sábado, 16 de abril de 2016

Así se consume porno en España

    Ø    En nuestro país se invierte una media de 8 minutos y
           4 segundos en disfrutar de este tipo de contenidos
    Ø    Sólo el 26% de sus consumidores son mujeres 
    Ø    Se trata del único Estado en el que decae el uso del móvil
España es uno de los países más aficionados al cine pornográfico del mundo. Cuando el español -o la española- se pone manos a la obra, pasa una media de 8 minutos y 4 segundos delante de la pantalla y escoge a sus conciudadanos como protagonistas de su efímera fantasía erótica. Al menos, así lo aseguran las estadísticas mundiales publicadas por el departamento de datos de la Web PornHub, uno de los mayores servicios gratuitos de cine para adultos en streaming por Internet.
El ordenador es el aparato preferido de los españoles para acceder a contenido erótico. OLINCHUKSHUTTERSTOCK
En un extenso estudio que incluye las estadísticas de casi todos los países del mundo, la Web muestra los hábitos de consumo globales y desgranados por países. En el ranking a nivel mundial, España baja dos posiciones y se sitúa como el 13º estado que más porno consume a través de Internet. Un ranking en cuyas primeras posiciones se sitúan naciones mucho más pobladas como Estados Unidos, de dónde provienen el 41% de los usuarios, seguido por Reino Unido y la India.
A nivel mundial, los consumidores de porno pasan una media de 9 minutos y 20 segundos frente a la pantalla, un aumento de cuatro segundos respecto al año anterior.
 FUENTE: Pornhub D.J.O
"Esto indica que la mayoría de la gente no es 'adicta' en la manera en que emplean su tiempo viendo pornografía, y hacen otras cosas con en su libre", asegura a Pornhub la doctora Laurie Beitio, especializada en psicología y sexología. "La persona media solo permanece el tiempo suficiente para encontrar algo que le guste y masturbarse con ello", indica.
Los 8 minutos y 4 segundos de España muestran que nuestro país se encuentra ligeramente por debajo de la media. La parte superior de la tabla la lidera Filipinas con una permanencia de 12 minutos y 45 segundos. Mientras tanto, en las antípodas se encuentra Cuba con un tiempo de permanencia de tan sólo 5 minutos y 11 segundos.
De acuerdo con las estadísticas, el consumo de porno se concentra en la franja horaria que va de las nueve a las doce de la noche y a las cuatro de la tarde, la hora de la siesta. "Estos resultados pueden indicar que ver pornografía se considera una actividad de ocio pero que no supone una prioridad para las personas. La mayoría de la gente sigue valorando más la interacción social que el sexo en solitario", comenta la doctora Beitio.
A nivel mundial, los términos más buscados son lesbian ('lesbiana'), teen (término inglés que comprende la franja de edad entre los 13 y los 19 años y podría traducirse como 'jovencita') y step mom ('madrastra'). Mientras tanto, las búsquedas de vídeos eróticos en España se realizan en una clave más local con spanish (español, en inglés), 'español' (escrito en castellano) y 'teen' a la cabeza.
Los datos muestran como las búsquedas que han experimentado un mayor aumento durante el último año son son giantess -'giganta', en castellano- con una subida del 1091%, celebrity sex tape -'vídeo sexual de las celebrities', en castellano- con un aumento del 829%, y man eating pussy -'cunilingus', en castellano- con un aumento del 769%.
En España, las búsquedas que más han aumentado con respecto al año anterior son '3D hentai' -vídeos eróticos de animación de estética manga- con un aumento del 639%; 'maduras españolas', con un incremento del 456% e 'intercambio de parejas', con una subida de 386%.
Este listado de términos prácticamente coincide con las búsquedas relativas que más destacan con respecto al resto del mundo. Una terna términos compuesta por 'español', 'maduras españolas' e 'intercambio de parejas'.
'Lesbianas', 'jovencitas' y 'penes grandes¡ son las categorías pornográficas, una forma de agrupar los contenidos que más o menos equivale a las secciones de un periódico, mas buscadas a nivel mundial. Una tendencia significativamente distinta las preferencias de España, dónde 'maduras', 'jovencitas' y 'pechos grandes' son las categorías que más triunfan.
Lisa Ann, una de las actrices más buscadas, firmando autógrafos. MICHAEL SNIPES
Los intérpretes favoritos a nivel global son Kim Kardashian, Mia Khalifa y Lisa Ann. Unas preferencias que coinciden con las de españolas, con la salvedad de que, en este país, el actor patrio Nacho Vidal ocupa la primera posición.
Sesgo por sexo y edad
Pese a que la industria pornográfica se ha vuelto cada vez más diversa en lo que respecta a la creación de contenidos, a nivel global, los hombres (74%) representan una abrumadora mayoría de los consumidores, frente al 24% de las mujeres. Una proporción muy similar a España, con porcentajes de 26% y 74%, respectivamente.
El país más cercano a la paridad en el consumo de porno es Jamaica, con un 44% de usuarias en esta Web. En el extremo diametralmente opuesto se sitúan Japón y Alemania, con tan sólo un 17% de mujeres.
A nivel global, la media de edad del consumidor de porno se sitúa en los 35,3 años. Un 31,3% de los usuarios tiene entre 19 y 24 años, un 28,2% se encuentra en la franja de edad de 25 a 34 años, un 16,8% entre los 35 y los 44, un 11,4% tienen entre 45 y 54 años, un 7,8% entre 55 y 64 y un 4,5% son mayores de 65 años.
 FUENTE: Pornhub D.J.O
En España, el 20% de los usuarios tiene entre 19 y 24 años, un 31% se encuentra en la franja de edad de 25 a 34 años, un 24% entre los 35 y los 44, un 13% tienen entre 45 y 54 años, un 10% entre 55 y 64 y un 4% son mayores de 65 años.
¿Cómo afectan los eventos al porno?
A diferencia de lo sucedido durante las elecciones en Venezuela, dónde el consumo de porno durante las votaciones a la Asamblea Nacional Bolivariana (elecciones parlamentarias) cayó un 12%, las elecciones generales del 20 de Diciembre en España parecieron no tener un un impacto significativo en el consumo de pornografía, dónde la caída fue tan sólo del 3%.
Se trata de una tímida bajada en comparación con el descenso experimentado durante la final de la Champions League (Juventus-Barcelona), que provocó una bajada en el consumo de pornografía del 36%.
Las fiesta de guardar siguen teniendo tal consideración entre los españoles, al menos en lo que se refiere al consumo de vídeos eróticos. El día de Nochebuena, el número de usuarios cayó un 57%, en Navidad decreció un 16%, un punto menos (17%) que en el Jueves Santo.
Por último, el ordenador sigue siendo el electrodoméstico favorito de los españoles para ver porno. El 50% de los usuarios prefiere esta modalidad frente al teléfono móvil (38%) y la tableta (11%). Además, se trata del único país del mundo en el que el consumo de material erótico cae en el teléfono móvil, con una bajada del 8%, mientas que en la mayoría de países experimenta una subida porcentual de dos cifras.
DANIEL J. OLLERO

