Sin Jennifer López no tendríamos Google Images.
Foto Internet
La
herramienta surgió a raíz de los millones de búsquedas de un jenniferlopecismo: su vestido para la ceremonia de los
premios Grammy del 2000. En su canal de Youtube la neoyorquina habla de aquello: de su manager diciendo antes
del evento que aquel Versace tropical y arriesgadísimo era
El Vestido y su estilista horrorizada porque la prenda ya había sido fotografiada
llevada por otras personas. Más Amber Valletta, que lo había lucido sobre la
pasarela de la marca italiana.
Triunfar con algo que se ha puesto antes Amber
Valletta no es precisamente fácil. "Obligar" a Google a que cree una
herramienta de búsqueda específica tampoco. Años antes, otro vestido de Versace
hizo a otra diva: el diseño de cortes imposibles unidos por imperdibles con el
que Liz Hurley acudió a un evento acompañando a su entonces pareja Hugh Grant.
Ambos vestidos, ambos Versaces, tienen sus propias páginas en la Wikipedia Pero
la del VHS no hace ninguna mención a Jane Fonda.
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Tampoco encuentro sus cintas en las listas oficiales
de vídeos más vendidos (cualquiera compite contra Disney). Ni en la de títulos
que se revenden por mucho dinero de segunda mano. En esta última lista sí hay
una diva española: Lina Romay. Las copias en VHS de su Celestine,
dirigida por el también español Jess Franco en 1974, están rifadas. Actriz y
director terminarían casándose. Cuando recibió su Goya honorífico en 2009, la
silla de ruedas de Franco (Jess, no nos liemos) la empujaba Romay (Lina, no nos
liemos). La imagen era preciosa: el amor. Ella llevaba un escotadísimo vestido
que también se merece su propia página de Wikipedia. Ése y el Saint Laurent
imposible de Paz Vega de otros Goya, los de 2002 son nuestros vestidos
fabrica-estrellas. Pero Lina Romay ya lo era cuando se puso el suyo. Paz Vega,
a partir de ese día.
A la sevillana se le salió una teta al salir a recoger
su premio por Lucía y el sexo. Lo raro es que con ese patronaje precario
de Tom Ford no se le hubiese salido. Dice Jennifer López que ella no tuvo ese
problema con el Versace Verde, pues el escote (escotazo) estaba asegurado con
adhesivo.
Y es que en Hollywood todo está calculado. Ni ella ni
Liz Hurley niegan la importancia que dos vestidos (vestidazos) tuvieron en sus
carreras.
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Pero olvidamos que los mismos modelos fueron llevados por otras (Geri
Halliwell el verde, Lady Gaga el negro) y lo que único que lograron es quedar
mal paradas en las comparaciones. Cuando te acuerdas de quién he llevado un
vestido concreto no estás recordando el vestido, sino a la estrella que lo hizo
noticia. Y sólo las auténticas (estrellas) tienen esa capacidad. ¿Alguien se
acuerda de algo se se haya puesto, por ejemplo, Hillary Swank? Pues eso.
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