sábado, 22 de diciembre de 2018

El jabalí, una plaga con riesgos para el ser humano · La gran expansión de la especie está tras el aumento de accidentes de tráfico y de algunas enfermedades del ganado


Un jabalí cruza la avenida del Estatut de Catalunya, en Barcelona, el pasado mes de noviembre. CRISTÓBAL CASTRO
El jabalí se acerca cada vez más al hombre y campa a sus anchas entre urbanizaciones y restos de basura, donde encuentra alimento y jardines frescos. Las quejas por este motivo y por los daños que provoca en la agricultura y la ganadería debido a problemas sanitarios, van a más. A todo ello hay que sumar los accidentes de tráfico que causa su presencia inesperada en la carretera. En España no existe un censo nacional de jabalíes que permita conocer su densidad real, pero “se calcula que superan el millón de ejemplares”, responde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. No solo eso, sino que "su crecimiento es ahora exponencial”, con una subida anual entre un 5%y un 15%, añade Christian Gortázar, catedrático de Sanidad Animal de la Universidad de Castilla-La Mancha e investigador del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC). De mantenerse la tendencia, la población se puede multiplicar por dos en 2025.
A falta de censo, los científicos utilizan los datos sobre ejemplares cazados y accidentes de tráfico que causan. Las capturas se han triplicado entre 2001, con 117.305 ejemplares abatidos, y 2016, con 354.648. Y estuvieron involucrados en 10.352 choques con vehículos en 2017 (un 73% más que en 2012), según la Dirección General de Tráfico (DGT).


Para Gortázar no hay duda de que el jabalí se ha convertido en una “especie-plaga o especie problema, que son aquellas que afectan negativamente a la salud de las personas o a su seguridad alimentaria”. Entre las infecciones que comparte el jabalí con el ganado destacan la tuberculosis y la peste porcina africana. “Actualmente”, explica Gortázar, “ambas infecciones emergen en Europa gracias a su capacidad de mantenerse en los jabalíes”. Con el hombre comparte “la triquinosis, la hepatitis E o la fiebre hemorrágica Crimea-Congo”.
El científico considera que la presión cinegética actual no basta para estabilizar las poblaciones, aunque contribuye de forma significativa. “Solo cazando dos tercios de la población se lograría frenar su aumento”, mantiene. Algo complicado, teniendo en cuenta que el número de licencias de caza ha bajado de 1,4 millones en 1990 a unas 800.000 en 2016.
A largo plazo se tendría que actuar sobre el hábitat, para reducirles el alimento y los lugares donde se cobijan, explica Gortázar. Pero España evoluciona al contrario. La superficie forestal, territorio favorable para la especie, ha subido un 33% desde 1990 por el abandono del campo. España se ha convertido así en el segundo país, por detrás de Suecia, con más terreno boscoso de la Unión Europea. “A lo que se une que la extensión de los maizales, refugio del jabalí, que se han quintuplicado”, puntualiza.
Miguel Ángel Hernández, experto en especies de Ecologistas en Acción, no está de acuerdo en considerar a la especie como una plaga. “Primero hay que conocer la situación real porque hay más incertidumbres que certezas”, observa. No cree que los datos sobre capturas en cotos de caza tengan el suficiente rigor. “Los dan los cazadores en función de sus intereses”, advierte.
En su opinión, el esfuerzo cinegético causa el efecto contrario al buscado y redunda en la proliferación de jabalíes, porque se acaba principalmente con adultos y machos, mientras que la población joven y la de hembras fértiles se mantiene. “Además, se siguen soltando jabalíes de granja para que los cazadores tengan más piezas. No sé si eso es luchar contra la supuesta sobrepoblación”, critica. Hernández culpa del conflicto que se está produciendo a la invasión del hábitat del jabalí, tanto por la expansión de los cultivos como de los desarrollos urbanísticos. “Se obliga al jabalí a invadir zonas humanizadas”, sostiene.