viernes, 15 de abril de 2016

«Hay vida más allá de los besos en la boca», Ruth González

Ø   Para esta sexóloga puede ser una manifestación física que transmite amor... o no... 
Ø   Día Internacional del Beso 
Como cada 13 de abril se celebró el Día Internacional del Beso. La simple acción de besar tiene grandes beneficios para la salud. Entre estos beneficios se encuentra la liberación de adrenalina y noradrenalina en el torrente sanguíneo, lo que provoca una serie de cambios físicos en la acción cardiovascular, aumenta el ritmo del corazón y el bombeo de la sangre. Un beso puede quemar de dos a tres calorías por minuto. La endorfina liberada en un beso puede ser más potente a la acción de la morfina, lo que contribuye a nivelar los niveles de estrés y da una sensación de bienestar.
Otros beneficios del beso incluyen el aumento de los niveles de autoestima, la tonificación de los músculos faciales, la liberación del anestésico contenido en la saliva, menores niveles de colesterol en el sistema cardiovascular y el mejoramiento de las funciones metabólicas.
Ruth González, sexóloga, terapeuta de pareja y experta en besos afirma que uno bien dado puede trasmitir «pasión, amor, cariño, sexo...». Para ella un beso sirve para «sentir y hacer que la otra persona sienta y se remueva por dentro».
Dentro el romanticismo que supone besar, esta manifestación de amor puede ser «el principio de algo o también, tristemente, el final», cuenta la experta en besos. 
Pero no todos los besos son sinceros... «Los besos de Judas se dan en cualquier relación, no tiene porque ser sólo en los de pareja». Y hay una cosa horrible: «Cuando la persona a la que besas no se entrega. Como en el sexo, tu pareja puede estar pensando en otra cosa y no se centra en sentir».
Pero Ruth advierte: «Hay vida más allá del beso en la boca —y añade— los besos en el cuello, en las manos, en la espalda... cualquier punto del cuerpo puede ser un lugar maravilloso para recibir un beso». Y ríe al concluir «lo que venga después, queda a la imaginación de cada uno».
MÓNICA SETIÉN - @SetienMonicaMadrid

