martes, 15 de enero de 2019

¿Cómo ser la diosa del sexo oral?


Somos el sitio líder de estilo de vida en México y América Latina. Sumamos a los mejores expertos, para mejorar tu calidad de vida.

El placer en la pareja, no tiene que ser un sacrificio, por el contrario, todas las prácticas sexuales deben disfrutarse mutuamente. El sexo oral es parte de las relaciones amorosas e interesarse en hacerlo de la manera correcta, les dará sensaciones inolvidables.
De acuerdo con el reconocido sexólogo Ezequiel López Peralta, autor del libro “El erotismo infinito”, muchos hombres y mujeres dicen obtener mayor satisfacción del sexo oral, que del coito mismo.
Para que puedas convertirte en la diosa del sexo oral, en el siguiente video la sexóloga Elsy Reyes, te explica paso a paso cómo efectuar esta práctica y sacarte un diez con tu pareja.   
Si quieres hacerte aún más experta, Salud180.com con información de la sicóloga especialista en terapia sexual, Ana Salgado, te presenta algunos aspectos que debes tomar en cuenta si quieres explotar todo tu potencial en la felación.   
1. Nada de dientes. Es sin duda la queja número uno de los caballeros, el problema es que el pene tiene una forma irregular y por lo tanto puedes lastimarlo sin querer.  El truco es abrir un poco más la boca y ponerla como cuando pronuncias la “O” para que cubras los dientes con los labios. 
2. Profundidad. Muchas mujeres tienen problemas porque se introducen el pene demasiado profundo en la boca, dan arcadas. Por ello lo mejor es mantenerse respirando profundamente por la nariz en todo momento.
“El sexo oral es más una variedad de movimientos y variedad que de presión”
3. Se gentil. La boca es calientita y húmeda como una vagina, pero tiene un extra: una lengua muy flexible.
Si a eso le sumas los labios y las manos hábiles, creas a posibilidad de mucha variedad de estímulos (chupar, succionar, lamer, etc).

4. Libérate. Lo más importante a la hora de querer saber qué es lo que le da placer es comunicarte con tu pareja. No importa la experiencia que tengas con otros hombres, cada quien es diferente y la “jugada” que vuelve loco a uno, puede ser incómodo para otro.
Así que ya que sabes que el sexo oral es parte de las relaciones amorosas, comienza ya a practicarlo para que puedas dominarlo y convertirte así en esa diosa de la cama que todo hombre desea.
https://www.salud180.com/sexualidad/como-ser-la-diosa-del-sexo-oral?utm_source=Salud180&utm_campaign=5bdd6f0854-EMAIL_CAMPAIGN_2019_01_10_10_32&utm_medium=email&utm_term=0_1db55f8458-5bdd6f0854-308535001&mc_cid=5bdd6f0854&mc_eid=ed0fdedf1b