Una situación que se reproduce desde hace años en la zona noroeste de la Comunidad de Madrid. Varios pueblos (Las Rozas, Torrelodones o Majadahonda) se han unido para reclamar al Ejecutivo regional que les ayude. Un portavoz de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio explica que “en terreno urbano la competencia recae en los Ayuntamientos”. Aunque para cazarlos o capturarlos deben pedir permiso a la consejería. Hasta octubre, el Ejecutivo madrileño ha concedido 286 permisos. Javier Gavela, veterinario del Ayuntamiento de Las Rozas, pueblo pionero en comenzar a aplicar medidas en 2004, pide la aplicación de un conjunto de medidas, “porque no es un tema local”.
En Cataluña la situación también es muy compleja. El Departamento de Agricultura ha comprobado la existencia de una población que ha nacido en condiciones urbanas o periurbanas, y que no se asusta de la presencia de personas o coches. Estos se alimentan de residuos que encuentran en la basura o que se les ofrece y descansan en rincones ajardinados o solares abandonados. Los ejemplares capturados en zonas periurbanas, aunque jóvenes, tienen un peso que les permite comportarse como adultos, y por tanto pueden criar antes de tiempo. En cambio, los cazados en el bosque, suelen ser ejemplares con un peso inferior. Mientras se encuentra la solución, los municipios advierten de que no se dejen las basuras a su alcance o se cierren las puertas de las vallas cinegéticas, que les impiden llegar hasta los lugares habitados.
Foco de contagio de la peste porcina africana
“Si la peste porcina africana (PPA) llegara a España sería dramático, porque somos una potencia mundial”, aclara Jaume Bernis responsable del sector porcino de COAG. La enfermedad se ha propagado a siete países de la Unión Europea. “El último foco se produjo en Bélgica y los datos apuntan a que la introducción se debe en un 90% a los jabalíes”, añade. Advierte a los cazadores de que en caso de localizar un ejemplar muerto avisen al Seprona, por si estuviera infectado. La Comisión Europea prohibió el movimiento de jabalíes vivos entre países para prevenir la extensión de la peste.

viernes, 21 de diciembre de 2018

jueves, 20 de diciembre de 2018

Una mujer acusa de agresión sexual a un niño de 9 años que le rozó, sin querer, con su mochil

Un vídeo captado por las cámaras de seguridad de la tienda donde se produjeron los hechos ha demostrado que la mujer no llevaba razón
 
Theresa Klein, de 53 años, llamó hace unos días a la Policía de Nueva York para denunciar un suceso inesperado: según su testimonio, un niño de 9 años le había agredido sexualmente mientras compraba en una tienda de Brooklyn.
Uno de los presentes grabó en vídeo la conversación que la mujer mantuvo con los agentes, que suscitó vivas críticas en las redes sociales por la vehemencia con la que Klein acusaba al menor. Un segundo vídeo, captado por las cámaras de vigilancia del comercio, desveló la verdad de lo ocurrido: el crío, con su mochila, había rozado sin querer a la mujer.
Como ha señalado The New York Times, buena parte de las críticas a Klein, que no tiene buena fama entre sus vecinos, vienen de que su actuación fue motivada por prejuicios raciales.
El caso es que la mujer, tras la publicación de las imágenes en el interior de la tienda, tuvo que disculparse, afirmando: «Me gustaría pedir perdón (...) Soy budista, pero dejé que mi carácter saliese». Y añadió: «Me han llamado racista antes, pero no lo soy».
Las disculpas de Klein no han sido suficientes para muchos de los usuarios de las redes sociales, que siguen afeando su actitud.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Que un profesor reciba un puñetazo y le tiren una grapadora es un "riesgo inherente", según la Junta de Andalucia

