. En esa vivienda permaneció aproximadamente un mes hasta que fue rescatada por una amiga, que denunció los hechos.
Mientras, la víctima regresó nuevamente a Colombia donde, gracias a la colaboración de la Consejería Española de Interior y a las autoridades judiciales y policiales de ese país, fue localizada y oída en declaración por parte del Ministerio Fiscal, que hizo llegar su testimonio a la Policía española.
La operación se enmarca dentro de la segunda fase del Plan contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, puesto en marcha por la Policía Nacional en 2013. Solo el pasado año se llevaron a cabo más de 200 operaciones contra organizaciones dedicadas a la explotación sexual de mujeres, que se saldaron con casi 700 detenidos y 520 víctimas liberadas.
Con la puesta en marcha de este plan, la Policía Nacional ha puesto en marcha la mayor campaña de concienciación en redes sociales y medios de comunicación contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Dentro de la campaña, se activó el claim «Con la trata, no hay trato. Denúncialo», con el que la Dirección General de la Policía está promoviendo la inclusión de vídeos y carteles en prensa escrita, radio y televisión para concienciar e implicar a los ciudadanos, sobre todo a los clientes potenciales de esos servicios, contra este tipo de delitos.
Asimismo, la Policía tiene activada la línea telefónica 900105090 y el correo electrónico trata@policia.es para facilitar la colaboración ciudadana y la denuncia, anónima y confidencial.
S.L. - @abc_madridMadrid

martes, 29 de marzo de 2016

Un negocio con futuro: te pagan (y muy bien) por ir a llorar a funerales de desconocidos

Perdonen el comentario morboso, pero todos hemos fantaseado en algún momento de nuestras vidas con nuestro funeral. Hemos pensado en cómo nos gustaría que se nos despidiese, quizá hemos imaginado a pareja, amigos o familiares llorando desconsoladamente por nuestra pérdida, puede ser que hayamos seleccionado alguna canción para que suene mientras el ataúd desciende a lo más profundo… pero, sobre todo, habremos visualizado a decenas y decenas de personas unidas por el duelo.
En realidad, es probable que cuando llegue el momento los bancos de la iglesia estén mucho más vacíos de lo que pensamos. Para eso han abierto sus puertas empresas como Rent a Mourner en Inglaterra, que ofrece figurantes y actores para hacer bulto en funerales. Como señala la página web de la compañía, “se nos suele invitar para ayudar a incrementar el número de asistentes a los funerales donde puede haber una afluencia menor a la esperada. Puede tratarse de un problema de popularidad o de ser nuevo en un área o país determinado. Tenemos un número importantes de plañideros para llamar cuando surja la necesidad”.