lunes, 14 de enero de 2019

Hallado en México el primer templo al dios del desollamiento, Xipe Tótec

Los rituales dedicados a esta deidad se celebraban en un edificio del señorío popoloca, ubicado en el sur del Estado de Puebla
Los hallazgos en el templo de Xipe Tótec, dios del desollamiento. INAH
El sacrificio humano como ofrenda para los dioses era una tradición de los habitantes prehispánicos de México, que terminaba en el desollamiento de los sacrificados. Los arqueólogos han confirmado la existencia de este ritual con el hallazgo de un templo al dios Xipe Tótec, conocido como “nuestro señor desollado”, en la zona arqueológica de Ndachjian-Tehuacán, al sur del Estado de Puebla (centro de México). La región fue habitada por los popolocas, descendientes de los olmecas, en el periodo posclásico y hasta unos años antes de la conquista española. Los investigadores habían documentado anteriormente el culto a esta deidad, pero esta es la primera vez que encuentran un edificio para honrarlo.
El hallazgo incluye dos altares de sacrificio y tres esculturas de piedra: dos cráneos desollados, de 200 kilogramos; y un torso que simula estar cubierto con piel de la ofrenda. Xipe Tótec era honrado por los popolocas para influir en una mejor fertilidad para sus pueblos, tener ciclos agrícolas fructíferos y vencer en la guerra.
El templo fue utilizado entre los años 1000 y 1260 después de Cristo, según ha estimado el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). El edificio se ubica en el oeste de la zona arqueológica y mide 12 metros de largo por 3,5 metros de altura. Los vestigios apuntan a que el edificio contó con por lo menos tres etapas desde el año 900 hasta el siglo XV.
El ritual de desollamiento se celebraba en la fiesta de Tlacaxipehualiztli ––que en náhuatl significa “ponerse la piel del desollado”–– en la que los prisioneros de guerra eran sacrificados. “Se efectuaba comúnmente en dos altares circulares: en el primero se sacrificaba a los cautivos mediante combates gladiatorios o flechamientos; y en el segundo se hacía el desollamiento para glorificar a Xipe Tótec, un proceso en el que los sacerdotes se ataviaban con la piel del individuo, la cual depositaban ulteriormente en pequeños hoyos hechos en las explanadas, frente a los altares”, explica el INAH.
Los popolocas habitaban el sur de los Estados de Puebla y Veracruz y llegaron a algunas zonas de Oaxaca. La región era una posición clave para el comercio en el sur de Mesoamérica, por lo que la deidad del desollamiento era conocida en el centro, occidente y golfo de México. Los dos cráneos de roca hallados recientemente fueron tallados en piedra volcánica ––posiblemente riolita––que no pertenece a la región. Los expertos estiman que las piedras fueron importadas y que los antiguos artesanos las esculpieron una vez que el monolito fue trasladado al templo. “Los cráneos son los primeros que se localizan en Ndachjian como elementos aislados y tallados en roca; en otras ocasiones se han hallado como parte de esculturas, hechos con barro, o funcionan como clavos arquitectónicos de algún vestigio”, apunta el INAH.
Como otros pueblos, los popolocas también fueron sometidos por los mexicas. Primero por Moctezuma Ilhuicamina y Ahízotl, que los obligaron a pagar tributos, aunque el dominio total ocurrió con Moctezuma Xocoyotzin, el tlatoani (gobernante) que recibió a Hernán Cortés en Tenochtitlan. Los mexicas ignoraban la existencia del templo dedicado a Xipe Tótec, aunque compartían la tradición por el sacrificio humano. Algunos de los líderes popolocas que sobrevivieron a la invasión mexica se aliaron con los conquistadores españoles para derrocar a Moctezuma.

sábado, 12 de enero de 2019

¿Qué es el síndrome de excitación sexual persistente?


