domingo, 6 de enero de 2019

Estadísticas

Según la estadística de violencia de género, el año pasado murieron 47 mujeres a manos de sus parejas nacionales o extranjeras

Casi el 40% de los asesinatos machistas son cometidos por extranjeros
El número de agresores españoles ha ido cayendo desde 2015, cuando hubo 37, hasta los 29 de 2018
Este 2019 ya ha puesto nombre a la primera víctima de violencia de género del año. Rebeca A.C.S., una joven dominicana de 26 años, murió ayer en su casa del municipio cántabro de Laredo apuñalada presuntamente por su novio, ecuatoriano de 29. Sucedió de madrugada y empezó con una discusión entre la pareja, que llevaba año y medio de relación aunque estaba en proceso de ruptura.
El hombre detenido pasará este viernes a disposición del Juzgado de Instrucción número 1 de Laredo, según han informado a Efe fuentes de la investigación. El hombre se encuentra desde ayer por la tarde en los calabozos de la Policía Local, a la que se entregó por la mañana, poco después de supuestamente apuñalar «con ensañamiento» a Rebeca.
Según la estadística de violencia de género, el año pasado murieron 47 mujeres a manos de sus parejas o exparejas. En estos 47 asesinatos, 29 fueron cometidos por españoles y 18 por hombres de otras nacionalidades. Es decir, el 61,8% de los agresores fueron españoles, frente al 38,3% de extranjeros. En el caso de las mujeres asesinadas, el 63,8% eran españolas frente al 36,2% de otras nacionalidades.
En el último lustro, el porcentaje de agresores de otras nacionalidades ha ido variando, si bien el de 2018 ha sido el más alto de los últimos años: en 2014 el porcentaje fue del 32,7%, en 2015 del 26,7%; en 2016 del 34,7%; en 2017 del 33,3% y en 2018 del 38,3%.
Sin embargo, en términos absolutos los números han oscilado poco, entre los 16 agresores extranjeros de 2015 a los 18 de 2014 y 2018. El porcentaje, en cambio, ha crecido porque el número de agresores españoles ha ido cayendo desde 2015, cuando se identificaron 37, hasta los 29 de 2018.
https://www.abc.es/sociedad/abci-casi-40-por-ciento-asesinatos-machistas-cometidos-extranjeros-201901041214_noticia.html



Un total de 372 personas murieron ahogadas en España en 2018, un 22% menos que el año anterior

Se trata del año con el menor número de muertes por esta causa desde que en 2015 la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo comenzó a realizar este informe ante la ausencia de una estadística oficial
Un total de 372 personas, 109 menos que el año anterior, han fallecido por ahogamiento en espacios acuáticos españoles durante 2018, según el Informe Nacional de Ahogamientos (INA) que elabora la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo.
El informe atribuye esta reducción de un 22 por ciento al retraso en el comienzo del uso de las playas por el mal tiempo que se prolongó durante los primeros meses del año, incluidas las vacaciones de Semana Santa.
Estas 372 muertes coloca a 2018 como el año con el menor número de muertes desde que en 2015 la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo comenzó a realizar este informe ante la ausencia de una estadística oficial.
De acuerdo con las cifras, 2017 fue el año con más fallecidos (481), seguido de 2016 con 437 y de 2015 con 415, mientras que el pasado año fue el único que bajó de los cuatrocientos muertos.
En Canarias se registraron durante el año pasado 55 muertes por ahogamiento, el 14,8 por ciento del total, lo que ha situado a este territorio por delante de Andalucía, donde se han dado 52 fallecimientos (14 por ciento), Galicia (49, 13,2%), Islas Baleares (42, 11,3%), Cataluña (41, 11%), Comunidad Valenciana (37, 9,9%), Castilla y León y País Vasco (14 y 3,8%, en cada caso), Región de Murcia (12, 3,2%) y Asturias (11, 3%).
Con nueve fallecidos y el 2,4 por ciento acabaron el año Cantabria y Aragón; con ocho y el 2,2 por ciento Castilla-La Mancha y Comunidad de Madrid; con cuatro y el 1,1 por ciento Navarra, con dos y el 0,5 por ciento Ceuta, Extremadura y La Rioja, y con uno y el 0,3 por ciento Melilla.
Agosto fue el mes con más muertes por este motivo, con 65, que unidas a las 60 de julio y las 52 de septiembre concentra en la época estival el 47,6 por ciento de las producidas en el total del año, aunque es el 56,7 por ciento si se suman las 34 que se dieron en junio. Por el contrario, el mes con menos fallecidos fue febrero, con siete.
En el conjunto de 2018, el perfil de la persona muerta por ahogamiento en un espacio acuático español fue el de un hombre (77%), de nacionalidad española (75%), de más de 45 años (65,9%, aunque el 40,1% es mayor de 65), que muere en una playa (44%), o en cualquier caso en un lugar que carece de vigilancia (83%), entre las 10.00 y las 18.00 horas (60,3%).