© Externa. Siempre viene bien llorar sobre un hombro amigo, aunque sea el de un actor.
Es una tradición más o menos común en los países asiáticos, donde estos servicios están mucho más extendidos. Sin embargo, es algo que existe en Europa desde hace siglos. Por ejemplo, en la novela de Honoré de Balzac 'Papá Goriot', el protagonista es llorado por dos trabajadores de la funeraria que asisten al funeral junto a sus hijas. Inglaterra es el país donde más ha calado este nuevo negocio: como explicaba un reportaje publicado en 'The Telegraph', por unas 45 libras a la hora (unos 57 euros) uno puede disponer de un compungido plañidero que, además, se habrá informado debidamente de la vida del finado por si a alguno de los asistentes le da por intercambiar anécdotas con él.
Mi vida como un llorón
Gracias a un reportaje publicado en 'Cracked', podemos saber un poco mejor cómo es la vida diaria de uno de estos plañideros. El autor del artículo es Owen Vaughan, que admite que la información publicada por 'The Telegraph' es cierta: antes de la ceremonia, estos actores (aunque a veces no sobrepasan la categoría de figurantes) se reúnen con la familia para conocer la vida del muerto y establecer unos límites.
© Proporcionado por El Confidencial. Estos profesionales tienen como objetivo disimular la escasa asistencia a una ceremonia de enterramiento.
“Mi historia de fondo necesita ser efectiva y convincente, e introducir razones de peso por las que no conocía a ninguno de los asistentes antes del funeral”, explica. En el caso más extremo, señala Vaughan, se vio obligado a aprender tiro con arco, puesto que debía hacerse pasar por uno de los antiguos alumnos de un arquero. En otros casos, es importante conocer al dedillo todos los entresijos de los rituales funerarios de cada una de las religiones (y a Vaughan le ha tocado un poco de todo, del funeral anglicano tradicional al budista pasando por el judío o el musulmán) para que no le pillen en un renuncio, como ocurrió cuando se le olvidó depositar una piedra en la lápida de un judío. Menos mal que el hijo del fallecido estuvo al quite y explicó a un desconfiado invitado que el actor no era más que un judío reformista.
El plañidero admite que una vez fue descubierto. Sin embargo, el hallazgo no causó gran controversia (no parece buen momento para ponerse a discutir sobre la idoneidad de este procedimiento), y simplemente fue recibido con la respuesta “es lo típico que haría la tía Eugenie”. Por lo general es sencillo pasar desapercibido, puesto que estos peculiares trabajadores cuentan con el mejor cicerone (la familia directa), aunque es conveniente trabajar a fondo el personaje para no dar lugar a situaciones violentas. Eso y estimular la lágrima fácil: Vaughan admite seguir el método Stanislavski y evocar algún momento triste de su pasado para forzar el puchero. Eso o “volver a ver 'La lista de Schindler”.
La familia, contenta, gracias
Aunque es probable que el plañidero que va a recibir unos cuantos euros por aparentar ser quien no es durante unas horas se sienta extraño, mucho más probable es que los que se sientan extraños sean los miembros de la familia del finado, que no sólo no están acostumbrados a estos sainetes, sino que además se les acaba de morir alguien muy cercano. De ahí que cada cual reaccione de una manera distinta. Unos, por ejemplo, “convirtiéndose en Stanley Kubrick”, es decir, dictando hasta el más mínimo detalle de la interpretación del actor.
“De lejos, mi peor funeral (en el que tuve que fingir ser un oficial de la marina, con uniforme y todo) fue el dirigido por un familiar que no dejaba de venir durante el maldito funeral para decirnos qué hacer”, recuerda. “Nos susurraba 'llora más fuerte' o 'gime más alto', que son cosas que nadie quiere oír en un funeral (ni en otro contexto, si te paras a pensarlo)”. Sin embargo, por lo general, las experiencias son satisfactorias, y a veces es suficiente con charlar un poco con los entristecidos familiares del muerto.
Una pequeña historia resume bien la importancia que pueden tener estos trabajadores. En uno de los funerales, Vaughan se quedó sentado junto a una niña que acababa de perder a su abuela, después de que el resto de invitados se levantase. Nada de “todo saldrá bien” ni las típicas frases de las películas: más bien, prefirió hablar de viejas anécdotas y de los buenos tiempos. Cuando se marchó, los padres de la niña le preguntaron qué había hecho, porque esta llevaba sin pronunciar palabra desde que su abuela murió.
“De acuerdo, es un trabajo muy extraño”, concluye el plañidero. “Sí, estás fingiendo ser otra persona para aumentar el tamaño del público de lo que debería ser un evento solemne y sagrado. Pero de vez en cuando uno se convierte en el misterioso extraño que puede ayudar a aliviar el dolor antes de desaparecer entre la gente”. 
Héctor G. Barnés