El trastorno persistente de excitación genital provoca orgasmos continuados.
El síndrome de excitación sexual persistente, o lo que preferiblemente se llama trastorno persistente de excitación genital, es una reacción o respuesta de excitación genital desajustada e involuntaria, ya que sucede en un contexto o situación que la persona no percibe ni interpreta como erótica, causándole ansiedad y un gran malestar físico y psicológico.
“La excitación no tiene un significado sexual para la persona. La persona puede tener -mejor dicho, sufrir- orgasmos continuados, sintiendo una total incoherencia y falta de control de su propio cuerpo, debido a que no percibe una relación de los estímulos del ambiente con la respuesta genital que le da su cuerpo”, explica a CuídatePlus Carolina Muñoz, psicóloga y sexóloga del Instituto Sexología, Medicina y Psicología Espill.
A veces, “el desencadenante es un movimiento brusco en el autobús, de presión al montar en bici o al realizar determinados estiramientos”, señala Francisca Molero, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS). Por eso,  destaca la importancia de que cada paciente identifique cuál es ese desencadenante “gatillo”.
¿Se conoce la prevalencia? ¿Puede darse también en hombres?
“Hasta el momento actual, no se tiene referencia de que el trastorno lo sufran los hombres y no se sabe cuántas mujeres pueden padecerlo. Probablemente existan casos que no salgan a la luz por desconocimiento, vergüenza, miedo a no ser comprendidas y al rechazo”, dice Muñoz.
Por su parte, Molero puntualiza que aunque es un trastorno poco frecuente, “ahora es más fácil de identificar porque ha ido aumentando su conocimiento”.
Síntomas
La sexóloga del Instituto Espill cuenta que puede suceder que “cualquier movimiento de la pelvis desencadene un orgasmo. Otras veces, el orgasmo puede ir precedido de determinados sonidos o estímulos no eróticos, como el masticar, el ruido que se hace al absorber, el silbido…”. Por lo tanto, su excitación fisiológica descontrolada no se relaciona con su percepción de lo que es erótico o estimulante, lo que le hace vivir tales experiencias de una forma muy incómoda y desagradable.
El orgasmo le puede sobrevenir en los momentos más inoportunos, sin poder hacer nada por evitarlo. Es como si el mecanismo de su respuesta orgásmica se disparara una y otra vez sin discriminar los estímulos. Es muy similar al mecanismo de la sucesión de estornudos de las alergias, que, aunque estos también son desagradables e inoportunos, la persona puede llevarlo bastante mejor en su vida cotidiana.
“Como la mujer lo considera algo intruso o no deseado, aparece una reacción psicológica de rechazo”, indica la presidenta de la FESS.
¿Se conocen las causas?
Hasta la actualidad, no se sabe muy bien cuál es la causa de este grave problema, aunque se plantean diversas hipótesis. El profesor Barry Komisaruk, de la Universidad de Medicina de Nueva Jersey (Estados Unidos), ha publicado un reciente trabajo en la revista científica Journal of Sexual Medicine en el que lo relaciona con la presencia de quistes de Tarlov. “En los resultados se observa que el 66 por ciento de las mujeres de su estudio presentaban esas pequeñas protuberancias en la columna vertebral. Cifra muy alta si se compara con que solo el 9 por ciento de las personas en la población general tiene estos quistes. Aunque esto no resuelve la incógnita, ya que hay otras mujeres que presentan el trastorno de excitación genital persistente y no tienen esos quistes; y personas que tienen esos quistes y no tienen el síndrome”, dice la sexóloga de Espill.