El «efecto Sánchez» se salda en 2018 con 64.427 inmigrantes, un 124,4% más
El 90% ha entrado vía Mediterráneo, a un promedio de más de un millar cada semana, lo que representa el 49,8% de las llegadas por mar de toda la UE
La Organización Internacional de las Migraciones (OIM) dependiente de la ONU ha sido el primer organismo en publicar los datos provisionales de la inmigración al cierre de 2018 en España, que arrojan un cómputo de llegadas irregulares por mar nunca visto de 57.922, –a más de mil por semana– lo que representan el 49,8% de las 116.273 que se han registrado a través del Mediterráneo en toda la UE. Esta cifra supone un crecimiento del 158% con respecto a las 22.414 entradas ilegales de 2017 y confirma las previsiones que ya se dieron por seguras en enero pasado, según las cuales este año iba a batirse el récord que supuso la «crisis de los cayucos» de Canarias en 2006, cuando en total accedieron a territorio español usando embarcaciones 39.180 personas. Otras 769 murieron en el intento, según las mismas fuentes, más del triple que los 223 del ejercicio anterior. Si a este tráfico se suman además los ingresos por las vallas de Ceuta y Melilla, 6.505 al cierre del año, la cantidad total de inmigrantes que han entrado en nuestro país este 2018 sin la debida documentación se eleva a 64.427. Y según la prospectiva del Mando Único que coordina las operaciones contra las pateras en el Estrecho o que maneja el PSOE, en el mejor de los casos, en 2019 este volumen se mantendrá. 
Este despegue de la presión ha devuelto la cuestión migratoria a la primera línea del combate político. Fundamentalmente a partir de la decisión unilateral de Pedro Sánchez de, apenas diez días después de su llegada a La Moncloa, aceptar la recepción del barco humanitario Aquarius rechazado por Italia con sus 630 inmigrantes a bordo. Atracó en Valencia el 17 del mismo mes y las estadísticas revelan una rápida proliferación de pateras desde entonces, lo que el PSOE sigue atribuyendo a una oleada que ya se veía venir hace tiempo pero que el PP no hizo nada por contener, y el PPa un «efecto llamada» que convirtió a nuestro país en un salvavidas para las mafias que mercadean con africanos.
«Si vemos la evolución de 2018, la llegada de inmigrantes irregulares se multiplicó por 5 tras la moción de censura (por la que Sánchez sustituyó a Mariano Rajoy en la Presidencia del Gobierno), entendida como punto de inflexión en la política migratoria y en la aparición de mensajes alentando a las mafias», explica la senadora y secretaria nacional de Inmigración del PP Sofía Acedo, que subraya que «de enero al 31 mayo entraron por tierra y mar 10.000 personas y del 1 de junio a diciembre esa cantidad se quintuplicó». Los datos de la ONU son que en los primeros cinco meses del año se filió a 10.627 hombres, mujeres y menores que habían accedido a España sin cumplir los requisitos necesarios y de esa fecha a fin de año, 53.800 más, en ambos casos sumando ingresos por tierra y mar. Trasladando la misma ecuación a 2017 se comprueba que hasta mayo se contaron entonces 7.049 inmigrantes y hasta fin de año ese número 21.658 más.
Este diario ha solicitado con reiteración el análisis y la contextualización de los números de la inmigración de este año tanto a la Secretaría de Estado de Seguridad, Ana Botella, encuadrada en Interior, como a la de Migraciones, Consuelo Rumí, perteneciente al Ministerio de Trabajo, pero sin obtener respuesta. En sus diversas comparecencias públicas en los últimos meses han coincidido en que el crecimiento que se está produciendo en España es consecuencia de que «no se hizo nada» para frenar un aumento anunciado durante los gobiernos del PP, que sí responde a la acusación.
«Lo que no hizo el PP fue lanzar esos mensajes alentando esta ruta, habilitando esta vía del Mediterráneo Occidental de Marruecos a España: mensajes como recibir al Aquarius mientras la misma cifra de inmigrantes o más estaba llegando ese mismo día a las costas andaluzas, anunciar la derogación de los rechazos en frontera o el fin de las concertinas en Ceuta y Melilla, restablecer la sanidad universal para contentar a Podemos y los independentistas...».
Desde el PSOE, su secretaria federal de Política Migatoria y diputada Pilar Cancela insiste en que el aumento de la inmigración «no es exclusivo de este año; estamos –advierte– ante una situación que va a seguir incluso in crescendo y que ha venido para quedarse». Puestos a ubicar este fenómeno en un marco más amplio, pide «escapar del discurso que dice que esto es una invasión, estamos hablando de la llegada de sesenta mil inmigrantes en un país de 47 millones de personas» y en cuanto al hecho de que ese flujo constituya la mitad de todo el que ingresa en la Unión por vía mediterránea explica que «España no es puerta de entrada, otras se han cerrado (en referencia a Italia), pero también es puente: las personas no vienen a quedarse aquí, van a otros países. Es bueno redimensionar».
Al respecto del año migratorio 2018 en la UE, la agencia europea de fronteras, Frontex, comunica en su primer informe de 2019 que las cifras en territorio de los 28 han caído a nivel de hace cinco años y destaca que en España la afluencia se ha duplicado por segundo año consecutivo, convirtiendo la nuestra «en la vía migratoria más activa por primera vez desde que Frontex reúne datos». Resalta además que la mayoría son subsaharianos «aunque en los últimos meses, el número de marroquíes ha crecido hasta ser la primera nacionalidad registrada». Les siguen guineanos, malienses y argelinos.
Precisamente en Mali, Sánchez anunció esta Navidad que España dará 400 euros y billete de vuelta al que quiera regresar, oferta que Pilar Cancela cree «puntual y fruto de las conversaciones con ese país», no parte de la «respuesta global» que necesita dar la UE. Para lograrla, sostiene que el presidente del Gobierno ha «resituado el debate de la inmigración» en dos flancos: «propiciar flujos migratorios regulares y insistir en trabajar con los países de origen», aunque admite que conseguir resultados «no es fácil».
L. L. CARO