jueves, 14 de abril de 2016

‘Sex Riders’: la vuelta al mundo en busca del sexo

¿Qué es el sexo? ¿Para qué sirve? ¿A qué sabe? ¿La postura del misionero tiene algo que ver con el Dómund? Buscando la respuesta a tan sicalípticas preguntas, la barcelonesa Noemí Casquet, de 24 años, periodista especializada en sexualidad y cine erótico, maquilladora y figurante en varias películas porno, y su novio Alberto Frost, de 30 años, cámara y fotógrafo, han unido su pasión por las motos y el sexo para dar la vuelta al mundo en busca de los recovecos del deseo y la pasión. 
 “Solo hay dos cosas verdaderamente importantes en la vida. Una de ellas es el sexo; no recuerdo cuál era la otra”. Woody Allen.
El proyecto se llama Sex Riders. Alberto y Noemí llevan más de dos años planificando el itinerario, buscando patrocinadores y documentándose sobre las peculiaridades que tiene la sexualidad en cada uno de los países que por los que pasarán. “Hablaremos con la gente sobre cuestiones como el matrimonio, la religión o los estereotipos de belleza, pasando por el papel de la mujer y del hombre, la educación sexual o la homosexualidad. Además, buscaremos los monumentos eróticos más importantes, así como los barrios rojos históricos, los juguetes sexuales más divertidos y las curiosidades que ofrece cada país”, explica Noemí.
 El viaje se divide en cinco etapas, una por cada continente. La primera, de más de 35.000 kilómetros, entre Barcelona y la isla indonesia de Bali, tiene previsto arrancar el próximo 10 de mayo.
Un road trip antropológico y motero que les llevará por países como Turquía, Irán, Paquistán, India, Nepal, Myanmar, Tailandia, Camboya, Vietnam, Laos, Malasia, Singapur e Indonesia. Se podrá seguir semanalmente en una serie de vídeos de 20 minutos de duración a través de YouTube y Vimeo. Para los que tenéis la mente un pelín lúbrica: NO GRABARÁN IMÁGENES EXPLÍCITAS o que puedan dañar la intimidad o la dignidad de las personas que aparecen en ellas.
Os dejo con otra sabia reflexión de Woody Allen: “El sexo es como jugar al bridge. Si no tienes un buen compañero, más vale que tengas una buena mano”.
Por: Isidoro Merino

miércoles, 13 de abril de 2016

Gay Talese narra la historia real de un ‘voyeur’ que remodeló un hotel para espiar a los clientes

Ø   El ruido de Twitter apaga el reportaje del año
Gay Talese en 2013. Evan Agostini Evan Agostini/Invision/AP
El escritor estadounidense Gay Talese descubrió la semana pasada qué supone convertirse en el centro de una tormenta de críticas en las redes sociales. Primero declaró durante una conferencia en Boston que no podía nombrar a ninguna escritora que le hubiera influido de joven, en los comienzos de su carrera. Después, un artículo de The New York Times aseguraba que le había preguntado a una reportera afroamericana si después de la entrevista iría a “hacerse las uñas” y “cuándo y por qué” había sido contratada por ese diario.
El revuelo duró más de 24 horas e incluyó un comunicado de la defensora del lector del Times por haber publicado una pieza visiblemente favorable al escritor, la correspondiente avalancha de mensajes en Twitter en defensa de novelistas y periodistas femeninas y en contra de la discriminación e iniciativas para recomendar firmas a las que Talese puede leer.
Pero ninguno de ellos hacía referencia a la última publicación del escritor, un reportaje tan espeluznante como desconcertante en la revista The New Yorker, anticipo de su próximo libro. El motel del voyeur cuenta la historia de Gerald Foos, un hombre que contactó con Talese para contarle cómo había comprado un hotel en Colorado, lo había remodelado para poder espiar desde un falso techo en las habitaciones y había catalogado las prácticas sexuales de sus huéspedes durante décadas. Solo dos personas conocían este asalto a la privacidad: la mujer del voyeur y Talese. El escritor llegó a visitar el motel y a espiar a una pareja junto al dueño.