Por ese motivo, algunos autores apuntan también a algún tipo de lesión traumática que pase desapercibida y que solamente afecte a la respuesta orgásmica genital.
En opinión de Muñoz, además de continuar investigando en las hipótesis halladas hasta el momento (quistes de Tarlov, lesiones traumáticas…), sería interesante realizar investigaciones a nivel neurológico con personas que sufren este trastorno, dado que han aparecido casos en los que determinados sonidos (masticar, silbar, absorber, etc.) provocaban esta respuesta. Esto podría estar relacionado con alguna diferencia significativa en algún área concreta del cerebro.
Repercusión de este trastorno en su vida en general y en su sexualidad
La repercusión del trastorno persistente de excitación genital en la calidad de vida de las personas es nefasta. Tal y como observamos en consulta, refiere Muñoz, “pierde por completo el deseo sexual y rechaza totalmente las relaciones sexuales (aversión a la sexualidad). Si tiene pareja, el sufrimiento se incrementa por el sentimiento de culpa de no poder llevar una vida sexual sana y placentera con ella”.
Si a esta situación le sumamos el continuo temor que padece a que el orgasmo la sorprenda en cualquier situación social, nos encontramos a una persona que se aísla, se recluye en su miedo y que suele estar inmersa en un estado depresivo.
Sumirse en un estado de hipervigilancia es otra de las consecuencias de este trastorno, según añade Molero.
¿Tiene tratamiento?
“Es importantísimo que el paciente acuda lo antes posible a terapia para que se pueda abordar y tratar su caso. El objetivo es que el trastorno persistente de excitación genital le afecte lo menos posible en su vida en general y en los diferentes ámbitos en particular (personal, social y laboral); y que, fundamentalmente, aprenda a desarrollar habilidades para las diferentes situaciones de la vida cotidiana”, expone Muñoz.
Abordaje de estos casos
Lo más importante es que la persona aprenda a aceptar lo que le sucede y, a partir de ahí, tratar de dar avances para disminuir la situación incapacitante que le produce este trastorno en su vida. Primero, enumera Muñoz, “es fundamental tratar su ansiedad y ayudarle a construir una visión de sexualidad positiva, para que pueda tener una vida sexual sana y placentera. Hay que ir acompañándole en las distintas sesiones en el proceso de su crecimiento erótico, facilitándole ayuda para que aprenda a discriminar los estímulos que le puedan resultar agradables, placenteros y estimulantes sexualmente”.
Por otra parte, es importante que compruebe la diferencia entre la respuesta orgásmica involuntaria que le hace padecer el trastorno y la vivencia de su sexualidad en la que focaliza la atención a los estímulos que ella misma selecciona y disfruta.
Finalmente, la terapia puede ayudar a desarrollar estrategias de afrontamiento a las situaciones incómodas que le produce el trastorno, trabajar su autoestima, sus emociones y sus habilidades sociales.
En palabras de la presidenta de la FESS es clave que el abordaje sea integral, ya que además del aspecto psicológico, también hay que trabajar el suelo pélvico.
Ana Callejo Mora

viernes, 11 de enero de 2019

La escapada a la fría Europa de la egipcia del destape.

·       Se llama Aliaa Magda y se desnudó por primera vez en 2011 para protestar contra la violencia en Egipto. 
·       Fue perseguida por las autoridades y tuvo que huir. 
·       La encontramos en Copenhague...