sábado, 5 de enero de 2019

El Mercado de las Yeguas, la fiesta sexual más salvaje de Berlín

EL MERCADO de las Yeguas es una fiesta gay que comenzó a celebrarse hace varios años en Berlín y que se ha extendido a otras cuatro ciudades alemanas y a Ámsterdam. En ella sólo se admite a hombres, que deben decidir antes de entrar si desean desempeñar el papel de yeguas o el de sementales. 
Los primeros, las yeguas, acuden antes al club en el que se realiza la fiesta, y allí, ayudados por los “mozos de caballeriza”, se desnudan completamente y se colocan una capucha que les cubre los ojos. Cuando se abren las puertas del local para los sementales, todas las yeguas están ya desnudas y a merced de los deseos de éstos. Pueden usarlas sexualmente como deseen: con las yeguas que han elegido la capucha de color blanco deben respetar las reglas del sexo seguro; con las que, por el contrario, han elegido el color rojo, los sementales tienen libertad para actuar como prefieran. Los “mozos de caballeriza”, repartidos por todo el local, son los encargados de vigilar ese cumplimiento y de retirar del “mercado” a las yeguas que deseen abandonarlo.
En Berlín se celebra cada año una fiesta gay en la que unos hombres adoptan un papel sexual sumiso, y otros, dominante.
EL MERCADO de las Yeguas es una fiesta gay que comenzó a celebrarse hace varios años en Berlín y que se ha extendido a otras cuatro ciudades alemanas y a Ámsterdam. En ella sólo se admite a hombres, que deben decidir antes de entrar si desean desempeñar el papel de yeguas o el de sementales. Los primeros, las yeguas, acuden antes al club en el que se realiza la fiesta, y allí, ayudados por los “mozos de caballeriza”, se desnudan completamente y se colocan una capucha que les cubre los ojos. Cuando se abren las puertas del local para los sementales, todas las yeguas están ya desnudas y a merced de los deseos de éstos. Pueden usarlas sexualmente como deseen: con las yeguas que han elegido la capucha de color blanco deben respetar las reglas del sexo seguro; con las que, por el contrario, han elegido el color rojo, los sementales tienen libertad para actuar como prefieran. Los “mozos de caballeriza”, repartidos por todo el local, son los encargados de vigilar ese cumplimiento y de retirar del “mercado” a las yeguas que deseen abandonarlo.
A las fiestas de Berlín, que se ­celebran en el club Kit-Kat, acuden aproximadamente 200 personas, repartidas con bastante equilibrio entre sementales y yeguas. Hay sobre todo dos grandes espacios, amueblados con gruesos colchones de cuero negro, en los que los sementales montan a las yeguas, enmarañados unos y otros en figuras corporales interminables. Pero también en la barra del local o en las zonas más calmadas puede ­verse a una yegua arrodillada ante el semental, complaciéndole, mientras éste charla con otro o bebe una copa.
El Mercado de las Yeguas —dicen sus organizadores— no se rinde ante ningún moralismo. Es una exaltación del erotismo masculino homosexual que no renuncia a lo primario, a lo instintivo, a lo atávico. Sus leyes son, dulcificadamente, las del sadomasoquismo: poseer o ser poseído, dominar o someterse, imponer la propia voluntad o anularla completamente. Los ­asistentes tienen una media de edad alta, en torno a los 40 años, pero la tipología es diversa: desde cuerpos desastrados y fofos hasta jóvenes musculados.
Camilo F., un colombiano de 33 años que vive en Berlín, acude siempre a las fiestas del Kit-Kat y a las que se celebran en Leipzig, a una hora de viaje desde la capital. En 2017, según se anuncia rigurosamente en la página web del Mercado de las Yeguas (FickstutenMarkt), se habrán celebrado 15 sesiones entre las dos ciudades. “A veces me gusta ser yegua y a veces semental, no tengo un rol estricto”, dice Camilo. “En Leipzig, donde no me conoce nadie, suelo ser yegua, y en Berlín prefiero ser semental porque me encuentro con algunos amigos. Supongo que esa división tiene que ver con un análisis todavía machista de la sociedad, donde es más respetable ser el que domina. Pero las sensaciones son igual de poderosas en uno y otro caso, y no me avergüenzo de ninguna de ellas. Me siento completamente vivo en esas fiestas”.
Camilo asegura que en cada sesión del Mercado suele tener una media de 10 parejas sexuales, aunque cuando se desempeña como yegua, cegado por la capucha, no puede asegurar cuántas de ellas han sido distintas. “Sé perfectamente que en los días de Leipzig tengo relaciones con hombres por los que, en una situación normal, sentiría casi repulsión. Pero justamente eso es lo que hace este juego sexual fascinante: la transgresión de todas las convenciones del deseo, la aceptación de valores primitivos”.
Josep Maria Miró escribió una pieza de microteatro que arranca de este escenario y enfrenta a un hijo-yegua con su madre cuando ésta descubre su secreto. La obra se ha representado con éxito en Miami o en Venezuela, desde donde Eduardo Fermín, su director, habla con entusiasmo de la sordidez y oscuridad del texto. “Vi a muchos espectadores llorar y hablé con personas que salían asombradas porque desconocían que esos lugares existen. No hacían juicios de valor, sólo sentían compasión por los personajes”.
Durante la embriaguez de la fiesta, sin embargo, la compasión parece un sentimiento inoportuno: convienen más la euforia y la ­lujuria.