La Consejería de Educación se niega a pagar a un docente la indemnización que no abonó el agresor
La consejera de Educación en funciones, Sonia Gaya, en una comparecencia pública. EFE
Que un profesor reciba un puñetazo en la cara o un golpe en la cabeza con una grapadora por parte de un alumno es tan accidental como caerse por las escaleras. Al menos eso es lo que sostiene la Consejería de Educación, que considera que, a efectos legales, una agresión de un estudiante no deja de ser un «riesgo inherente» a su profesión.
Con ese argumento, el departamento que dirige Sonia Gaya ha rechazado las pretensiones de un profesor al que un alumno atacó en un instituto de Jaén. El menor fue condenado a un año de libertad vigilada, pero también a pagarle al docente una indemnización de 1.580 euros que nunca abonó y que la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía (APIA) reclamó a la Junta de Andalucía, con el mismo éxito que en el caso de la familia del alumno.
APIA demandó a la Consejería de Educación por la vía Contenciosa y la llevó a juicio al considerar que, al no afrontar los padres del alumno la indemnización, ésta correspondía a la Administración andaluza. Pero la Junta se negó desde el primer momento.
Y lo hizo, en el juicio contencioso, en base a un informe de sus servicios jurídicos que concluía que no había lugar a la indemnización porque la Administración no había incurrido en ninguna responsabilidad ni se le podía achacar ninguna deficiencia o inacción que hubiese podido favorecer la agresión.
La abogada jefa de Educación
El informe, al que ha tenido acceso EL MUNDO de Andalucía, está firmado por la jefa de la Asesoría Jurídica de la Consejería de Educación, Gracia Gómez, y dice, literalmente, que el accidente sufrido por el profesor del IES García Lorca de Jaén «constituye un riesgo inherente a su profesión».
«La causa del daño -señala el informe de Educación- fue absolutamente fortuita, no interviniendo en absoluto la Administración Educativa en su producción o en la introducción de elementos que favorecieran el accidente».
La agresión -que consistió en un puñetazo en la cara y un golpe con una grapadora en la cabeza- no ocurrió, dice el informe jurídico, por ningún motivo achacable a la Junta, sino «a consecuencia de las propias especificidades y riesgos inherentes» a la profesión de docente.
La agresión tuvo lugar el 3 de febrero de 2016 y, previamente, el alumno -diagnostica de TDHA y en situación de riesgo social y familiar- amenazó al docente con cortarle la cabeza.
«Te voy a cortar la cabeza..., ten cuidado sé dónde vives, conozco tu coche y ten cuidado con la familia», le dijo.
La respuesta de la Junta de Andalucía ha indignado al colectivo de profesores de instituto. Hasta el punto de que ha reclamado la «inmediata» dimisión de la jefe de los servicios jurídicos de la Consejería de Educación y la comparecencia de la consejera para que dé explicaciones. APIA concluye que, a tenor del informe, son «riesgos inherentes» que «se nos insulte, se nos veje, se nos acose, se nos escupa, se nos golpee o se nos empuje escaleras abajo».

martes, 18 de diciembre de 2018

Destituidos dos policías que no vieron riesgo en una víctima de machismo asesinada en Mallorca días después