Internet se podía haber encendido estos días debatiendo si Talese fue cómplice de un delito, dónde están los límites éticos del periodismo o los valores de uno de los periodistas más admirados y respetados de Estados Unidos. Este otoño, el escritor de 84 años publicará un libro basado en la valiosa información que compartió con él Foos, el voyeur, que también ha cobrado por sus diarios. Cuando su contenido salga a la luz, 36 años después, puede que ya haya prescrito cualquiera de los delitos en los que hubieran incurrido los dos.

martes, 12 de abril de 2016

El Barcelona rebaja el sexo telefónico en la Champions

Si la Champions mola y el sorteo de la Champions mola, no cabe otra solución posible: enfrentarse al Barcelona re-mola. La cercanía con la ciudad condal que tan bien fue retratada en la cabecera de ‘Puente aéreo’ — aquella caótica sección del programa ‘Fútbol es fútbol’ que tantas tardes de domingo nos mantenía pegados al televisor (¡Ay! Telemadrid…) —, unido a la consabida política del fútbol español de facilitar la vida del 业余 (que traducido al español significa ‘aficionado’), ha provocado en las últimas semanas un reguero de ilusión ante la avalancha rojiblanca que se avecina el próximo martes en el Camp Nou.

Todo muy bonito, pero va a ser que no. La última —que no nueva— jugarreta del Barcelona con la afición del Atlético es una auténtica tomadura de pelo. Otra de tantas que ciertos clubes llevan a cabo cada fin de semana. Pero vayamos a lo concreto. Más allá del estupor de jugar por tercer año consecutivo contra un equipo español en cuartos, ahora hay que soportar los sorprendentes 84 euros que debe desembolsar el aficionado colchonero que desee acudir al gallinero del estadio culé. Ubicación que, como ya se podrán imaginar, ofrece una visión privilegiada del terreno de juego… siempre y cuando le dejen llevar unos prismáticos encima.
Si no logra superar el cacheo, no hay de que preocuparse. Cabe suponer que dentro de esos 84 euros, lo mínimo es que le incluyan sus preciados anteojos. Y por si fuera poco, ahí no acaba la generosidad de la directiva culé: tras hacer buena aquella pancarta de los seguidores del Schalke 04 en San Mamés —« ¿Entrada 90€ = 1 euro por minuto? El fútbol no es sexo telefónico»— y cobrar al personal 93 euros por la ida de cuartos de hace dos años (golazo de Diego Ribas y tal), toca dar las gracias por esta buena, bonita y ‘barata’ rebaja de 7 euros. Con esta decisión, Bartomeu y los suyos pensarán que al menos nadie iba a colocar un titular tendencioso con el manido e irónico sexo telefónico. Todo muy bonito, pero va a ser que no.
Publicado por Aitor Santos Moya

lunes, 11 de abril de 2016

Probadores, vagones y cabinas: los lugares preferidos para el sexo 'outdoor'