viernes, 4 de enero de 2019

Las 100 últimas tribus felices del mundo

En el planeta quedan más de un centenar de comunidades indígenas sin contactar, repartidas en la Amazonia, Papúa Nueva Guinea e India. Su supervivencia depende de que sigan aisladas
Los sentineleses, la tribu que habita desde hace milenios la isla de Sentinel del Norte, en el archipiélago indio de Andamán y Nicobar, se convirtieron hace un mes en protagonistas de las primeras páginas de los periódicos internacionales después de que algunos de sus miembros presuntamente asesinaran a John Allen Chau, de 26 años. El misionero estadounidense pretendía acceder al pequeño territorio protegido con la intención de evangelizar a sus habitantes, uno de los pueblos en aislamiento voluntario que existen en el mundo. Como los sentineleses, se calcula que en el planeta hay al menos cien comunidades indígenas que viven sin contacto alguno con otras civilizaciones.
Corría julio de 2014 cuando, muy lejos de India, en la frontera entre Perú y el Estado brasileño de Acre, tres hombres desnudos, con un corte de pelo estilo casco y las caras pintadas, se dejaban ver en la orilla de un río y trataban de comunicarse en un idioma que nadie comprendía. Los gestos, en cambio, eran familiares. Uno de ellos, por ejemplo, se ponía la mano en el estómago, dando a entender que tenía hambre. Al avistar a un individuo con una escopeta, advirtieron mediante unas palabras a la postre traducidas: “Si nos maltratáis, os vamos a lanzar un hechizo”.
Ese momento, grabado en vídeo, fue la primera aparición conocida de un grupo de indígenas de la etnia sapanahua, que hasta entonces había decidido vivir aislada en plena selva amazónica. Sus integrantes querían evitar cualquier contacto con el resto del mundo hasta que, al ser atacados por unos sujetos armados en la parte peruana, se vieron forzados a abandonar sus aldeas.
Un documental de Survival International muestra imágenes inéditas de un pueblo indígena aislado del estado brasileño de Acre, cerca de la frontera con Perú.
No sería el primer grupo que huía debido a amenazas a ambos lados de la frontera. Ni el último. En enero de 2015, tres miembros de la etnia awá-guajá que vivían aislados y dentro de una tierra indígena del Estado de Maranhão, en el noreste de Brasil, hicieron lo mismo, siempre al haber sido contactados tras sufrir un ataque.
Así, varios de estos pueblos están emergiendo de la selva amazónica debido al avance de la tala ilegal y la invasión de sus selvas, que los fuerzan a huir de sus hogares y establecer contacto con el resto de la sociedad.
La Amazonia brasileña es el área con mayor cantidad de comunidades indígenas aisladas del mundo, según la ONG Survival International. La Fundación Nacional del Indio (Funai), organismo del Gobierno brasileño encargado de proteger a los más de 800.000 indígenas que viven en el país, asegura que hay al menos 107 registros de la presencia de estos grupos, cerca de 30 de ellos están controlados —en la lejanía— por parte de la entidad. Los expertos advierten, no obstante, de que hay que manejar con cuidado los datos porque no se basan en pruebas fehacientes debido a que el aislamiento de estas comunidades hace imposible llevar a cabo un recuento fiable.
“Se necesita investigar más: hace 10 años se decía que en Brasil solo había 10 o 15 grupos y esa cifra ha aumentado mucho, debe haber más [comunidades] de lo que se dice”, vaticina Fiona Watson, experta de Survival International y gran conocedora de tribus no contactadas.
¿De qué manera se confirma la existencia de pueblos indígenas no contactados? Para empezar, hay que definirlos. “Son grupos que no tienen contacto formal voluntario con la sociedad nacional. Saben que existe el mundo exterior y que tienen vecinos”, explica Watson. Brasil no es el único país que cuenta con presencia de estas comunidades.
Perú se encuentra en segundo lugar con entre 15 y 20 pueblos aislados. Watson también destaca casos como el de Paraguay, donde parte del pueblo ayoreo y otros clanes viven fuera del bosque tropical de la Amazonia, en la región de El Chaco. “Es un entorno muy distinto, pero están”, confirma la experta. En Bolivia, Ecuador y Colombia existen grupos más pequeños, y en la parte oeste de Papúa Nueva Guinea (Oceanía) se sabe de la existencia de varios pueblos, aunque no se ha logrado establecer el número ni los lugares exactos donde habitan.
Abusos del exterior
“Es muy peligroso penetrar en su territorio desde que Indonesia [país fronterizo] invadiera aquella zona. Tenemos una persona que fue allí [zonas no contactadas en Papúa Nueva Guinea], pero es muy difícil entrar de nuevo, está todo militarizado. Pensamos que existen [estas tribus] porque desde hace años hablamos con gente y dicen que están, pero no quieren dar más información”, explica Watson.
El tercer grupo de población localizada en el mundo es la anteriormente citada etnia sentinelese, en India. “Este es el pueblo más aislado porque vive en una isla, y nadie consigue entrar allí. Ellos protegen mucho su independencia y son autosuficientes”, describe Watson. “El Gobierno de India hizo una aproximación hace años y fue rechazado, así que decidió no forzar el contacto. Son felices y en algunas fotos se aprecia que están fuertes y sanos, tienen dientes fantásticos. Demuestran que tomaron la decisión correcta de permanecer aislados porque no necesitan nada de la sociedad afuera, tienen de todo en su isla, viven bien”, opina Watson.
En más de una ocasión, algunas de estas comunidades aisladas sí que tuvieron contacto con el exterior hace siglos, en concreto hace unos 150 años con los colonos que arribaron a varias zonas de Perú y la Amazonia. “[Las tribus] fueron esclavizadas y obligadas a trabajar en condiciones horrorosas en plantaciones de caucho. Mucha gente murió”, describe Watson. Aquella experiencia quedó en la memoria histórica de estas comunidades, que piensan aún hoy que la gente de afuera es mala. Por eso deciden aislarse, para sobrevivir.
Brasil, Perú y Colombia son los países con mayor experiencia en la protección de los pueblos indígenas no contactados
Amenazas y peligros
Los peligros de los que huyen estas comunidades indígenas son muchos. En Brasil, madereros, buscadores de oro y narcotraficantes usan el área de la selva sin preocupación alguna ante la ausencia de control del Estado. Y la actividad de grupos criminales se vuelve cada vez más osada.
Durante la madrugada del pasado 22 de diciembre, una de las tres bases que protegen a las comunidades aisladas, en la Tierra Indígena Valle del Javari, en la frontera brasileña del Amazonas con Perú, fue atacada a tiros ante la presencia de la policía y de la Funai. Nadie resultó herido, pero este suceso ha hecho que aumente la preocupación de las entidades de protección de comunidades indígenas que ya temen las políticas que puede tomar el presidente electo de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, que tomará posesión el próximo martes.