Han pasado siete años de aquella imagen que marcó el principio del resto de su vida. A finales de 2011 Aliaa Magda Elmahdy tenía 20 primaveras recién cumplidas. Un aniversario que fue a entrelazarse al despertar de un país que se había liberado meses antes de un dictador octogenario y terco, Hosni Mubarak. El suyo fue el primer destape de una transición que acabó en baño de sangre, traicionada por islamistas y militares. Su autorretrato en blanco y negro -mostrándolo todo, apenas provista del encaje negro de unas medias y el color rojo de los zapatos y un lazo- fue una revolución en mitad de una accidentada mudanza política.
«Ha sido una respuesta a la sociedad. Si hubiera nacido en cualquier otro país habría hecho exactamente lo mismo. Rechazo la idea conservadora que mira a la mujer como un simple objeto sexual», relató entonces a Crónica en una de las contadísimas entrevistas que concedió. Aliaa, en realidad, había comenzado a soltar amarras meses atrás. En junio huyó de la casa familiar, a la que no regresó jamás. La instantánea circuló por medios de comunicación de todo el mundo y, como era de prever, causó escándalo en su tierra natal, escenario durante décadas de una silenciosa revolución conservadora.
Recluida durante días en la vivienda del que entonces era su novio, un ateo que estuvo encarcelado en tiempos de Mubarak, Aliaa terminó escapando de Egipto y halló cobijo al calor de las acciones de Femen, donde amplió su fama y encontró apoyo a su ideario. Luego su pista se desvaneció. Crónica la encuentra en Copenhague, donde lleva una vida discreta fuera de las cámaras. «Vive en un lugar secreto», reconoce Jenny Wenhammar, una feminista que durante algunos años fue su compañera de fatigas. «Poco después del ataque del autodenominado Estado Islámico contra el semanario francés Charlie Hebdo, la policía sueca encontró una lista en la que Aliaa era el objetivo prioritario y tuvo que mudarse», arguye la joven.
Desde su salida de la tierra de los faraones, Aliaa ha ido mutando. Ha cambiado de vidas, hogares, números de teléfono y correos. La joven ha declinado hablar con este suplemento. Lo único que ha permanecido entre tanta mudanza ha sido la tarta con la que cada año celebra aquella liberación veraniega, el instante en el que rompió con su familia. «En estos momentos está en un proceso de volver a cortar con todo. Ese momento en el que pones los límites de para qué y quién quieres tener en tu vida porque necesitas cambiar el paso», comenta Jenny. «Aliaa es una persona muy firme en sus opiniones, sus límites y su integridad porque la vida le ha enseñado a protegerse de los demás. Simplemente va hasta el final en lo que cree».
La joven se manifiesta en Suecia, donde pidió asilo político después de ser perseguida en su país. CRÓNICA
Jenny es la única de su círculo de amigos que acepta hablar de la protagonista del desnudo que sacudió Egipto. El resto de allegados, contactado por este suplemento, responde con evasivas. «Es una las personas más inteligentes y analíticas que conozco», desliza la activista. Ambas se conocen bien, como compañeras de lucha que han pasado mucho tiempo juntas. Compartieron acciones de Femen como las que el grupo -que aún acusa el golpe que supuso el suicido de su cofundadora Oksana Shachko el pasado julio- celebró en la mezquita de Estocolmo en 2013. «Hicimos otras dos acciones ese verano.
Participamos también en la marcha del orgullo de Estocolmo y en una protesta para denunciar la situación de los homosexuales en Irán y defender a los refugiados del colectivo LGBT que llegan a Suecia», evoca Jenny. Sobre su cuerpo, Aliaa escribió entonces: «Los gays son encarcelados y ejecutados en los países musulmanes». En otras protestas, la veinteañera aparece sosteniendo carteles en los que denuncia que «el hiyab (pañuelo islámico) es sexismo» o con los senos al descubierto, garabateados con «No es awrah» (el término usado en el islam para identificar aquellas partes del cuerpo humano que tanto en el hombre como en la mujer no deben ser expuestas jamás en público).
Juntas también treparon por las verjas de la embajada rusa en Suecia y asaltaron la legación diplomática para protestar con el torso desnudo por una ley recién aprobada que hostigaba aún más a su maltratada comunidad homosexual. En las imágenes que levantan acta de aquella protesta, Aliaa aparece desnuda con una guirnalda arco iris prendida al cuello resistiéndose y gritando a dos policías que tratan de arrastrarla fuera del recinto diplomático.
Una frenética actividad contestataria por la que enfilaron el camino hacia los tribunales en al menos dos ocasiones. Les impusieron una multa de 1.500 coronas suecas (unos 145 euros) por «conducta inapropiada» en la mezquita y 3.000 por acceder a territorio ruso sin permiso. «Nuestros seguidores nos ayudaron a pagar las condenas», confirma la compinche de Aliaa. Iniciativa de las dos es el montaje que acompaña estas líneas.
Una serie de posados en los que la egipcia aparece desnuda -en algunas de ellas, en una posición similar a la que se tomó hace siete años en su habitación antes de emprender la huida- y Jenny sepultada bajo las telas de un niqab, la prenda negra que cubre todo el cuerpo excepto los ojos. El retrato se titula The IS (las siglas del Estado Islámico en inglés) is Shit [El IS es una mierda (sic)]. «Fue una vez que Aliaa se quedó en casa y aprovechamos para hacernos estas fotos», rememora la activista. En la instantánea, ambas pisan la bandera negra que los yihadistas hicieron ondear desde 2014 en los confines del extinto califato declarado a caballo de Siria e Irak.
FUERA DE FEMEN
El retrato es uno de los últimos testimonios de su lucha. A partir de entonces, Aliaa se fue desvinculando de Femen, la organización fundada hace una década en Ucrania y con sede en París que ha ocupado titulares por doquier en todo el planeta a base de sus protestas en toples contra los más variopintos objetivos. «Es una persona muy independiente y se fue desligando», asevera Jenny, que no ha olvidado las conversaciones que tuvo con ella acerca de aquellos días de 2011 que cambiaron su existencia y marcaron su carácter. «Me contó lo mal que la trataron en Egipto por hacer lo que hizo». Aliaa -que rompió hace algunos meses con «un novio sexista y acosador» y se distanció de quienes habían formado parte de su entorno más directo- se halla ahora en tránsito hacia otra vida. En busca de respuestas. Con sus flamantes 27 años, la chica del destape egipcio, la que puso patas arriba su existencia y zarandeó los límites en un país pacato, es un símbolo -sostiene Jenny- para «las muchachas árabe que luchan por sobrevivir al patriarcado, para las feministas independientes y las guerreras de los derechos de la comunidad homosexual».
FRANCISCO CARRIÓN . El Cairo
https://www.elmundo.es/cronica/2019/01/11/5c364b5c21efa0ec068b46bf.html