Una vez se desata la euforia navideña (y en ello estamos), el 'aquí te pillo, aquí te mato' alcanza sus más altas cotas de versatilidad, porque ¿qué es lo que llena nuestros corazones en estas fechas? Ese espíritu 'dickensiano' de generosidad, fraternidad y empatía se traduce en cenas opíparas de empresa, quedadas desenfrenadas con los amigos y salidas nocturnas de horizontes muy lejanos. Reconozcámoslo, lo que nos pide el cuerpo es fiesta. No son los corazones, sino otras partes de nuestra anatomía las que se llenan de un furor que hay que descargar como si no hubiera mañana y donde sea. ¿Podría haber un panorama más propicio para los escarceos en localizaciones extravagantes? Efectivamente, fue de lo más propicio para una amiga mía, que acabó haciendo el amor con el Santa Claus de un centro comercial de las afueras en pleno parking. 
Foto: Shutterstock.
La cosa empezó del modo más inocente: que si acompaño a mi hermana y sus críos a ver el Belén, que si nos tomamos unas 'copichuelas', que hay que celebrar, que si te has fijado en el Papá Noel ese que tiene unos ojos preciosos, que qué buen 'rollito' y cuerpo de jota se me está poniendo... De camino al coche, casualidades de la vida, se topó con el orondo personaje que, bajo la falsa barba y el relleno de gomaespuma, escondía el mejor regalo navideño que cualquier jovencita jamás haber soñado pudiera... No es broma, desde entonces no puede evitar asociar la Navidad con el olor a la gasolina acompañado de un sobresalto en la entrepierna.
Pero hay vida, y por supuesto sexo, más allá de la Navidad. El pasado verano se propagaba por las redes sociales una de esas anécdotas que nos despiertan tontamente y de manera espontánea el 'ji-ji-ji' que tenemos reservado para los cotilleos sexuales cuando no van con nosotros: el avistamiento en plena calle del centro de Madrid de una pareja manteniendo relaciones con desprecio absoluto por las condiciones higiénicas y la intimidad, un espectáculo de tintes zoológicos y gratuito. El ojo omnipresente del gran hermano 'postmoderno' multiplicado por millones de 'smartphones' tomó buena nota del asunto y viralizó el 'input' visual a la velocidad del relámpago.
En la cabina del dj (¿con el dj?), en el cuarto de la caldera del chalet de un amigo, en los vestuarios de un parque de bomberos, al final de la subida del Circo de Gredos (¡eso sí que son ganas!), en un cementerio... "El 75% de mi vida me la he pasado haciéndolo de pie en garitos...", "la primera vez que le practiqué sexo oral a un hombre fue en una iglesia" (queremos pensar que ese fue el inicio de una larga, satisfactoria y santificada vida erótica con todas las bendiciones...), "en el 'parking' de un hotel con mi marido y el camarero de nuestro banquete de boda, en nuestra noche de bodas" (circunstancia esta donde parece que el lugar es lo de menos...).
"Iros a un hotel", esa frasecilla que seguro alguna vez habremos dicho o para la que incluso hemos sido destinatarios, no podría más oportunamente servir a nuestros propósitos. En marcada contradicción con todo indicio de impulso súbito y repentino, nos encontramos con auténticas puestas en escena elaboradas 'ad hoc' para dar rienda suelta a la libido y dejar bien arrinconado al pudor en lo más recóndito de nuestra mazmorra mental. Margarita Bonita Suite es una empresa de servicios a hoteles que se dedica a crear "habitaciones románticas" (vamos, a admitirles la ñoñería). No me cabe duda de que las "nuevas sensaciones" que prometen a base de una cama con movimiento propio, un sofá neotantra (porque el 'tantra' de toda la vida ya no mola) y una iluminación tenue que va cambiando automáticamente de color cumplirán las expectativas de los más lujuriosos y desenfrenados amantes. Ahora, si entras en la Web y ves el vídeo de la estancia solitaria con todos sus mecanismos puestos en funcionamiento, vas a tener la impresión de que es el mismísimo dormitorio de la niña del exorcista, ¡palabra! Y oye, el padre Karras tenía su morbillo, a qué negarlo.
Admitir que a uno le gustaría hacérselo en el castillo de Vlad Tepes o en El Nido de las Águilas no es ninguna monstruosidad, no más que acceder al primero por cuatro dólares para una visita turística o al segundo a través de una reserva en su restaurante. Pero a estas alturas de artículo ya va siendo hora de establecer un 'ranking' que se ajuste a los gustos y posibilidades de una amplia mayoría. Y no, no aparece la playa, todo lo posterior a 'De aquí a la eternidad' es una ordinariez y además sabemos que es incómodo, que la arena se mete hasta en el último intersticio de pliegue cutáneo y que eso de emular célebres escenas tórridas va a quedar siempre en un quiero y no puedo.
Los lugares preferidos
La oficina.
Sé de una pareja que se encontraba tan a gusto descargando su lascivia sobre la mesa de un colega que tuvo el tino de medir la distancia vertical desde el suelo al tablón de madera para determinar la altura exacta que convenía a tan satisfactorio acoplamiento. 
Qué transgresión tan deliciosa esa de imprimir un poco de morbo al rutinario escenario de nuestros desvelos laborales. Es fácil, está al alcance de cualquiera y solo requiere que se den las circunstancias propicias para llevarlo a la práctica sin mayores dificultades.
Sobre la nieve
Esto no lo entiendo muy bien, aunque aparece de modo recurrente en los distintos 'rankings' que alberga la red.