El nuevo mandatario es contrario a la demarcación de territorios indígenas, pues sostiene que los pueblos tradicionales tienen que “integrarse” con el resto de la sociedad. También defiende la existencia de actividades remuneradas en las áreas habitadas por comunidades aisladas.
“El indio no puede seguir dentro de un área demarcada como si fuese un animal encerrado dentro de un zoológico”, dijo Bolsonaro en unas declaraciones que recordaban la línea mantenida durante el Gobierno de la dictadura militar (1964-1985).
Entonces, la política era de acercamiento a estas tribus para intentar insertarlos en la sociedad, especialmente si se encontraban en un área de interés para acometer proyectos de infraestructuras. Fue desastroso para la salud de estos pueblos, que no estaban protegidos ni vacunados para afrontar algunas de las enfermedades que circulaban fuera de la selva. Desde 1988, cuando se promulgó la nueva Constitución tras finalizar la dictadura, el Gobierno de Brasil cambió la forma de relacionarse con estas tribus y pasó a asistirlas solo cuando pedían ayuda.
Brasil, junto a Perú y Colombia, son en la actualidad los países con mayor experiencia en la protección de estos pueblos, opina Silvana Baldovino, abogada y directora del Programa de Biodiversidad y Pueblos Indígenas de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA).
Perú, en concreto, cuenta con una ley para pueblos indígenas no contactados y en fase de contacto inicial. Es decir, aquellos que han tenido ya algún acercamiento y buscan un mayor encuentro con otras comunidades. Pero el marco regulatorio se ha quedado pequeño, opina la jurista. “La norma dice que si hay una reserva para estos pueblos y se identifica que hay un recurso, como un yacimiento de oro, se puede explotar. Y esto significaría la probable extinción de ese pueblo”, advierte.
Más allá de la ley, es mucho el trabajo que se ha hecho ya para la protección de estos pueblos y mucho más el que queda por hacer, reflexiona el indígena de la tribu shipibo-conibo (Perú) Julio Cusurichi, ganador del Premio Medioambiental Goldman en 2007 y presidente de la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (Fenamad).
Indígenas en aislamiento voluntario de Monte Salvado, en la Amazonía peruana, salen al exterior de la selva en julio de 2015.
En el país andino existen cinco reservas para unos 7.000 indígenas, según el Ministerio de Cultura. Se encuentran aislamiento o contacto inicial. Hay cinco propuestas para crear nuevas áreas protegidas. “La principal amenaza [para los indígenas] viene del Gobierno”, denuncia Cusurichi. “El Ministerio de Transporte quiere aprobar varios proyectos de ley para construir carreteras que atraviesen parques nacionales. Es una gran amenaza y viene de los congresistas”. “Ha sido muy importante que organizaciones y ministerios [Medioambiente y Cultura] denuncien qué es lo que puede pasar si se hace algo así: es un etnocidio”, coincide Baldovino.
Densidad de población
Una de las reservas con mayor densidad de población está en Madre de Dios, la región peruana donde trabaja la organización Fenamad. “Hemos construido puestos de vigilancia lindantes con el territorio de los pueblos indígenas en Monte Salvado, por ejemplo, y en El Diamante, y hemos contratado a otros indígenas que hablan la misma lengua que los no contactados”, describe Cusurichi. “Igual que hay guarda parques que guardan árboles y pájaros, ellos monitorean a estos indígenas en aislamiento para que no accedan extraños en estos territorios”, describe. “Andan por los bosques buscando huellas y señales como restos de un fuego o casas abandonadas. También hablan con los vecinos ya contactados, que muchas veces dicen: ‘ah, vivimos muy lejos de nuestros hermanos no contactados”, añade Fiona Watson.
De ahí viene la importancia del monitoreo: para tratar de minimizar los riesgos de contacto de personas que quieren evangelizar o de quienes pretenden rodar un documental. Y, por supuesto, de aquellos que tratan de realizar actividades ilegales como la tala de madera o extracción de oro en unas zonas que, precisamente por estar tan poco intervenidas, son muy ricas en recursos naturales que codician las empresas extractoras, ilustra la abogada.
Una maloca (casa comunal) de un grupo de indígenas yanomami no contactados en septiembre de 2016. Guilherme Survival International
No se trata de entrar en contacto con ellos, insiste Baldovino, sino de realizar una labor disuasoria para quien lo intente. “Los profesionales del Ministerio de Cultura [en Perú] tienen protocolos de acción sobre qué hacer cuando, por ejemplo, los ven salir [a los indígenas] de la reserva por alguna razón excepcional”.
Gracias a su conocimiento del lenguaje, han logrado escucharlos e identificar ciertas acciones que marcan una voluntad de lo que quieren hacer. “En dos ocasiones han avistado indígenas, pero se aproximaban con flechas apuntando hacia arriba, en actitud desafiante. Eso es que no iban con ganas de socializar, así que lo que estos profesionales deben hacer es marcharse del puesto de control”, describe la abogada. Fiona Watson también explica un caso ocurrido en Perú: “Se sabe de un pueblo indígena no contactado que ha dejado flechas cruzadas en caminos; es una señal muy clara de que no quieren que entre nadie”, apunta.
El contacto de los sapanahua se produjo en una tierra indígena del pueblo asháninka en el estado brasileño de Acre. Tras aquella aparición, casi 30 individuos decidieron abandonar el aislamiento. Y todos sintieron el efecto del primer contacto: cogieron la gripe, una enfermedad para la que carecen de inmunidad. Ante los ojos del mundo, debido a los vídeos que circularon en internet, recibieron atención médica y acabaron curándose, algo que no siempre ocurre. Los casos de contacto suelen ser desastrosos cuando no hay ayuda médica: una enfermedad no tratada puede exterminar a entre un 50% y un 90% de un grupo, afirma la FUNAI. Cuando deciden dejar el aislamiento, tardan hasta tres generaciones en adquirir la inmunidad necesaria para combatir la gripe, la malaria, la hepatitis o el sarampión, enfermedades comunes de la zona.
En la región en la que viven se sabe de otros aislados que se están acercando a aldeas y, durante la noche, se llevan objetos, como machetes, ollas y ropa, que pueden estar contaminados y entrañan riesgos para la salud, sin que reciban la atención necesaria. Según Survival y corroborado por la propia FUNAI, los casos de indígenas aislados diezmados en el territorio nacional son frecuentes. Hay algunas etnias aisladas que sobreviven con un número bajísimo de miembros, como el “hombre del agujero”, un solitario indígena que vive en la región de Tanaru, en el norte del país, y que rechaza cualquier clase de contacto.