miércoles, 9 de enero de 2019

Las parejas engordan una media de 8 kilos durante el primer año de relación. Pero, ¿por qué?

No tiene por qué ser así: algunas claves para influirnos positivamente
Tener pareja engorda. Y no, no se trata simplemente de una creencia popular. Así lo revelan los resultados de una encuesta en la que participaron 2.000 personas, realizada por la empresa de investigación OnePoll para la compañía estadounidense de control de peso, Jenny Craig. Según las respuestas de los participantes, tres de cada cuatro habían ganado una media de 16 kilos desde que habían empezado su relación y casi la mitad de ese peso lo habían adquirido durante su primer año de relación.
Comer fuera y pedir a domicilio, los planes culpables
Los hombres fueron los que más cambios observaron en su cuerpo: siete de cada 10 dijeron que habían engordado durante ese primer año, mientras que en el caso de las mujeres solo lo había hecho el 45%. Pero la encuesta no se quedaba simplemente en las cifras reflejadas en la báscula, también se pidió a los participantes que enumeraran los motivos por los que se habían descuidado.
La mayor parte de las personas encuestadas lo tuvo claro y culpó de su peso a todos aquellos encuentros en las que había comida de por medio. El 41% atribuyó sus kilos a las comidas y cenas en restaurantes a los que acudían en sus citas, y otro 30%, a los momentos de "manta y peli" en pareja en los que acababan pidiendo comida a domicilio y tomando unas copas de vino. Pero, ¿señalan en la dirección correcta?
"Es cierto que la forma de alimentarnos cambia cuando dejamos de estar solteros y empezamos una relación", afirma Juan Caro, endocrino del Hospital Vithas Nisa Virgen del Consuelo. Sobre todo durante el primer año porque "pasamos de estar acostumbrados a ser más independientes y regir nuestros propios horarios a tener que adaptarnos a la forma de comer de la otra persona", continúa Cano.
Cuanto más cómodos estamos, más tendemos a descuidarnos
Además de los cambios de hábitos, un 64% de los encuestados aseguró que la comodidad de la relación le quita la necesidad de cuidarse y de mantener una buena apariencia. "Nos solemos relajar y esto puede implicar que ganemos peso", corrobora Cano. Aunque llegar a ese nivel de confort parece ser un factor que varía con la edad. Si hasta los 24 años, la seguridad en pareja llega en torno a los 10 meses, cuando tenemos entre 45 y 54 años, tarda en llegar un año y medio.
Profundizando en la cuestión de sentirse cómodos, Cris Santurino, doctora en Nutrición y colaboradora en centros de terapia de parejas, considera "un error pensar que el no tener la necesidad de atraer a alguien pueda hacernos sentir más relajados y llevarnos a comer alimentos menos saludables, más ricos en grasa y azúcar". Aunque admite que sí existe una relación entre el momento emocional en el que estamos y las necesidades alimenticias que tenemos: "Están directamente relacionados porque tendemos a compensar nuestros sentimientos con excesos o defectos de la comida". Y añade que "se trata de un vacío más ligado a las necesidades psíquicas que biológicas".
Esto ocurre porque "al comer se liberan hormonas que nos hacen sentir mejor, como la serotonina (que está relacionada con nuestro estado de ánimo)", continúa Santurino. Así, "relacionamos ciertos alimentos con situaciones cotidianas como, por ejemplo, la celebración de un éxito o tener un mal día", añade.
También es posible adelgazar en pareja
Aunque ganemos peso cuando empezamos una relación, la encuesta también revela una buena noticia: esos kilos no nos acompañan para siempre. Gran parte de las personas entrevistadas revelaron que al empezar a convivir juntos habían perdido peso. Un 60% lo consiguió gracias a una dieta saludable y compartida, y un 52% había empezado a hacer deporte con su pareja. Y la clave parece estar en realizar hábitos saludables de forma conjunta.
"Las parejas se influyen mutuamente, tanto de manera negativa como positiva", asegura la experta. Por ello, para Santurino, para que el amor no suponga kilos de más "debemos convertirnos en una influencia positiva para el otro y propiciar situaciones que aumenten la motivación conjunta".
"Podemos mimarnos y cuidarnos en común, por ejemplo, buscando planes que no estén relacionados con la comida, como una escapada, que nos ayuden a ser y a sentirnos cada día mejor formando un equipo saludable", recomienda Ruth González Ousset, sexóloga y terapeuta. Y tampoco se trata de no poder disfrutar de un restaurante, sino de "buscar lugares en los que abunden las opciones saludables o caminar hasta donde vayamos a cenar". Incluso cuando una de las dos partes es más dada a caer en hábitos no tan sanos, es posible contagiarle la fuerza de voluntad.

martes, 8 de enero de 2019

Varios estudios identifican la edad exacta en la que hombres y mujeres somos infieles