Todos sueltan la gracia de que es la mejor forma de combatir el frío, quizá lo de tener el culete congelado es tan excitante como que te pasen un cubito de hielo por el pecho. En cualquier caso, y remitiéndonos de nuevo a esta época navideña, me jugaría mi libido a que ahora mismo estás canturreando 'last christmas I gave you my heart'.
El balcón de un rascacielos
¡Super de los 80! Hay que poner especial cuidado en no caerse, y todo el esmero posible en que te vean los vecinos, que es la gracia de hacerlo en un sitio tan exhibicionista. 
En un templo
Independientemente de cuál sea su confesión, ¡cuántas mórbidas imaginaciones no habrá despertado el instinto de profanar un sagrado recinto acometiendo los actos más impúdicos! Era este un tema muy del gusto del Marqués de Sade, maestro de irreverencias y refinamientos al que no conviene imitar al pie de la letra.
Bajo el árbol de Navidad 'Santa baby'.
Este picarón villancico ha estado en boca de todos, desde Marilyn Monroe hasta Taylor Swift, pasando por Madonna, Kylie Minogue o Michael Buble. Ahora bien, si como dice la letra, a tu 'Santa' le pides un árbol decorado con cositas de Tiffany's, ¿hasta dónde podemos llegar para acreditar un buen comportamiento que merezca tales dádivas? Tenemos una localización ideal para darlo todo jugando a eso de que "he sido muy buen@, ¡me merezco un regalo!".
En el metro
Muy factible si vives en una gran ciudad y extensible a cualquier tren o estación de ferrocarril. Desconozco la razón de por qué los autobuses no tienen ese mismo morbo, pero el hecho es que carecen de él. Tanto el rítmico traqueteo de los vagones como el ambiente 'underground' de sus sucios pasillos nos despiertan el espíritu de aventura sexual urbana, y son pocos los que, al menos una vez en la vida, no lo han probado.
Unos probadores
Es uno de los escenarios más populares a la hora de escoger una alternativa a la doméstica cama. Un recoveco íntimo dentro de un espacio público donde, supuestamente, nadie entrará sin permiso.
Debo de haberme perdido algo en todos los años que me he pasado de compras, porque siempre me ha parecido que la iluminación de estos cubículos es atroz y los espejos ligeramente deformantes, dos circunstancias de lo más antimorbo. Aun así, estos enclaves permanecen imbatibles entre los primeros puestos.
Un festival de música
Sin duda un 'must' para el sexo 'outdoor'. Nos referimos lógicamente a esas citas veraniegas que se celebran al aire libre y en las que, además del atractivo cultural se concitan otros intereses, muchos de ellos claramente vinculados a la sana intención de ligar, pillar cacho o incluso enredarse en una orgiástica iniciación al sexo colectivo. Y entre una masa enardecida de fans en estado catártico, ¿quién sabe si en realidad estás siguiendo las rítmicas oleadas musicales o más bien plegándote al compás de otras mucho más carnales y húmedas palpitaciones? ¿Tu propia conciencia podría discernirlo? Y es más, ¿a quién le importa?
ELVIRA FERNÁNDEZ