jueves, 3 de enero de 2019

El 90% del arte precolombino a la venta en España es falso

Las imitaciones proceden de Hispanoamérica y son comercializadas por las mafias del narcotráfico que emplean sofisticadas técnicas para engañar a los expertos
Escultura precolombina falsa subastada en París en 2011 por 2,9 millones de euros. EFE
La elegante mujer entró nerviosa en el Museo de América, en Madrid, para reunirse con los expertos. Portaba una bolsa en cuyo interior guardaba una supuesta máscara de piedra prehispánica. Quería contrastar que no se trababa de una falsificación. Los especialistas examinaron aquel objeto con máximo cuidado. Pasó todas las pruebas técnicas de laboratorio y contraste a la perfección, incluida la llamada de “doble taladro” y que solo los más avezados conocen. Quizás todo era demasiado perfecto. Algo no cuadraba. Reclamaron a la mujer que les mostrase el certificado de autenticidad. Perfecto. Demasiado otra vez. Hasta que uno de los técnicos hizo una última comprobación. Una etiqueta antigua, adherida en el dorso de la pieza, señalaba el sitio y fecha en que había sido extraída, pero al escribirla los falsificadores habían cometido un error: estaba fechada varios años antes que se descubriese el yacimiento. La mujer comenzó a llorar amargamente. Había pagado 50.000 euros por una falsificación inmejorable. Su caso es similar al de otros tantos estafados. Los expertos españoles del Museo de América, de la Policía y de EE. UU. consideran que más del 90% del arte precolombino que se vende en el mercado nacional e internacional es fraudulento.
Vaso sonajero. Nicoya. Guanacaste. C.R.
A casi cien kilómetros del Museo de América se levanta el museo más vigilado de España. Se encuentra en el interior de Academia de Policía Nacional, en Ávila. Allí, cientos de objetos precolombinos –además de pinturas y obras de arte contemporáneas en distintos formatos- se acumulan en diversas estanterías y proceden de incautaciones judiciales. Todo es falso. O no. Nadie lo sabe con total seguridad. “Para nosotros, todas las piezas que se exponen en Ávila no son auténticas”, manifiestan fuentes especializadas de la Policía. “Aunque nunca se sabe. Es muy difícil certificarlo al cien por cien”, admiten.
Los expertos del Museo de América sostienen que un alto porcentaje del arte prehispánico que se vende procede de falsificaciones. “Si se compra en Internet este tipo de piezas, las posibilidades de que no sean auténticas se elevan por encima del 99%”, señalan. “Existe una red de falsificadores, que suele estar en manos de los carteles de la droga, que inunda el mundo. Saben que con una mínima inversión se pueden alcanzar precios increíbles, aunque manifiestamente sean falsas a ojos de un especialista”. La Federación Española de Anticuarios, por su parte, rehúsa hacer declaraciones y remite a los expertos del museo nacional.
Los especialistas ponen como ejemplo de estos engaños unas pequeñas piezas de oro -muy de moda actualmente entre los compradores- fabricadas con una aleación llamada tumbaga, una mezcla de oro y cobre. Proceden de Colombia en su mayor parte y muestran escenas que incluso no se reproducían en la etapa prehispánica, como mujeres tumbadas pariendo. Se pagan por ellas entre 150 y 5.000 euros, a pesar de que su valor es solo el metal con el que fueron hechas.
De todas formas, las mafias que manejan el mundo de las falsificaciones también “roban piezas originales de museos y edificios religiosos de América Latina”, tal y como denuncia el Consejo Internacional de Museos (ICOM). Este organismo de defensa del patrimonio ha elaborado una Lista roja de bienes culturales latinoamericanos en peligro donde explica que “los objetos se sustraen inescrupulosamente de su contexto histórico para satisfacer la creciente demanda internacional de antigüedades”. El ICOM ha establecido 25 categorías de piezas “que son sistemáticamente saqueadas” por “una demanda considerable en el mercado ilegal”. Entre las joyas precolombinas robadas, detalla los siguientes grupos: vasijas polícromas mayas, urnas amazónicas, vasijas moche, figuras nayarit, figuras Jama-Coaque, máscaras teotihuacanas (como la que la mujer llevó al Museo de América) o figurillas olmecas.
Pieza colombiana falsificada en el siglo XIX. Museo de América
En 2012, la Policía Judicial recibió una curiosa llamada de la comisaría de Pozuelo de Alarcón (Madrid). Una vecina denunció que su esposo, un coleccionista de arte precolombino, había fallecido y en una habitación de la vivienda descubrió cientos de huacos (vasijas prehispánicas con formas antropomórficas) que había acumulado durante años. Los agentes y los expertos del Museo de América examinaron 22 cajas repletas con las figuras. Solo 12 ejemplares eran auténticos.
Los especialistas reconocen la dificultad que existe para determinar si un objeto prehispánico es o no una falsificación. Utilizan fundamentalmente la documentación que debe acompañar a cada una de estas piezas, pero admiten que esta también se viene falsificando desde el siglo XIX. Las pruebas de termoluminiscencia no resultan fiables dado que los falsificadores combinan trozos verdaderos con otros falsos en sus recreaciones.
La técnica, a grandes rasgos, sería la siguiente en el caso de un cuenco: se toman pequeños trozos de restos arqueológicos de la época elegida y se mezclan con tierras arcillosas de un yacimiento para dar forma a la vasija que se desea imitar. Luego, se recubre con una finísima capa de material cerámico para dotarla del aspecto exacto que se desea. Cuando la pequeña broca del laboratorio se introduce en el objeto para extraer la muestra, se topa con la cerámica introducida en el interior. La datación concuerda con lo que la documentación, también falsificada. “Es lo que técnicamente se conoce como falso maridaje o pastiche, por lo que estas comprobaciones tampoco nos resultan válidas”, indican desde el Museo de América.
En el municipio de San Isidro (Ecuador) se llevan a cabo muchas de las adulteraciones relativas a figuras prehispánicas. Los estafadores usan otra técnica. Reciben pedazos de estatuillas originales destrozadas o dañadas y montan con ellos otras unas nuevas. “Hemos estado en estos talleres e impresiona. Tienen piernas, brazos, cuerpos y cabezas en cajitas para montar las figuras”, reconocen fuentes de la investigación. “Arman las figurillas como si fueran el profesor Frankenstein. Algunas piezas empleadas en el ensamblaje son auténticas, otras burdas falsificaciones. Al final, es sumamente complicado discernir lo cierto de lo falso, porque son auténticas obras de arte del montaje”.
Entre los compradores de arte prehispánico se valoran mucho las piezas procedentes de San Isidro. “Creen que allí todas son auténticas y, precisamente, es donde más las imitan”, sostienen desde el Museo de América, en cuyos almacenes se guardan 25.000 piezas reales, de las que solo se exponen el 10%. “¿Todas son auténticas?”. “Sí. Bueno, alguna nos habrán colado”, bromean.
Una familia de falsificadores
El interés por el arte precolombino comenzó en la segunda mitad del siglo XIX, lo que propició la creación de los primeros talleres de falsificación. Fue en Antioquía (Colombia) donde surgió el escándalo más sonado, según recoge la web Banrepcultural, la red cultural de Banco de la República de Colombia.
Un empresario llamado Leocadio Arango (1831-1918) comenzó a formar su colección de cerámica y oro. Tantas piezas acumuló que terminó creando el Museo don Leocadio. Contaba con 256 piezas de oro y 2.600 de cerámica de culturas indígenas, 160 objetos de piedra, 290 naves embalsamadas…
Viajeros de toda Europa visitaban la exposición y salían asombrados tras contemplarla, pero se descubrió que la mayor parte de las colecciones habían sido falsificadas por un amigo de Arando, Julián Alzate, que se dio cuenta de la gran ignorancia de los expertos. “Organizó”, dice Banrepcultural, “una industria familiar muy lucrativa que perduró dos generaciones”.
OBRA FALSA de Julian Alzate
A cada pieza se le asignaba un lugar de excavación ficticio y se la untaba de barro fresco”. En la trampa cayeron muchos museos, coleccionistas y expertos de fama internacional. Todos comparaban las piezas por la seguridad que les daba que procedían del Museo de Don Leocadio.
El engaño no fue descubierto hasta 1912 en el Primer Congreso Internacional de Etnología y Etnografía, pero, finalmente, se seguían adquiriendo las piezas aun sabiendo que eran falsas.. “La obra de los Alzate empezó a ser considerada como arte muy apreciado”. Numerosas piezas se guardan hoy en día en la Universidad de Antioquía y en el Museo del Oro del Banco de la República.