Sacramento Roca, de 36 años, fue apuñalada por su expareja tras denunciar el acoso que sufría
Minuto de silencio en el Consolat por la mujer asesinada. EUROPA PRESS
El recién nombrado jefe superior de la Policía Nacional en Baleares, Gonzalo Espino, ha destituido al inspector jefe de la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) y a la jefa de grupo por los fallos cometidos a la hora de tramitar una denuncia que la última víctima mortal de la violencia de género en Mallorca presentó días antes de su asesinato. Los dos policías han sido apartados de su puesto por no advertir el peligro que corría Sacramento Roca,  apuñalada por su expareja el pasado 16 de noviembre en la tienda de muebles en la que trabajaba.
Roca acudió cinco días antes a la comisaría de la Policía Nacional de Palma para presentar una denuncia después de encontrar pinchadas las ruedas de su coche. La mujer apuntó a su expareja como presunto autor de los daños, ya que afirmó que Rafael Pantoja, vigilante de seguridad de 45 años, se había presentado varias veces en el lugar donde estaba empleada y le había estado llamando repetidamente. Además explicó que habían aparecido varios carteles en zonas de Palma en los que se ofrecía sexo y figuraba su número de teléfono. El agente que recibió la denuncia en la oficina apreció que podría tratarse de un caso de violencia de género y la remitió a la Unidad de Familia y Mujer.
Sin embargo, la jefa de grupo de la UFAM no apreció riesgo para la víctima en una primera evaluación y tampoco el inspector jefe que revisó posteriormente el escrito. Los inspectores decidieron enviar la denuncia de Roca a un juzgado de instrucción ordinario por un presunto delito de daños, en vez de tramitarla en un juzgado especializado en violencia de género. Cinco días después de su visita a comisaría, Sacramento Roca fue asesinada por su expareja.
Sobre las cinco de la tarde del pasado 16 de noviembre, Pantoja se presentó en la tienda con un cuchillo de grandes dimensiones y apuñaló a su expareja frente a sus compañeros y clientes. Tras cometer el crimen huyó por las calles aledañas, aunque fue retenido por un policía local fuera de servicio y por un vigilante jurado del establecimiento. La pareja se había conocido en la tienda, en la que ella trabajaba como cajera desde hace 15 años y él había estado empleado como vigilante de seguridad, aunque la relación había terminado el pasado octubre y Pantoja se había negado a aceptarlo. Roca tenía dos hijos de parejas anteriores. 
Ella había roto la relación a principios del pasado octubre, pero el hombre se había negado a aceptar los hechos y, según fuentes de la investigación, se había presentado en varias ocasiones en el puesto de trabajo de Sacramento para intentar convencerla de retomar la relación.
La Jefatura de Policía abrió un expediente disciplinario contra los dos inspectores, que ahora han sido apartados de sus funciones. Ambos están a la espera que se resuelva la investigación interna y se determinen desde la Dirección General de la Policía Nacional en Madrid las posibles sanciones. La hasta ahora jefa del gabinete de prensa de la Policía Nacional de Baleares, Janka Jurkevick, será nombrada en los próximos días como nueva responsable de la UFAM.
El jefe superior de policía, Gonzalo Espino, aseguró el pasado lunes durante su toma de posesión que uno de sus "principales objetivos" policiales sería luchar contra la "lacra" de la violencia de género y afirmó que desde las Unidades de Familia y Mujer (UFAM) de la Policía se trabajaría para lograr una "mayor coordinación, inmediatez y continuidad" con el propósito de proteger a las mujeres. Además de cesar a los responsables, se va a incorporar más efectivos a esa unidad, según confirman fuentes de la Dirección General de la Policía. La decisión se argumenta oficialmente, aduciendo que se pretende "aumentar la eficacia en la lucha contra la violencia de género, violencia doméstica y delitos contra menores". Extraoficialmente, se atribuye a "errores en el funcionamiento y las valoraciones del riesgo de los anteriores responsables de la unidad".

lunes, 17 de diciembre de 2018

¿Por qué la pareja perfecta también es infiel?