lunes, 28 de marzo de 2016

La Viuda Negra: el peligro de un último amor

A sus 80 años, Melissa Ann Shepard es UNA DE LAS MUJERES MÁS TEMIDAS de Canadá.
Los sobrevivientes a sus últimas relaciones pueden dar fe de que su grado de sociopatía aún sigue siendo un peligro, pese a su edad
Sus mejillas son rosadas y su cabello totalmente blanco. Su sonrisa parece cautivar a muchos quienes están dispuestos a darle una nueva oportunidad al amor en los que podrían ser los últimos años de vida.
Shepard debe permitir que la Policía la fotografíe si llega a cambiar su apariencia física en los próximos meses. | FOTO: AP
Melissa Ann Shepard no es tan inocente ni tan dulce como cualquiera –incluidas sus últimas parejas— podría pensar. Ella es mejor conocida como la “Viuda Negra de Internet”, una mujer que arrastra un historial delictivo que ahora preocupa a las autoridades canadienses.
A sus 80 años y luego de casi tres de permanecer tras las rejas por haber puesto droga en el café de Fred Weeks durante su luna de miel, la Viuda Negra quedó en libertad el 18 de marzo, y nadie sabe a ciencia cierta si irá en busca de una nueva víctima o si sus días terminarán sumidos en una completa calma.
“La Policía canadiense está alertando a los solteros pensionados sobre que no están del todo convencidos de que sus días salvajes (los de Melissa Ann) hayan quedado atrás y que deberían estar vigilantes de Shepard”, destacó esta semana el International Business Times.
Quizá una advertencia de este tipo le habría ahorrado un periodo de hospitalización a Weeks, además del tiempo invertido junto a una mujer en la que no podía confiar.
Cuando empezó su relación, Weeks jamás habría podido anticipar que estaba frente a quien la Policía de Halifax, Nueva Escocia, recién describió como “una delincuente con un alto riesgo de volver a cometer delitos”.
El expediente delictivo de Shepard se abrió en 1977, cuando comenzó a cumplir sentencias por más de 30 condenas distintas por fraude. La Viuda Negra de Internet estuvo en líos con la justicia hasta 1991 por dichos delitos.
Un año más tarde, Shepard fue condenada a seis años de cárcel por homicidio involuntario tras haber drogado a su segundo esposo, Gordon Stewart, y haberle pasado por encima dos veces con un carro. En aquel momento, la defensa alegó que su marido había intentado violarla y que ella actuó en defensa propia.
Shepard estuvo en prisión hasta 1994, cuando salió bajo libertad condicional. En ese mismo año, formó parte del documental Cuando las mujeres matan, producido por el Consejo Nacional de Cine de Canadá y que trataba sobre las víctimas de abuso doméstico que terminaron por atacar a sus parejas.
Años mas tarde, La Viuda Negra, vio en el mundo de las citas por Internet una oportunidad, y así conoció a quien días más tarde sería su tercer esposo, Robert Friedrich, de 83 años.
El hombre falleció en el 2001 por un paro cardíaco un año después de que se conocieron. Shepard no enfrentó cargos en esa ocasión, pese a que los hijos de Friedrich intentaron probar que la mujer le había suministrado una sobredosis de medicamentos que lo llevó a la muerte.
Según International Business Times, Shepard recibió decenas de miles de dólares como herencia, y así continuó con su vida.
La Viuda Negra usó el nombre Melissa Ann Friedrich en el sitio americancouples.com varios años atrás. Entonces, decía tener 66 años. Foto: Captura de pantalla
En el 2005, fue sentenciada a cinco años en prisión en Florida, luego de que se declarara culpable de siete cargos por falsificación y robo a Alex Strategos, a quien conoció por Internet.
Luego de concretar una cita, Shepard manejó desde Canadá hasta Florida y pronto se mudó a vivir con su nueva víctima. “Lo primero que pensé fue que parecía muy agradable”, relató a la BBC Strategos, hoy de 84 años.
El hombre asegura que Shepard le puso una sustancia en su helado y que le robó unos $20.000 durante las semanas en las que permanecieron juntos. “Me internaron en el hospital”, dijo Strategos. “Ella me envió allí”.
Shepard debió cumplir cinco años más de prisión y al salir, se mudó a una casa para jubilados en Canadá.
Una noche, la Viuda Negra tocó a la puerta de su vecino, Weeks, y le dijo que se sentía sola; él contestó que también se sentía solo y fue así como comenzó el último romance de Melissa Ann.
Se casaron por lo civil en la sala de Weeks y se marcharon de luna de miel a Terranova. Durante el viaje, la anciana le dio a su cuarto esposo una mezcla de los sedantes Lorazepam y Temazepam, lo que lo dejó incapacitado para conducir el auto e incluso hasta para amarrarse los zapatos.
Al llegar al hospital, el personal médico detectó drogas en su organismo y Shepard fue enviada de nuevo a prisión. Se suponía que estaría tras las rejas durante nueve meses más, pero un juez le concedió la libertad condicional.
Lo cierto es que Ann ya no podrá tener la vida normal de bajo perfil que solía llevar. Debe reportar cualquier nueva relación amorosa para que la Policía pueda informarle sobre su historial.
Además, la Viuda Negra ya no podrá tener actividad en redes sociales y ni siquiera puede poseer un dispositivo con acceso a Internet.