miércoles, 2 de enero de 2019

Seis detenidos en Vietnam por comerse un mono mientras lo transmitían en Facebook

Seis vietnamitas fueron detenidos en Vietnam por haber matado y comido a un mono, perteneciente a una especie en peligro de extinción, mientras lo retransmitían en directo en Facebook, según anunció este viernes la policía.
"Los hombres retiraron el cerebro del langur, se lo comieron en directo y se bebieron su sangre", precisó la policía de la provincia de Ha Tinh, en el centro de Vietnam.
Los seis hombres de entre 35 y 59 años, arrestados el jueves, podrían ser procesados por violación de la reglamentación sobre especies protegidas.
Habían comprado este mono langur directamente a un cazador, por poco más de 40 euros.
Los langures forman parte de una de las especies más amenazadas del planeta y sólo se hallan en el norte de Vietnam.
A pesar de contar con una legislación para su protección, Vietnam sigue a la cabeza del tráfico de animales, amenazados o no, ya sea para su mercado interior o para proveer a China.
Los órganos de los animales son un componente de muchas preparaciones del recetario tradicional y se les prestan virtudes casi mágicas.
También son apreciados por su carne, junto a las tortugas, los perros y los gatos.

martes, 1 de enero de 2019

Los puntos negros del acuerdo climático mundial que no convencen a los expertos

     ·       Análisis de la Conferencia de Katowice, Polonia
·       197 países cierran la cumbre del clima con un acuerdo de mínimos
Una mujer recoge envases usados en un centro para su posterior reciclaje en una fábrica en Nairobi (Kenia), coincidiendo con la cumbre sobre el Cambio Climático de Polonia.
La Cumbre del Clima de 2018 cerró la noche del sábado 15 de diciembre un acuerdo parcial que recoge las decisiones de 197 países. El nuevo pacto, pensado para poner en marcha el Acuerdo de París en 2020, ha pospuesto para nuevos encuentros algunos temas de discordancia y que retrasaron, hasta 24 horas, la resolución final de esta conferencia celebrada en Katowice, Polonia.
Las negociaciones, que arrancaron el 3 de diciembre, han estado marcadas por la oposición de los países productores de petróleo (EEUU, Rusia, Arabia Saudí y Kuwait) a admitir el informe científico elaborado por el panel de expertos IPCC, el que se ha usado de base para establecer los cuerdos. El estudio alerta de las graves consecuencias que sufrirá la Tierra de no reducir los gases de efecto invernadero y limitar el calentamiento global a 1,5 ºC por encima de la temperatura que el planeta tenía antes de la era industrial. El texto recoge la recomendación de tomar medidas de urgencia para paliar los fenómenos climáticos extremos que ya afectan a la población, a los ecosistemas y a la biodiversidad mundial.
Desatendida la urgencia que piden los expertos científicos
En este último acuerdo de Katowice (la Conferencia de las Partes, COP24) no todos los países han aceptado las indicaciones de los científicos. Queda en el aire el compromiso urgente de cumplirlas. El convenio "invita" a los estados, no "obliga", a revisar y aumentar la ambición que quieran lograr para cumplir lo que advierten los científicos. Este ha sido uno de los grandes escollos de las discusiones, con un bloque exigente que quería medidas ambiciosas (liderado por Europa) y otro que pedía flexibilidad.
En un comunicado enviado a EL MUNDO, Johan Rockström, científico que codirige el Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (institución miembro del IPCC) ha afirmado: "mi mayor preocupación es que la Cumbre de las Naciones Unidas no logró alinear las ambiciones con la ciencia, en particular, la necesidad de dejar en claro que las emisiones globales de los combustibles fósiles deben reducirse a la mitad en 2030 para mantenerse en línea con el informe del IPCC ". Este aspecto va a ser difícil que se cumpla ya que no ha habido un consenso global y se necesitarán más reuniones para resolverlo.
Contaminación atmosférica por CO2
La opinión de Rockström concuerda con la de Ottmar Edenhofer, economista climático, codirector del mismo centro y director del Instituto Mercator para la Investigación de los Bienes Comunes Globales y el Cambio Climático. "El mundo necesita algo más que objetivos de política climática y procesos, necesita medidas concretas que deben tomarse ahora. El cambio climático ya no puede considerarse simplemente como el mayor fracaso del mercado de todos los tiempos, con el continuo aumento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero después de años de negociación, también se ha convertido en un fracaso gubernamental sin precedentes", ha remitido a este medio. Edenhofer también ha comentado que, a través de las medidas políticas adecuadas, como la fijación efectiva de precios del CO2, "los gobiernos tienen que construir una nueva relación de confianza con los ciudadanos. Los precios del carbono no pueden resolverlo todo".
Ambos han resaltado, no obstante, que el acuerdo de Katowice es un "alivio" pues "los países reconocen la necesidad de una colaboración global para hacer frente a la crisis climática mundial".
Un libro de reglas flexible
En la COP24, por el contrario, sí se ha avanzado en un libro de reglas estándar que determina las pautas comunes que deben seguir los países "invitados" a cumplirlas. Este es uno de los aspectos positivos del nuevo convenio, la conclusión de un complicado y técnico manual que servirá a cada país de protocolo de actuación. Ahora depende de ellos en qué proporción aplicarlo y en ese sentido se ha fundado una nueva coalición que apuesta por seguir de manera íntegra lo que recomiendan los científicos y por los objetivos más ambiciosos contra el cambio climático.
Se trata de la recién bautizada Coalición de Ambición Elevada y la conforman la Unión Europea, Argentina, Canadá, Costa Rica, Etiopía, Fiyi, Granada, Jamaica, Macedonia, Islas Marshall, México, Mónaco, Nueva Zelanda, Noruega y Santa Lucía. La coalición ha sido impulsada por el presidente de las Islas Marshall y el comisario europeo de energía, Miguel Arias Cañete.
Brasil ha solicitado una compensación por la Amazonia
Otro tema polémico tratado en Katowice es el modo en que se calculan las emisiones de gases. Brasil se mostró disconforme con ello y bloqueó el final de la cumbre, según fuentes que han participado en las negociaciones.
Deforestación amazónica
Brasil posee una inmensa extensión de bosque tropical y subtropical, lo que contribuye a la reducción del CO2 en la atmósfera del planeta. Y a pesar de lo vulnerable que es a la acción del hombre la región amazónica, pues se deforesta a gran velocidad, la delegación brasileña ha solicitado una compensación por ella y ha presentado discrepancias en cuanto al cómputo neto que determina sus emisiones, los llamados créditos de dióxido de carbono.