Suele coincidir con los siete años de matrimonio, cuando las cosas empiezan a torcerse. O a enderezarse, según se mire
Miguel Ángel Bargueño
Hemos contado qué empuja a las personas a la infidelidad y qué, por el contrario, les hace resistir la tentación… Nos faltaba por saber cuándo son más infieles. A qué edad o en qué etapa de la vida el ser humano es más propenso a buscar sexo fuera de casa. Ahora también lo sabemos. Dos encuestas realizadas por páginas web de citas desvelan las edades a las que los hombres y las mujeres son más propensos a engañar a sus parejas. Y tienen algo en común: (casi) siempre acaban en nueve.
La primera, realizada por la página de relaciones extramatrimoniales Ashley Madison, reveló que los hombres suelen ser infieles cuando se acerca el final de una década (o el principio de la siguiente). Es decir, a los 39, 49 y 59. Lo mismo ocurre con las mujeres, que, según la web de citas Victoria Milan, tienen su primer affaire fuera del matrimonio a los 39,1 años. Aunque en este caso se trata solo de las españolas y hay diferencias con otras nacionalidades: las brasileñas esperan hasta los 33,4 años, de media, mientras que las húngaras hasta los 44,5 años para engañar a sus maridos.
La crisis de los 39
El hecho de que en muchas ocasiones coincida con el final de una década no es baladí. El libro ¿Cuándo? La ciencia de encontrar el momento preciso, de Daniel H. Pink, que recoge distintos estudios científicos para explicar los distintos momentos en los que debemos realizar distintas actividades (como por ejemplo cuál la mejor hora del día para hacer ejercicio según nuestro objetivo), explica que "la aproximación a una nueva década representa una frontera destacada entre las etapas vitales y funciona como marcador del progreso a lo largo de la vida". Se trata de un momento de autoevaluación en el que aparecen preocupaciones como la de envejecer o la búsqueda de un sentido de la vida, apunta citando un estudio realizado por expertos de la Universidad de Nueva York.
Pero el dato de la encuesta realizada por la web Victoria Milan no solo revela la edad a la que las mujeres españolas son más propensas a engañar a sus parejas, sino también cuánto tiempo ha durado la relación hasta llegar a ese momento. El resultado es una media de 6,8 años. Una cifra que se sitúa en la media internacional. O lo que es lo mismo: aproximadamente siete años es el tiempo que, en general, transcurre antes de que una mujer casada decida tener una aventura.
El 'seven-year itch' o ¿el momento en el que acaba el amor?
La cifra, con todo, no causa sorpresa a los psicólogos, que desde hace años manejan un concepto llamado seven-year itch (algo así como el picor o el cosquilleo de los siete años) para explicar el momento en que disminuye la felicidad en una pareja. Lo saben los psicólogos y lo sabía hasta Billy Wilder, que en 1955 filmó la memorable Seven year itch (estrenada en España como La tentación vive arriba), en la que Tom Ewell encarna a un ejecutivo de mediana edad que se queda de rodríguez y Marilyn Monroe, la nueva y dicharachera vecina por la que perderá la cabeza.
Helen Fisher, bióloga de la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey, EE UU), alega una justificación antropológica: "Tanto los mamíferos monógamos (solo un 3%) como las aves (un 90%), permanecen juntos solo el tiempo suficiente para criar a sus vástagos. Cuando los petirrojos jóvenes vuelan lejos del nido o los zorros que maduran abandonan la madriguera por última vez, sus padres también se separan".
Por tanto, añade, "los humanos conservan rastros de este patrón reproductivo natural. En sociedades de cazadores-recolectores más contemporáneos, las mujeres tienden a parir a sus hijos cada cuatro años. Además, en esas sociedades, después de que el niño sea destetado alrededor de los cuatro años, a menudo se une a un colectivo de niños o es cuidado por hermanos mayores y parientes. Esta estructura de cuidado permite que las parejas infelices se desintegren y encuentren un compañero más adecuado para tener más hijos".
La primera bofetada de realidad, a los cuatro años de relación
También se ha constatado que en la primera década de matrimonio se producen no uno sino dos grandes bajones. Partiendo del hecho de que casi la mitad de los matrimonios terminan en divorcio, el profesor Larry A. Kurdek, de la Universidad Estatal de Wright (Ohio, EE UU), encuestó a 522 esposos y esposas una vez al año durante sus primeros 10 años de vida en común, a fin de medir la progresión de su felicidad conyugal. Descubrió que a los cuatro años se producía una caída de la misma bastante abrupta, y otra después de los siete. Esto les ocurría tanto a ellos como a ellas, y de forma más acusada si tenían hijos.
La crisis de los cuatro años sería como la primera bofetada de realidad. Cuando el hecho de que tu pareja deje tirados los calcetines en cualquier sitio deja de parecer encantador para causar irritación. "La segunda caída es más difícil de explicar", declaró este investigador a The New York Times. "Puede ser el resultado de estar metido en algo mucho tiempo. Comienzas a reexaminar. Tal vez sea la curiosidad natural, una especie de reflexión acerca de qué más hay por ahí".
Es al cabo de esos siete años (que coinciden con los 39, de media, de las españolas) cuando las mujeres se han liberado de la parte más dura de la crianza, y se abre ante ellas una nueva realidad. "Es la edad a la que una mujer ha dejado de criar hijos, porque ya son mayores, y vuelve a encontrase consigo misma como mujer digna de ser amada", afirma la psicóloga Mara Cuadrado.
Para Miren Larrazábal, psicóloga clínica, sexóloga y coordinadora del Grupo de Psicología y Sexología del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, "ese pico de los siete años coincide con una época en la que ya ha quedado muy atrás la etapa del enamoramiento (que suele durar alrededor de dos)". Incluso que los niños aún sean pequeños puede erosionar la relación de pareja. "Es el momento de centrarse en ellos, cuya demanda es tremenda, en la carrera profesional… En muchas ocasiones, las parejas suelen tener crisis entonces precisamente porque dedican poco tiempo a su relación", describe. Por supuesto, todo lo que has leído aquí les ocurre a otros (codo, codo, guiño, guiño).