domingo, 27 de marzo de 2016

'Sexting' a los siete años

Un sondeo entre los profesores británicos ha revelado que el sexting ha alcanzado proporciones epidémicas incluso en las escuelas primarias, con niños de hasta siete años intercambiando imágenes sexualmente explícitas a través del teléfono móvil, una práctica ya muy habitual entre los estudiantes de 13 a 16 años.
La mitad de los 1.300 profesores sondeados -en el estudio realizado por el sindicato NASWUT, han reconocido estar al tanto o haber intervenido en casos de sexting, que expone a los menores al acoso entre sus propios compañeros de clase y los convierte en objetivos de abusos sexuales.

Niños usando teléfonos móviles. Foto Roberto Pérez
Los casos de niños haciéndose selfies sexuales o tomando fotos a traición de sus compañeros en los lavabos son relativamente frecuentes, al igual que la difusión por las redes sociales de sus primeras experiencias sexuales. El cyberbullying o acoso digital se ve muchas veces amplificado por la distribución de imágenes obtenidas a través del sexting, acompañadas de comentarios insultantes o humillantes.
Una niña de 14 años, por ejemplo, accedió a salir con un compañero de clase con el objetivo de hacerle una foto de los genitales y compartirla con amigos comunes. En otro caso, una niña accedió a mandar una imagen por Snapchat, creyendo que "desaparecería" automáticamente a los pocos segundos: un compañero hizo una foto de la imagen y la distribuyó por todo el colegio.
Un 13% de los episodios de sexting son ya entre niños entre los siete y los diez años. La tendencia se está propagando por los colegios de primaria, ante la impotencia de los profesores, que no pueden competir con la distracción perpetua causada por las ubicuas pantallas de los móviles.
"El abuso online está causando un gran impacto entre los profesores y los alumnos, y el Gobierno no ha tomado aún una acción seria para asegurarse de que las escuelas responden apropiadamente", advierte Chris Keates, secretaria general del sindicato NASWUT.
La Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad en los Niños (NSPCC), que publicó un reciente sobre la "infelicidad" infantil y la tecnología, ha tomado cartas en el asunto y ha incitado a los niños a denunciar los casos de acosos y abusos ligados al "sexting" a su línea de ayuda telefónica ChilLine.
"Muchos niños ven esta actividad como parte de su vida diaria, a pesar de los grandes riesgos que supone", advierte la NSPCC en un comunicado. "Aparte de exponerse al acoso, les puede convertir en objetivos de los depredadores sexuales".
Otro estudio, a partir de otra encuesta entre 2.000 padres, ha sacado a la luz otro dato tan preocupante como revelador sobre la "infancia infeliz": el 74% de los niños británicos pasan menos de una hora jugando o haciendo alguna actividad al aire libre todos los días (el mínimo recomendado para los presos en las directrices de la ONU).
"La triste verdad es que estamos enjaulando a nuestros hijos", advierte Mark Sears, de The Wild Network, que aboga por el juego al aire libre de los niños. "Estamos poniendo en riesgo su habilidad para ser libres e incrementando su propensión a desarrollar enfermedades mentales o a ser obesos por la falta de actividad física".
CARLOS FRESNEDA Corresponsal Londres @cfresneda1