Indonesia, ejemplo de lo que se le escapa a la COP24
Indonesia, uno de los países más contaminantes del mundo, es una república insular rica en selva tropical y biodiversidad. Al igual que Brasil, sus selvas ayudan a la reducción del CO2 atmosférico y, del mismo modo que le ocurre al país suramericano, la deforestación amenaza su ya pobre equilibrio ecológico. Es además una de las partes para las que no se ha concretado un compromiso que contribuya a reducir las emisiones.
Detener la deforestación es una solución natural para contribuir al 37 por ciento del objetivo climático mundial. Sin embargo, "el acuerdo de Indonesia (NDC) todavía le permite deforestar un área del tamaño de Bélgica hasta 2030. Por lo tanto, el gobierno indonesio necesita revisar su NDC de inmediato para abordar este grave error", ha alertado a este diario Hans Nicholas Jong, periodista ambiental del medio de divulgación científica Mongabay en Yakarta (Indonesia).
Contabilidad no resuelta para el carbono
Los bonos de carbono (el derecho a emitir una tonelada de CO2) es un bien canjeable que cotiza en el mercado y pueden ser intercambiados entre quienes emiten de más (que pagan por ello) y los que lo hacen de menos. El mecanismo encierra diversas trampas en su conteo y se dan casos en los que un mismo bono se cuenta más de una vez en registros distintos o diferentes entidades lo cuentan como suyo. El balance final no es el real y esto se ha intentado regular con un estándar que evite duplicidades.
La Asociación Internacional de Comercio de Emisiones (IETA) y el Fondo de Defensa Ambiental (EDF) han aprobado el desarrollo de este estándar de contabilidad internacional. No obstante, aunque se intenta evitar la doble contabilidad que se venía practicando hasta ahora en los mercados de carbono, el acuerdo da un margen de tiempo que da pie a ambigüedades
Financiación y países vulnerables
Contaminación marina por plásticos
Los mecanismos de financiación han sido otro de los puntos sensibles del acuerdo. En esta cumbre se ha aprobado que aumenten las aportaciones. La COP24 ha prometido un Fondo de Adaptación de 129 millones de dólares, mientras que el Fondo para los Países Menos Adelantados contará con 28,2 millones de dólares más. Por otro lado, el Fondo Verde para el Clima acumula ya 10.300 millones de dólares.
No obstante, los países más vulnerables solicitaron una partida de ayudas exclusiva para cubrir los daños provocados por el cambio climático. El Acuerdo de París sí especifica una categoría concreta a este respecto, cosa que no hace de forma específica el nuevo texto aprobado en Katowice.
Bangladesh, uno de los países en riesgo por la subida del nivel del mar, ha desarrollado un proyecto piloto nacional de pérdidas y daños e invita al resto del mundo a participar en él.
Chile albergará la COP25 tras la polémica de Polonia
Brasil, que en principio se postuló para albergar la próxima edición de la cumbre, retiró su candidatura antes de empezar la COP24 y tras la nueva presidencia de Jair Bolsonaro. La COP25 se celebrará el año que viene en Santiago de Chile, precedida de una reunión previa que tendrá lugar en Costa Rica.
Costa Rica. Tormenta Tropical Nate
Polonia, el país anfitrión de la cumbre que recién acaba, ha dejado una amarga huella en las negociaciones de este año. Muy dependiente del carbón, por lo que necesita hacer un gran esfuerzo para renovar su modelo energético, ha mantenido una postura contraria a la del resto de la Unión Europea de aumentar la ambición de los acuerdos y es uno de los responsables de que algunas decisiones se hallan postergado para la edición de 2019.
Así valoran las ONGs la resolución final de la cumbre
Numerosas organizaciones no gubernamentales han estado presentes en Katowice y han informado a este medio, en tiempo real, del progreso de las negociaciones. Estas son sus impresiones sobre el acuerdo:
"La COP24 no ha recogido la ambición necesaria ni los compromisos de los países para que aumenten la acción climática. Ahora es clave que los países asistan a la cumbre de la ONU en Septiembre con unos objetivos más ambiciosos. A nivel nacional el gobierno de Pedro Sánchez debe aprobar una ley y unos planes de energía y cambio climático para acelerar la transición energética empezando por marcar el cierre de las térmicas de carbón en 2025 como muy tarde". Tatiana Nuño, responsable de energía y cambio climático de Greenpeace en España.
"La falta de herramientas, de compromiso, de ambición y la eterna búsqueda de un consenso, no responde a la urgencia del cambio climático y pone en duda la capacidad de las Naciones Unidas de responder a tiempo al mayor reto que afrontaremos como humanidad. Los textos presentados no establecen con claridad el proceso necesario para incrementar la ambición. Se pierde otro año más". Javier Andaluz, responsable de la campaña de clima de Ecologistas en Acción.
"Marca un avance necesario a la hora de concretar el Acuerdo de Paris en forma de un reglamento común. Las partes tienen ahora unas indicaciones más claras de cómo aplicar el acuerdo. Pero hay un problema muy importante: la ausencia de un llamamiento claro en el texto a la ambición y la urgencia de la emergencia climática. Algunos países del Pacífico están literalmente desapareciendo. El informe del IPCC dice que tenemos que reducir las emisiones globales en un 45% para 2030 para limitar la temperatura en 1,5 ºC. Pero la decisión final no llama directamente a todos los países a aumentar la ambición y el compromiso en la reducción de las emisiones. Eso depende de cada uno". David Howell, responsable de Gobernanza Ambiental de SEO/BirdLife.
"La sensación nuestra es agridulce. La cumbre ha hecho avances pero ha fallado la voluntad política para avanzar con la urgencia y la ambición que se necesita ante la gravedad del problema. Falta la urgencia de emprender acciones de lucha contra el cambio climático mucho más ambiciosas que las que tenemos, que nos llevan a un incremento de temperatura por encima de 1,5ºC según el IPCC. En cuanto a España, nos parece bien el cambio de política en la lucha contra el cambio climático. Urgimos a que se empiece a tramitar ya la Ley de Cambio Climático y Transición Energética y se abra un proceso de participación pública tanto para la ley como para el Plan Nacional de Energía y Clima". Mar Asunción, responsable de Clima y Energía de del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, España).