lunes, 7 de enero de 2019

El rocambolesco juicio en el que la URSS condenó a Dios por «genocidio» en 1918

Poco después de instaurarse la Revolución comunista de 1917, un comisario de Lenin se dedicó a perseguir a la Iglesia, convencido de que podía erradicar sus casi dos mil años de historia de un plumazo. Este fue su episodio más rocambolesco
Cinco años después del episodio que les vamos a contar, su protagonista, Anatoly Lunacharski, aseguró: «La religión es como un clavo. Cuanto más se la golpea en la cabeza, más penetra». El comisario de Instrucción Pública de Lenin llevaba cinco años dedicado en cuerpo y alma a perseguir a la Iglesia, convencido de que podía erradicar sus casi dos mil años de historia de un plumazo. Desde el triunfo de la Revolución Rusa, en 1917, apoyado por el aparato del recién creado estado comunista, se dedicó a destruir monasterios, decapitar y quemar efigies del Papa Benedicto XV en pomposas performances públicas, confiscar bienes eclesiásticos y ridiculizar a los apóstoles en procesiones simbólicas.
Lunacharski, durante su estancia de incógnito en París, en 1930- ABC
El ataque más rocambolesco e insólito de todos se produjo a comienzos de 1918, con el llamado «Juicio del Estado Soviético contra Dios». El episodio coincidió con el comienzo de la época iconoclasta de la URSS. El zar Nicolán II había sido derrocado un año antes, aunque faltaban aún seis meses para que fuera fusilado y acuchillado junto a su familia.
En esta vorágine de acontecimientos se organizó en Moscú un tribunal popular al que el primer Gobierno bolchevique declaró absolutamente competente para juzgar al Todopoderoso por sus «crímenes contra la Humanidad» y «genocidio». Su presidente fue precisamente Lunacharski, el mismo que declaró en su libro «Religión y socialismo» que «Karl Marx es el profeta más grande del mundo». Uno que, decía, «ya no necesita hacer referencia a Dios, ya que la nueva sociedad no está basada en un pacto con él».
Un juicio «divino»
El 16 de enero de 1918 fue el día elegido para que se celebrara aquel acto sin precedentes que se alargó durante cinco horas y fue presenciado por una gran cantidad de público. A simple vista no parecía haber diferencias entre aquel juicio «divino» y otro terrenal. Los detalles estaban perfectamente cuidados, como si de un proceso legal se tratara, con una Biblia en el banquillo de los acusados.
En primer lugar se produjo la lectura de todos los delitos que el pueblo ruso, en supuesta representación del resto de la especie humana, atribuía el «reo». Los fiscales presentaron una gran cantidad de pruebas basadas en testimonios históricos, según los cuales la imputación principal estaba clara: Dios era culpable. Los defensores designados por el Estado soviético, por su parte, aportaron pruebas de su inocencia. Llegaron incluso a pedir la absolución del acusado, alegando que padecía una «grave demencia y trastornos psíquicos» y que, por lo tanto, no era responsable de los hechos que se le achacaban.
Lunacharski no era exactamente un ignorante en lo que a cuestiones religiosas se trataba. Todo lo contrario. El presidente del tribunal había aprovechado sus años en París y las largas temporadas que había pasado en la cárcel antes de 1917, para estudiar intensamente la historia de las religiones. De ahí surgió la idea de su ensayo «Religión y socialismo», cuya intención no era otra que incorporar al marxismo los preceptos sobre la salvación humana que encontró en el cristianismo. Esto provocó una violenta condena por parte de sus camaradas del partido comunista ruso, algunos de los cuales acabaron convirtiéndose en sus enemigos.
Cinco horas de apelaciones
Tras cinco horas de testimonios, apelaciones y protestas, el tribunal declaró finalmente «culpable» a Dios de los delitos por los que era juzgado. A continuación, Lunacharski leyó la sentencia: el Señor era condenado a muerte y debía ser fusilado a la mañana siguiente. Hasta entonces, sus abogados no tendrían derecho a interponer ningún tipo de recurso ni establecer el más mínimo aplazamiento. Al amanecer, un pelotón llevó a cabo los deseos del juez disparando varias ráfagas al cielo de Moscú.
Pocos años después, entre 1923 y 1929, la astucia del pensamiento bolchevique aconsejó no repetir este tipo de actos ni la persecución abierta contra la Iglesia de los años anteriores. El mismo Lunacharski condenó los excesos cometidos en este sentido. Lo hizo poco antes de morir, el 26 de diciembre de 1933, justo durante su viaje a España, donde acudía para ocupar el cargo de embajador ruso en la Segunda República.
ISRAEL VIANA