ALE APAI
María supo que Ramón estaba con otra el día que entró en casa y le plantó un morreo. La besó como en las películas, mordisqueándole el labio inferior. Lo sospechaba desde hacía tiempo, pero aquella escena fue la prueba definitiva. No le había dado un morreo en años, ¿a qué venía ahora esa pasión? Casi 20 años más tarde, todos los amigos de Miguel fueron conscientes de que había cedido a las insinuaciones de su ex cuando empezó a colgar frenéticamente en Instagram fotos de su novia con mensajes empalagosos.
Hay veces que el disimulo se nos va de las manos y en lugar de pasar desapercibidos nos quedamos prácticamente desnudos. Y cuando se conduce hacia la infidelidad, es habitual pasarse de frenada.
"Hay síntomas que nos ponen en alerta de que pueden estar engañándonos", asegura Ana Márquez, presidenta de la Fundación Sexpol, especializada en terapia sexual y de pareja, y directora de sus másteres. "De repente te compro un regalo, o para que no notes que tengo sexo fuera de casa intensifico nuestra vida sexual...", explica.
Porque si el principal perjudicado en una infidelidad es el que la sufre, el infiel también tiene su penitencia: "Ansiedad, depresión... Es un estado de alerta continuo". Nada más fácil para evitar sospechas que convertirse en la pareja perfecta de cara a la galería. Aunque todo sea fachada.
La literatura del zoólogo y psicólogo estadounidense David P. Barash sobre la infidelidad es amplia y siempre polémica. De él son frases tan representativas como: "Los niños tienen la infancia, los adultos el adulterio". Para Barash, lo natural es la poligamia, y la monogamia un mito del hombre que responde a intereses que poco tienen que ver con nuestra idiosincrasia como seres humanos. En sus investigaciones ha encontrado incluso una predisposición genética a la infidelidad: "Las personas con más de siete repeticiones del gen receptor de dopamina DRD4 son más propensas a tener relaciones extramatrimoniales", afirma, "aunque también se inclinarían más al paracaidismo o a cualquier sensación nueva y emocionante".
Besos en público, regalos, esa sonrisa... Desengáñese, esos amigos suyos que tanto se quieren tampoco escapan a los cuernos
"La monogamia es, efectivamente, una represión de los instintos, como decía Freud", afirma el biólogo, en conversación con ZEN, "pero Freud también decía que eso es exactamente lo necesario para que la civilización exista". Históricamente, el matrimonio no se basaba en el amor, sino en las ventajas prácticas de que el hombre supiera con total certeza que era el padre del hijo que le iba a suceder. "En inglés: Mommy's babies, Daddy's maybes", bromea.
Para él, quizá es posible amar a más de una persona a la vez, "pero no es fácil". Biológicamente, el amor es un mecanismo que incrementa la posibilidad de una unión continua con el objetivo de criar a la descendencia, sobre todo en las especies, como la humana, en que las crías son dependientes de sus padres durante mucho tiempo.
Al analizar las motivaciones de una infidelidad solemos mirar hacia la salud de la pareja, pero para Márquez la respuesta suele estar en la cabeza del propio infiel: "Problemas en el trabajo, el nacimiento de un hijo, la muerte de un ser querido... Hay factores externos que pueden impulsarnos a buscar atención fuera de casa". La palabra clave es la autoestima: el adúltero puede querer mucho a su cónyuge, pero quererse muy poco a sí mismo.
Un caso especialmente sangrante es el que la psicóloga clínica de la Universidad de Denver Kayla Knopp ha bautizado como "infieles en serie". El año pasado publicó un estudio para el que analizó, durante cinco años, el comportamiento amoroso de 484 individuos que pasaron por al menos dos relaciones diferentes, y sus conclusiones son reveladoras: el 44% reconoció haber sido infiel, y casi la mitad de ellos repitió traición en varias parejas.
Con 30 años de experiencia en terapia familiar, a los infieles en serie los reconoce Márquez en cuanto abren la boca, y suelen ser hombres, aunque las mujeres van ganando peso: "Se nota en su forma de hablar, en su uso de un lenguaje que menosprecia al otro. Se vanaglorian y en el fondo lo que necesitan es cubrir ciertas carencias propias. No tienen sentimiento de culpa".
La palabra clave a la hora de encontrar un motivo es la autoestima: el adúltero puede querer mucho a su cónyuge, pero quererse muy poco a sí mismo
El último gran estudio español que trató el tema de la infidelidad lo publicó el CIS hace 10 años. Entonces, el 28% de los hombres y el 8% de las mujeres reconocían haber sido infieles, y el 29% de los hombres y el 14% de las mujeres no veían en un escarceo el fin de la pareja. Todo ello teniendo en cuenta un sesgo de ocultación especialmente notorio en estas lides. Una encuesta más reciente elaborada por la firma de preservativos Durex y las principales webs de contactos para personas casadas ubicó a España como el país más infiel de Europa y octavo en el mundo, con una incidencia del 39%. El primero de la lista, para los curiosos, era Tailandia.