domingo, 10 de abril de 2016

Midorexia o la nueva maldición del atractivo de las mujeres de mediana edad

Apúntate el término, porque quizá lo oigas muchas veces de ahora en adelante. Según una periodista inglesa, se trata de esas mujeres que visten como cuando eran jóvenes
Monica Bellucci sigue siendo un icono sexual a sus 51 años. (Reuters/Stefan Wermuth)
Las cosas no parecen existir hasta que no reciben un nombre. Podemos hablar de generalidades –ese problema que aqueja a las mujeres que superan los 50 años y que tiene que ver con la exigencia de ser bellas siempre –, pero supone un gran esfuerzo de saliva y, sobre todo, de comprensión. Por eso, no hay nada como generar un nuevo concepto. Y el que acaba de ver la luz en las páginas de 'The Telegraph' de la pluma de Shane Watson, columnista del rotativo inglés, es midorexia.
¿En qué consiste exactamente esta tendencia en auge? Como señala la periodista, “es la creencia de que no sólo puedes ser atractiva para siempre (algo bueno) sino que, de hecho, ahora eres MÁS atractiva que nunca y que sería un crimen no aprovecharse de ello antes de que sea demasiado tarde”. Quizá el término lleve a confusión, porque suena a mezcla de mediana edad ('middle age') y de anorexia, un trastorno alimenticio que, desde luego, no tiene nada de glamoroso.
Así vista, la midorexia parece encajar en una doble tendencia. Por un lado, esa mentalidad de los 50 son los nuevos 30 (lo cual lleva a que los 60 sean los nuevos 40 y así sucesivamente), por lo que es cada vez más normal ver a personas de mediana edad comportándose como sus hijos; es un proceso que, en realidad, no tiene nada de novedoso, y no hay más que comparar cómo vestían hombres y mujeres maduros hace medio siglo y cómo lo hacen ahora. Pero también señala a otra tendencia global: el 'lookism' (o aspectismo), es decir, la creciente necesidad de tener siempre buena apariencia, sea cual sea tu edad, trabajo o situación social, puesto que la belleza es la medida del éxito.
Bikinis a los 70
La actitud de la periodista que ha acuñado el término parece ambivalente. Si le molesta, no es tanto por lo que muestra de las presiones sociales como por la aparentemente desfasada mentalidad de las mujeres midoréxicas: “Una midoréxica es alguien que, cuando cumple 50, se apresura en comprar su primer par de pantalones de cuero, a pesar de que nunca los ha llevado en las décadas previas”, explica. Aunque ella misma reconoce haber picado y haber adquirido unos zapatos de plataformas.
La autora asegura que Paltrow es una midoréxica de manual. (Reuters)
Otros ejemplos propuestos por la autora: “Estoy hablando de esa amiga (madre de cuatro chicos de menos de 25 años) que recientemente se ha comprado una minifalda vaquera o la otra que se ha comprado unos Levis que realzan su trasero”. En esa categoría encajaría la fascinación que Gwyneth Paltrow siente hacia su parte de atrás, lo que la autora califica como “una midorexia de libro”. Aunque, bueno, quizá esté pasando por alto que, por mucho que conociese la fama a los 20 años, Paltrow tiene 43, una cifra que no parece encajar con la definición canónica de midorexia que acaba de acuñar.
El problema, sugieren las palabras de Watson, es que las mujeres no se adecuan a lo que debería esperarse de ellas: “Es verdad que la mayor parte de nosotras no están haciéndose un depilado brasileño pero algunas nos estamos comportando de manera extraña dadas nuestras circunstancias”, explica. La autora bromea con el sistema que ha implantado con el objetivo de saber si se está pasando de la raya, y que consiste en pararse al final de las escaleras de su casa con su nuevo vestido y vigilar las reacciones de su familia: si su padre agacha la cabeza, su hijastro exclama “¡guau!” y si el otro hijastro mira a su padre, es que está sufriendo un ataque agudo de midorexia.
En muchos casos, explica, es la solución para evitar la tristeza que causa que nadie te mire ya, azuzada por una “potente combinación de negación ciega a ceder terreno y algún extraño empujón hormonal comparable al subidón de adrenalina cuando intentas subirte a un bote en una fuerte corriente”.
“Las que sufren midorexia piensan que su atractivo tardío tiene alrededor del doble de impacto que el de la gente que tiene la mitad de su edad”, explica Watson. “Creen que aparentan ser maravillosas, no porque lo sean, sino porque no se habrían atrevido a llevar botas o trenzas cuando eran jóvenes”. No es que estas mujeres nieguen la realidad. Para la autora, se trata más bien de “una ceguera temporal, como si la autoestima se hubiese vuelto loca”. Pero ¿una ceguera hacia qué?
Eres lo que aparentas ser
En una columna de Watson se obvia otra realidad: la de los condicionantes sociales que provocan este auge de la midorexia. En realidad, que las mujeres maduras lleven ahora ropa supuestamente destinada a las jóvenes es un síntoma de que la presión social para comportarse, vestirse o adoptar determinados estilos de vida en cada edad se ha relajado. En ese sentido, puede verse como una conquista, no sólo en cuestión de género, sino también en cuestión de edad, en un momento en el que cada vez se ve con menos malos ojos que los jubilados imiten en sus comportamientos a los jóvenes.
O puede entenderse como todo lo contrario: que detrás de la midorexia se encuentra la necesidad de vestirse bien, mantener una apariencia atractiva y, en definitiva, encajar en los cánones predominantes de belleza y juventud impuestos. Es algo que ocurre por ambos lados del espectro: de igual manera que la sexualización de las niñas es cada vez más temprana, como muestra la ropa de la que disponen en las tiendas, también se espera que las mujeres maduras respondan a los cánones de belleza vigentes. “Si no tienes midorexia”, señala Watson. “Es que tú y tus personas queridas tenéis suerte”.