El Institute for Family Studies de EEUU determinó en una investigación que, en general, lo sexual motiva el adulterio masculino y lo emocional el femenino. "A nivel biológico, él busca maximizar su descendencia; ella busca otras cosas: desde el acceso a mejores recursos a vengar la ira o el aburrimiento, pero también -y a mí me parece especialmente importante- una atracción inconsciente hacia relaciones esporádicas con perspectiva de mejores genes", explica Barash.
De ahí también que la reacción al conocer una infidelidad sea diferente, según los sexos. El catedrático de Psicología Social de la Universidad de Málaga Jesús María Canto recurre, al teléfono, a la cultura popular para ejemplificar las conclusiones de sus estudios sobre "celos y emociones": "En la película Closer, cuando Clive Owen descubre que Julia Roberts se ha acostado con Jude Law, lo primero que le pregunta es: '¿Te gustó?'. Por el contrario, cuando Natalie Portman descubre la traición, su reacción es puramente emocional y le pregunta si está enamorado de ella".
'Self service' para infieles en las redes sociales
Entre el 18 y el 25% de los usuarios de Tinder tiene pareja. Algunos lo dicen, otros lo ocultan. En apenas dos horas de swiping, esta redactora encontró cuatro perfiles de casados buscando algo. "No me planteo relaciones formales... sí, estoy casado", termina su descripción Javi, madrileño de 43 años y "directivo de una gran empresa" formado en Icade. Por supuesto, la imagen muestra mucho torso y poca cara. Los que esconden su estado civil, además, son los que más ligan en la aplicación, a tenor de un estudio de la Universidad de Róterdam que también revela que estos usuarios tramposos tienen como principal motivación el refuerzo de su ego, y presentan rasgos de personalidad psicopáticos y maquiavélicos.
La mayoría de las infidelidades que llegan al diván de Ana Márquez nacieron en Internet. En 30 años de terapia, ha visto cómo las nuevas formas de comunicación han transformado las relaciones, las oficiales y las ocultas: "Entras un poco por aburrimiento, pensando que en realidad, lo que haces no es ser infiel. Hablas con alguien, hablas más y, sin darte cuenta, estás enganchado. Algunos se quedan ahí y otros acaban quedando, pero el funcionamiento es el mismo y no requiere de grandes habilidades sociales: en ciertas aplicaciones todos los usuarios están predispuestos".
La mayor accesibilidad de los cuernos es un negocio millonario, y por eso han nacido plataformas como Gleeden, que es a Ashley Madison lo que Adopta Un Tío es a Tinder: aquí, ellas mandan... y ellos pagan. Mientras otros sitios venden sexo puro y duro, en Gleeden prima el cortejo. "Cuando alguien distinto te dice: 'Qué ojos tan bonitos', te vuelve a correr la sangre por las venas. Me gusta sentirme deseada", resume Ana, usuaria de Gleeden. 
Es sólo sexo y morbo, y punto. Y yo me voy mejor a casa
Natalia, 32 años. Usuaria de la página de contactos extramatrimoniales Gleeden
Ella tiene 53 años y lleva "muuuchos años casada", pero Natalia, con 32, ya ha sentido la llamada de la infidelidad: "Es sexo y morbo, punto. Y yo me voy mejor a casa", reconoce, "no porque lo que me espere allí sea malo, ojo. Aunque todos los días de tu vida comas solomillo, a veces te apetece una ensalada". Metáforas gastronónimas aparte, lo que Natalia ha encontrado en esta plataforma ha sido, básicamente, de todo: "Desde un policía uniformado que te deja esposarle a un bombero sin manguera, un chico de mantenimiento que luego casualmente trabaja en el mismo edificio que yo, ejecutivos a lo 50 sombras de Grey... ", cuenta, "algunos se acaban convirtiendo en confidentes a los que nunca llegas a conocer pero que sirven para desahogarse y otros acaba dejando a su mujer porque ve que está perdiendo su vida".
Cuando Silvia Rubies empezó a trabajar en Gleeden no lo tenía muy claro: "¿A quién no le han puesto los cuernos?". Pero una vez entró en ese "mundo", su punto de vista cambió, aunque no se vea jugando desde dentro: "Conociendo a las usuarias, éste es el mejor lifting que te puedes hacer". En esta plataforma de citas extramatrimoniales conviven 600.000 españoles, el 60% de los cuales son hombres: "Cuesta más llegar a ellas porque todavía es un tema tabú, pero está claro que esto es como las funerarias: un negocio que siempre va a tener clientes".
En cualquier caso, y si bien la comunidad científica y reconoce que la infidelidad ha estado y estará siempre ahí, subraya igualmente que no es inevitable. Dice Barash, muy gráfico: "Que algo no sea natural no implica que no sea posible. También hemos aprendido a ir al baño, ¿no?".